Economía

Introducción a la Economía China (IX): Dinastía Jin (晉)

El período de la dinastía Jin (265-420) se inicia con la caída de los emperadores de la familia Cao (曹) y la toma del poder por la familia Sima (司馬), donde el territorio volvió a estar unido, pero seguía siendo políticamente muy inestable y lleno de conflictos internos y externos.

En el año 249 el emperador Cao Fang, que al ser de reducida edad gobernaba con la ayuda del regente Cao Shang, fue a visitar la tumba del emperador anterior. A dicha visita acudieron a acompañarlo numerosas e importantes figuras del imperio. El esratega militar y político Sima Yi aprovechó la ocasión para ocupar la capital de Luoyang, cerrar todas las entradas y lanzar un golpe de estado. Finalmente, el regente Cao Shang decidió rendirse entregándole el poder a Sima Yi, pero manteniendo la figura del Rey de la familia Cao. A este incidente se le conoce con el nombre de Incidente de las Tumbas de Gaoping (高平陵之變).

A medida que transcurría el tiempo, la familia Cao fue perdiendo cada vez más influencia hasta que en el año 265 Sima Zhang obligó a Cao Huan a abdicar, iniciando la dinastía Jin. La dinastía de la familia Sima se caracterizó por eliminar a casi todos los oponentes políticos, para asegurarse un período largo de control de la corte imperial.

Durante este período, el territorio de lo que hoy conocemos como China volvió a estar unido otra vez bajo un Imperio. En el período inmediatamente anterior, el período de los Tres Reinos, China estaba dividida en los reinos de Wei, Shu Han y Wu. Sin embargo, el reino de Wei consiguió conquistar el reino de Shi en el año 263 y posteriormente el reino de Wu en el 280.

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Sin embargo, a pesar de la aparente unión política, dicho período se caracterizó por un poder del gobierno central muy debilitado, incapaz de controlar las actividades del Imperio. Dicha debilidad tiene una relación muy estrecha con el decaimiento del confucianismo y el reducido bagaje cultural de la familia Sima en comparación con las familias anteriores. Dicho hecho, hizo que la aristocracia -muy favorable a las ideas confucianas- retirase el apoyo al gobierno central. En realidad, el poder efectivo estaba en manos de los grandes propietarios.

Asimismo, durante dicho período se practicó una represión dura del taoísmo, que era una ideología muy extendida entre mercaderes, propietarios y gente acomodada. No obstante, las organizaciones taoístas clandestinas seguían existiendo, extendiendo las enseñanzas taoístas entre todo tipo de públicos, especialmente los oficiales militares.

Durante la dinastía Jin, se distinguen dos períodos claramente diferenciados: la dinastía Jin occidental (西晉) entre los años 265-316 y la dinastía Jin oriental (東晉) entre los años 317-420.

En la dinastía Jin occidental, a partir del año 280 con la conquista del último de los tres imperios y el inicio de la reunificación del territorio, se inició una época de relativa prosperidad, coincidiendo con un gobierno imperial débil.

En borde exterior del norte de China, existían muchas tribus extranjeras conocidas con el nombre de los Cinco Bárbaros (五胡). En un principio, se establecieron en algunas regiones del norte de China como inmigrantes, pero colaboraban en la agricultura, contribuían a la mejora económica y pagaban impuestos. Dicha inmigración ya se estaba produciendo durante el período de los Tres Reinos, debido a la escasez de empleo que existía durante períodos bélicos, en la que la inmigración era una solución. Asimismo, durante la dinastía Jin occidental, se desarrolló extraordinariamente el uso de los animales en la agricultura así como la utilización de la seda.

No obstante, a pesar de dicha prosperidad inicial, pronto la inestabilidad política se hizo palpable. En el año 290 el emperador Sima Yang fue sucedido por el emperador Sima Zhong que tenía graves problemas de salud mental y no podía gobernar. Esto provocó una guerra intestina entre miembros de la familia por la sucesión, una guerra conocida con el nombre de Guerra de los Ocho Príncipes (八王之亂) en los años 291-306, donde se producían batallas, asesinatos y traiciones continuas, con el fin de alzarse con el poder. Durante estos años, se sucedían períodos intermitentes de guerra y paz, con cruentas batallas. Dichas batallas terminaron devastando la zona norte del Imperio.

