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Introducción a la Economía China (V): La construcción del Imperio de China.

Como vimos en la anterior entrega, desde la época de Primaveras y Otoños (春秋时代) el poder estaba muy descentralizado y el rey de China no ejercía poder de facto. Los nobles locales o Zhuhou (诸侯) habían adquirido cada vez más poder y se permitían el lujo de rivalizar con el rey de China. En consecuencia, los que vivieron en aquella época posiblemente disfrutaron del período con mayor libertad de toda la historia China, pues el poder político en China estaba fracturado al tiempo que existía una elevada movilidad geográfica. Un abuso de poder por parte de un gobernador local, podría significar la pérdida de población. Dicho período fue uno de los más fructíferos en cuanto a filosofía y pensamiento se refiere.

Desafortunadamente, el largo interregno político llegó a su fin. Los gobernadores locales cada vez fueron adquiriendo más poder y lo que parecía ser una civilización orientada a un sistema de ciudades-estado con gobernadores locales y un rey simbólico en un régimen de primus inter pares, la situación política fue virando cada vez más hacia una concentración de poder creciente que fue tornándose en un militarismo cada vez más exacerbado (Yuri Pines, 2013). Se inicia así el largo período de los Reinos Combatientes (战国时期) , con una duración de más de 200 años (481-256 a.C.), donde se construyeron las bases políticas para el posterior  Imperio de China.

En la época, la preocupación de los intelectuales comenzó a centrarse en ofrecer recomendaciones y estrategias militares a los gobernantes de los diferentes estados en los que China estaba dividida. Se produce así el empoderamiento de los Shi (士), una élite intelectual y militar, que se ganaba la vida ofreciéndo consejos a los gobernantes, y que en muchas ocasiones ocupaban cargos importantes en la administración. Muchos de ellos viajaban de un Estado a otro ofreciendo sus consejos a diferentes reyes, por lo que existía un mercado interestatal considerable. El conocido libro el Arte de la Guerra (孙子兵法) ejemplifica  perfectamente dicho período.

Una escuela de pensamiento chino que cobró cierta relevancia en la época fue la escuela legista (法家), en la que Hanfeizi (韩非子) fue uno de sus máximos representantes. Han feizi (韩非子) en cierto sentido justificó que debía existir un poder político fuerte donde el rey fuese la máxima autoridad indiscutible, aunque limitado por la ley (Yuri Pines, 2013).

En los Reinos Combatientes, el territorio de China, estaba ocupado por siete Estados: Qi (齊), Chu (楚), Yan (燕), Han (韓), Zhao (趙), Wei (魏) y Qin (秦). Los más importantes fueron Chu (楚), Zhao (趙) y Qin (秦). La militarización de sus sociedades se fue haciendo cada vez más evidente. Para que nos hagamos una idea, un gran número de autores cifra el número soldados en torno a 10.000 por el año 600 a.C. mientras que en el período de los Reinos Combatientes durante los años 500-300 a.C. algunas fuentes los sitúan en 600.000 soldados (Lewis, pág. 32, 2007). Además, tengamos en cuenta que el acero pasó a fabricarse con mucha más regularidad que el cobre, lo que impulsó las innovaciones militares importantes como la ballesta, la armadura laminar, espadas y armas de acero.

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Un conocido estadista de la época -llamado Shang Yang (商鞅)- fue un personaje que jugó un papel crucial en la historia China. Nacido en el Estado de Wei (魏) en el año 390 a.C., dejó pronto su cargo menor, para impulsar una serie de ambiciosas reformas en el Estado de Qin (秦). Dichas reformas estaban basadas en las de otros Estados pero llevadas a su extremo; también estaban inspiradas en la filosofía legista (Hong Kong University Department) y estarían basadas en la meritocracia. El sistema impositivo sería fuerte para fortalecer al Estado con el fin de conseguir un ejército fuerte (富国强兵). Las reformas consiguieron que el Estado de Qin pasase de ser un Estado prácticamente periférico a ser un Estado muy centralizado y muy militarizado, cuyo poder amenazaba al resto del territorio de China.

Paradójicamente sus reformas provocarían de forma indirecta su ejecución. Sus reformas  que utilizaban el principio de premios y castigos (奖惩制度), que también se aplicaban a la corte que gobernaba China, obligaba a castigar a uno de sus miembros, lo que encolerizó al rey de Qin, Huiwen (秦惠文王) y ordenó su ejecución mediante la técnica de desmembramiento (車裂) así como la de toda su familia.

Poco más tarde, las luchas internas por el poder en el seno del Estado de Qin, provocaron que Qin perdiese una serie de batallas con una unión militar de otros Estados en torno al 300 a.C. Posteriormente, aplicando nuevas estrategias militares, el Estado de Qin logró recuperarse y consiguió derrotar militarmente a Estado de Zhao (趙), uno de los más importantes. Entre las nuevas estrategias militares se encontraban la de aliarse militarmente con los Estados más lejanos e invadir al Estado vecino, para conquistar poco a poco todo el territorio, así como la de arrasar y destruir todo el territorio conquistado, para evitar una potencial recuperación, lo que provocó un carnicería probablemente nunca vista antes en la historia de China. Una vez conquistado el Estado de Zhou, era cuestión de tiempo el que Qin conquistase todo lo que hay bajo el cielo (天下), término con el que se refería a China en aquel entonces.