Al mismo tiempo, los inmigrantes de las tribus bárbaras, que eran habitualmente explotados y vilipendiados, iniciaron revueltas y crearon sus propios estados en el norte de China y en el valle del río amarillo, conocidos como Los Dieciseis Reinos (五胡十六國) en los años 304-439. Dichas tribus aprovecharon las guerras internas y las revueltas sociales en contra de los elevados impuestos para debilitar aún más al imperio.

En aquellos momentos, el sistema de tierra era conocido como Tuntian (屯田制), cuyo funcionamiento era mediante un grupo de soldados que defendían y cultivaban un trozo de tierra, para proveer de recursos al ejército. Como vemos, era un sistema muy militarizado. Dicho sistema de tierra fue usado hacia el final de la dinastía Han, cuando Cao Cao ya era el jefe de gobierno, y se mantuvo hasta el principio de la dinastía Jin. Se cree también que dicho sistema estuvo detrás del éxito del imperio Wei durante la época de los Tres Reinos.

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Bajo dicho sistema, dejar la tierra a la que uno había sido asignado para comerciar estaba prohibido. Sin embargo, cierta mejoría económica de aquel período puede explicarse por el intento de desmilitarizar el territorio de China. Desde el gobierno se intentó que no sólo las tierras fuesen colonias militares sino que también los propios campesinos pudiesen participar. Esto se conjugó con un sistema impositivo elevado para intentar recaudar mayores recursos. A los individuos se les adjudicaba una tierra (佔田), cuyo tamaño se usaba para cobrar impuestos y donde los empleados públicos estaban exentos de su pago. Como vemos, de nuevo observamos otro período de la historia de China donde existe una tendencia a convertirse en un campesino a sueldo de un gran Estado en lugar de ser auto-empleado. Esto provocó una reducción del número de campesinos que pagaban impuestos, reduciendo los recursos de la corte Imperial.

El sistema impositivo del momento se conocía por el nombre de sistema impositivo de hogares (戶調試). Constaba de dos tipos de impuestos principales: el impuesto en especie (調) y el impuesto en grano (租).  El impuesto en especie se pagaba en forma de seda con en brocado (tela entretejida con oro y plata), en función el sexo y la edad. El impuesto en grano se pagaba en función del tamaño de la tierra.

Dicha inestabilidad política provocó un gran daño económico a la zona baja del río amarillo y que junto con las invasiones bárbaras generó una emigración de la población de la llanura central de China hacia el sur en la zona baja del río Yangtze y la zona de Sichuan, en busca de mejores condiciones. Normalmente se alojaron en condición de refugiados. Dicha emigración de larga escala (se estima en torno a un 13% de la población del norte tuvo que emigrar), provoco grandes cambios económicos, así como una de las mayores sinificaciones (influencia cultural de la población Han hacia la población no Han) de la historia de China, que posiblemente ayudo a la unificación cultural del territorio.

En el año 311, la capital Luoyang fue tomada por una de las tribus bárbaras, concretamente los Xiongnu (匈奴), y los miembros de la familia Jin tuvieron que moverse hacia el sureste, nombrando como capital Jiankang. Se inicia por tanto el segundo período de la dinastía: la dinastía Jin oriental (東晉). Dicho gobierno tuvo un poder muy limitado ya que los maestros celestiales (天師道), un movimiento taoísta muy influyente, así como la nobleza no apoyaban a dicha familia dinástica. Asimismo, el arraigo con las gentes del lugar era muy reducido. Dicha etapa fue la precursora de una seria de dinastías que reinaron el sur de china (420-589).

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La economía de la dinastía Jin oriental (東晉) se caracterizaba por tres aspectos fundamentales.

  1.  El flujo migratorio enorme del norte hacia el sur, que servía como fuerza laboral pero también suponía un aumento de la demanda de alimento.
  2. Campañas militares contra los bárbaros del norte que no terminaron hasta la batalla de Feishui (淝水之戰) en el 383.
  3. Levantamientos y protestas. Los terratenientes (士族) y aristócratas (豪強) dejaron su territorio.
  4. La recuperación económica se produjo de forma muy gradual, ya que la carga financiera y laboral era muy elevada debido a los elevados impuestos.

No obstante, a pesar de la inestabilidad política, lo cierto es que si analizamos las cifras la época de la dinastía Jin fue una de las de mayor crecimiento poblacional, donde la población pasó de 16 millones en el 265 a 56 millones en el año 420. Esto pudo deberse a la ligera mejora económica y al fin de la época de devastación que supuso la época de los Tres Reinos. Por tanto, podemos decir que la dinastía Jin logró recuperar el nivel de población existente hacia el final de la dinastía Han.

Observamos en la tabla de abajo que se produjo un crecimiento de 1,22% anual de la población durante la dinastía Jin occidental, explicado por la época pacífica inicial y la reunificación del Imperio. El crecimiento se redujo al 0,61% anual en la época de la dinastía Jin oriental, más tumultuosa.

En este crecimiento poblacional la emigración que hemos estudiado también jugo un papel fundamental, ya que la gente que estaba en peligro o podía perecer por falta de alimento, pudo huir a otras partes del Imperio, ya que éste estaba unido, y así salvar su vida y buscar mejores opciones, trabajos y oportunidades.

Tabla 1: Crecimiento poblacional en las primeras dinastía de China

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Aunque la dinastía Jin consiguió asegurarse la posición imperial de su familia, los últimos años de la dinastía Jin oriental están marcados por constantes luchas de poder ente la corte imperial y los trabajadores del gobierno con altos rangos. Cancilleres, inspectores regionales, generales y ministros lucharon por influencia y poder.

La rebelión decisiva se realizó al calor de los movimientos de Sun En 孫恩 y Lu Xun 盧循 en el 399 y el 412. Sun En era el líder de una rebelión taoísta cuyas ideas se originaron en el grupo llamado Cinco Picotes de Grano (五斗米道). Muchos magnates locales, que vieron su poder mermado por la llegada de inmigrantes del norte, simpatizaron con el movimiento. Años después Liu Ye fundó una nueva dinastía imperial llamada Song 劉宋 (420-479), la primera de las llamadas Dinastías del Sur 南朝 (420-589), que Zhuangzi Institute estudiará en la próxima entrega.


Fuentes:

  • ChinaKnowledge.de – An Encyclopaedia on Chinese History, Literature and Art (see)
  • Lixing Zou (2009); Development-oriented Finance and Economy in China: A Historical Review and Prognostic Assesment.
  • From Zou Jiwan (Chinese: 鄒紀萬), Zhongguo Tongshi – Weijin Nanbeichao Shi 中國通史·魏晉南北朝史, (1992).
  • China Education Center, Ltd (see)
  • Yifeng Yao (2016); Nanjing: Historical Landscape and Its Planning from Geographical Perspective

Economía, Español

¿Es China comunista o capitalista?

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Algunas matizaciones iniciales…

Esta es una pregunta que muchos se hacen y que muy pocos se atreven a responderla con claridad. También esta cuestión hace que China despierte interés en los círculos académicos. Existe un gran número de artículos afirmando tanto que China es un país socialista o comunista como que es un país capitalista, cuando ambos sistemas parecen incompatibles. ¿Qué es en realidad?

Bueno. Esta pregunta parece sencilla, pero la respuesta es mucho más compleja. En primer lugar, los países (así como su economía y sociedad) evolucionan con el tiempo. Y ciertamente China ha cambiado mucho (y varias veces) en el último siglo, como veremos. Incluso la definición de socialismo usada por el gobierno chino ha evolucionado. En segundo lugar, no se puede valorar el sistema económico y/o político en general, sino que deben analizarse los aspectos concretos de su sistema.

En cuanto a su sistema cultural, debemos matizar que la cultura China presenta por lo general un elevado nivel de tolerancia y respeto a las tradiciones culturales, influenciado por las ideas del confucianismo y del taoísmo. Esto es un contrapeso evidente contra el poder burocrático del Estado y contra las transformaciones de la sociedad ejercidas desde el poder político.

Una vez hechas estas matizaciones, vamos a analizar los aspectos culturales, políticos y económicos concretos de China para poder llegar a una conclusión al respecto.

Un poco de historia…

Tras la guerra civil de China, en 1949 los comunistas se alzaron con el poder proclamando la República Popular China y creando un comunismo feroz en la China continental. En este momento, no existía la propiedad privada y la mayoría de la economía estaba planificada por el Estado, aunque dicha planificación era a un nivel más descentralizado que en el caso de la URSS. China era básicamente un país agrícola donde los campesinos debían entregar toda la producción al gobierno y éste repartía entre todos. Además, con el Gran Salto Adelante, Mao intentó convertir a China en un país industrial, aunque lo que provocó fue una enorme destrucción de herramientas y maquinaria: obligó a todos los campesinos a construir altos hornos en sus casas y a empezar a producir, que no les quedaba más remedio que fundir todos sus materiales para poder producir otros de menor calidad, con tal de cumplir con las órdenes gubernamentales. En esta época se puede decir que efectivamente China era un país comunista o socialista.