Finalmente, en el 256 a.C. se produce la conquista de Qin de todos los Estados y se produce la creación del Imperio de China y la autoproclamación del Primer Emperador de China (秦始皇帝). Conviene detenernos especialmente en ésta época pues marca un punto de inflexión y sirve como precedente para el resto de dinastías que ostentaron el poder en China, dejando una marca indeleble para los más de 2000 años de historia que le sucedieron.

En Chinacerca, entendemos que el análisis del Imperio de Qin es muy relevante para entender los entresijos de la economía China. Y es por ello por lo que le dedicaremos una entrada completa en la siguiente entrega.


Fuentes utilizadas:

  • Yuri Pines, 2013. Submerged by Absolute Power: The Ruler’s Predicament in the Han Feizi.
  • Lewis, Mark Edward; 2013. History of Imperial China: The Early Chinese Empires: Qin and Han. Cambridge, US: Harvard University Press, 2007.
  • Hong Kong University Department. Link: http://www.philosophy.hku.hk/ch/Lord%20Shang.htm

Colección de entregas Introducción a la Economía China:

  1. Introducción a la Economía China (I)
  2. Introducción a la Economía China (II): Primeros vestigios de China
  3. Introducción a la Economia China (III): Los inicios de la época dinástica
  4. Introducción a la Economía China (IV): La época pre-imperial

 

Filosofia

¿ Cuál es la diferencia entre Occidente y China? (I)

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En primer lugar, nos gustaría empezar este artículo llamando la atención sobre lo que definiremos como «China» y «Occidente». Consideramos que China es la tradición intelectual y cultural cuya base es el Período de los Reinos Combatientes y, en cierta medida, la dinastía Han y que Occidente es la tradición intelectual que procede de las civilizaciones grecorromanas.

¿Por qué empleo este criterio? De la misma forma que los pensadores griegos establecieron lo que significan conceptos como la religión, la política o la ética, los pensadores chinos establecieron el significado de conceptos como dào 道, 德 o xiào 孝 ( Siguiendo las convenciones, podemos traducir estos sinogramas como «vía», «virtud» y «piedad filial»)

Por este motivo, consideramos necesario estudiar los conceptos establecidos en las mencionadas civilizaciones clásicas para entender la diferencia entre Occidente y China. Por supuesto, no consideramos que esta sea la única metodología posible para abordar esta problemática pero tengo la esperanza de que pueda contribuir a comprender mejor  la diferencia entre la cultura china y la occidental.

Para ello escribiremos una serie de artículos en Chinacerca y empezaremos con el sinograma dào 道 «la vía». El dào 道 hace referencia a una vía tanto en sentido literal como en sentido metafórico. En este último caso, es una vía por la que se puede mover un individuo en su vida o el gobernante de un país. En el Período de los Reinos Combatientes muchos intelectuales investigaron y reflexionaron sobre cuál debía ser el dào 道 para gobernar un país. Las opiniones sobre el dào 道 que más transcendieron fueron las de Lao Tsé y Zhuangzi, filósofos clasificados posteriormente con el nombre de dàojiā 道家 que, literalmente, quiere decir Escuela de la Vía.

Lao Tsé y Zhuangzi veían el dào 道 como algo que no podía ser verbalizado wúmíng 無名 y no podía tener forma wúxíng 無形. El lenguaje no puede ( ni debe) establecer una única vía que deba seguir todo el mundo. Una vía puede ser buena dependiendo siempre de las circunstancias y no de criterios absolutos.

En cierto modo, el resto de escuelas de filosofía también veían el dào 道como algo difícil de expresar en forma de palabras o enunciados. Por ejemplo, Confucio tiende a rechazar la ley 法 a favor de las normas de conducta lǐ 禮 y la virtud 德. Ambos debían ser aprendidos a través de la imitación. Por eso, el buen hijo debía observar la conducta de su padre e imitarle. Para Confucio es la imitación de un buen dào道 lo que lleva al orden y no la coerción y los castigos. El buen gobernante debe ser un modelo de virtud cuya vía sea seguida por el resto.

Asimismo, Han Feizi cuya filosofía es completamente opuesta a la de Lao Tsé y Zhuangzi (Han Feizi creía en que debía existir un gobernante con mucho poder mientras que Lao Tsé y Zhuangzi ven el poder político como algo negativo), acepta que el dào 道 es algo que es cambiante y no es posible de expresar con palabras. Han Feizi considera que no existe una única vía para gobernar sino que este depende de las circunstancias. Un dào 道 bueno en el pasado no necesariamente sirve para gobernar el presente.

Por lo tanto, tenemos en el pensamiento chino una clara tendencia a asumir que la vía por la que un individuo se conduce así mismo, un padre a su familia o un gobernante a su país es algo cambiante y difícil de verbalizar. Esta vía no siempre se puede basar en proposiciones sobre la realidad expresadas con lenguaje. Su validez no necesariamente depende de que se ajuste a determinados dogmas o axiomas sino que valga para unas circunstancias. Asimismo, los que siguen esta vía no necesariamente han de seguir dogmas o verdades absolutas sino la conducta de quien la conoce ( Con conducta nos referimos a xíng 行 que también significa «moverse»)

Por este motivo, consideramos que una diferencia fundamental entre la cultura occidental y la china que se ha de tener muy en cuenta es la siguiente: en la primera se tiende a confiar más en una serie de dogmas o verdades absolutas expresadas con palabras que conducen a lo bueno. Por el contrario, en la segunda se tiende a confiar más la imitación de unas conductas, generalmente avaladas por el pasado, que conducen a lo bueno.

Autor:

Javier Caramés Sánchez

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