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Después de la muerte de Mao Zedong, Deng Xiaoping -que había sufrido en sus propias carnes la dura represión del gobierno de Mao- se convirtió en el máximo líder de la República Popular de China desde 1978. Deng Xiaoping se caracterizó por ser muy pragmático: “Da igual que el gato sea negro o blanco: lo importante es que cace ratones“. Su política consistió en mantener las instituciones del Partido Comunista, para no generar una crisis de legitimidad política, manteniendo la retórica comunista, al tiempo que emprendía reformas de apertura y liberalización económica.

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En realidad, muchas de las reformas emprendidas por Deng Xiaoping estaban inspiradas en la experimentación campesina bajo el régimen de Mao. Durante la época de Mao, muchos campesinos acordaron en secreto repartirse parte de la producción y no entregarla al gobierno. Deng Xiaoping legalizó este tipo de contratos, permitiendo en la práctica la producción agrícola para uno mismo. Además, los cambios impulsados por Deng Xiaoping fueron graduales (y no cambios repentinos), precedidos de experimentos a lo largo de todo el país. Por ejemplo, se liberalizaron ciertas zonas del país (llamadas Zonas Económicas Especiales), y una vez demostrada su eficacia, se trasladaron a otras zonas del país.

En la práctica, desde finales de los 70, con la entrada de Deng Xiaoping en el poder, China experimentó una de las épocas más reformistas y liberalizadoras de su historia, también fue una de las épocas con mayor crecimiento económico. Así, China protagonizó la industrialización más rápida de la historia. ¿Qué medidas implantó? Permitió la autoproducción campesina, permitió la inversión extranjera, creó zonas económicas especiales con regulación más laxa, elimino casi todos los ministerios industriales creados durante la época de Mao, eliminó casi todos los precios fijados por el gobierno y permitió los precios fijados por el mercado, privatizó numerosas empresas, entre otras. En consecuencia, los ingresos fiscales del gobierno cayeron dramáticamente desde finales de los 70.

También creó el término “Un país, dos sistemas” en el que permitía la existencia de varios sistemas económicos en China (con el objetivo de Macao, Hong Kong y Taiwán un sistema capitalista y China continental con un sistema más socialista). Se puede decir que desde finales de los 70, China experimentó una transformación económica sin precedentes, dejando atrás el comunismo y abrazando una economía de mercado, aunque todavía permanecían instituciones y características propias del socialismo. Por lo que las reformas económicas debían continuar en la senda marcada por Deng Xiaoping para abandonar por completo el socialismo.

Deng Xiaoping representaba las características más propias del pensamiento Chino: un pensamiento práctico y con poca carga ideológica, abierto a aceptar todo tipo de contradicciones. Mientras que en occidente la razón y las ideas suelen tener una preponderancia, así como la dialéctica y el enfrentamiento entre diferentes ideas, en oriente (y más concretamente en la china clásica) la razón y la idea queda muy por debajo de la realidad y la praxis. Además, el pensamiento chino suele caracterizarse por su sincretismo: no suele haber tal contraposición ideológica entre unas ideas y otras, sino que es de espíritu conciliador buscando la combinación de diferentes ideas.

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Así, fue posible que Deng Xiaoping iniciase la transformación económica, sin alterar de forma ostensible las instituciones del establisment. Deng Xiaoping no creía que la economía de mercado fuese sinónimo de capitalismo o que planificación fuese sinónimo de socialismo: “La planificación y las fuerzas del mercado no son la diferencia esencial entre socialismo y capitalismo. Una economía planificada no es la definición de socialismo, porque hay planes bajo el capitalismo; la economía de mercado se da también bajo el socialismo. El mercado y la planificación son dos fuerzas que controlan la actividad económica“.

Deng Xiaoping desarrolló el concepto de “Socialismo con características chinas”, que fue una forma de poder mantener la retórica comunista al tiempo que la economía se hacía cada vez menos intervencionista y con más libertad de acción para los ciudadanos. Este concepto defendía que China debía encaminarse hacia el socialismo, pero que China todavía estaba en una etapa muy inicial para poder lograrlo, y era en esta etapa inicial donde la economía de mercado debía imperar.

Aunque el proceso reformador fue muy loable y con unos resultados difíciles de mejorar, lo cierto es que dicho proceso reformador se ralentizó en el tiempo, hasta el punto de que puede hablarse de una reversión de las reformas económicas liberales en China. Algunos autores citan el punto de inflexión en las protestas de la plaza de Tiananmén en 1989. Analicemos en detalle dicho acontecimiento.

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Las reformas económicas hasta ese momento eran muy ambiciosas, y aunque se habían realizado de forma gradual, las reformas económicas suelen tener costes asociados a corto plazo a cambio de beneficios importantes a largo plazo. La liberalización de los precios estaba provocando una inflación muy importante en China, que originaba descontento social. Además, de dos hechos muy relevantes: primero, la liberalización de la economía hizo que el gobierno contase con menos recursos y menos control sobre la población; segundo, la liberalización de la economía incitó a muchos jóvenes a pedir una transformación semejante en el terreno político.

El gobierno de China vio amenazada su propia legitimidad y existencia, a consecuencia de las propias reformas que había llevado a cabo. Y por tanto, comenzó una reversión del proceso liberalizador de China y se produjo un crecimiento del poder del Estado muy elevado, convirtiendo a China más que en un país de libre mercado en un capitalismo de Estado.

Análisis…

¿Qué es socialismo o comunismo? Es difícil de precisar con exactitud dicha definición, pero podemos citar una serie de características propias. Se suele identificar con la propiedad pública de los medios de producción, con un Estado con elevada autoridad y capacidad, con una reconocida intención de cambiar la sociedad y una intención de redistribuir la riqueza. Además, está asociado con la planificación central (dirigida desde el gobierno).

China oficialmente es comunista, con un gobierno que tiene mucha más influencia sobre la economía que otras economías desarrolladas o de ingreso medio. Por otro lado, el gobierno chino nunca ha aceptado abiertamente la privatización. De hecho, la Constitución de China afirma que mientras existen múltiples sistemas de propiedad, la propiedad estatal debe ser la fuerza líder.

Toda la tierra en China es propiedad del Estado mientras que las viviendas son arrendadas a las familias mediante alquileres con duraciones de hasta 70 años. Dicha renta debe pagarse a los gobiernos locales, representando un total de ingresos del 7.1% del PIB. Además de los alquileres de la tierra, el gobierno de China no basa sus ingresos fiscales en impuestos sobre la renta o sobre la propiedad, sino en el IVA (4.6% del PIB) e impuestos empresariales (4% del PIB) e impuestos sobre transacciones. Además, los beneficios de las empresas estatales también van a las arcas del Estado (6.1% del PIB) y los beneficios de un sistema financiero totalmente regulado por el Estado. Esto significa que el gobierno de China tiene un control del 38% del PIB, aspecto muy diferente del que China tenía hace 20 años. Así, las fuentes de ingreso del gobierno han crecido dramáticamente, triplicándose desde 1996 hasta 2013.

Gráfico 1: Evolución de los ingresos públicos como porcentaje del PIB

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Gráfico 2: Control/Ocupación del gobierno de China en diferentes aspectos

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En otras palabras, la liberalización inicial auspiciada por Deng Xiaoping ayudó a crear un mercado privado, al tiempo que el gobierno se aseguró el control de la tierra y de todas las instituciones financieras. Esto ha permitido al gobierno chino monetizar ese control, generando suficientes ingresos, expandiéndose y virando hacia un modelo conocido como capitalismo de Estado.

En torno a la década de los 90 China prácticamente no tuvo planes o políticas industriales, ya que Zhu Rongji -primer ministro de China entre 1998 y 2005- no era partidario de ellos debido a la alta ineficiencia de los mismos. Sin embargo, en torno a la primera década del siglo XXI, los planes y las políticas industriales volvieron de nuevo con fuerza.

Además, el sistema financiero de China oficial se ha caracterizado por ser una extensión del gobierno de China. Actualmente en torno al 80% de los activos bancarios pertenecen al gobierno y los tipos de interés de los préstamos y los depósitos están regulados directamente por el gobierno de China. ¿Por qué es esto así? De esta forma, el gobierno dirige el crédito de la economía (los ahorros de los ciudadanos) en forma de préstamos a las empresas estatales, que son altamente deficitarias, consiguiendo financiación. Esto ha permitido que China tenga una red de empresas estatales enorme. De hecho, si las empresas estatales de China fuesen un país a parte, sería el cuarto país más grande del mundo (ver), detrás de EEUU, la propia China y Japón.

Gráfico 3: Ingreso fiscal de las empresas estatales contra el PIB de las mayores economías

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Por estas razones, los activos totales del gobierno de China (tierra, empresas no financieras y empresas financieras) totalizan un 300% del PIB, mientras que en EEUU esa cifra llega al 34%.

Gráfico 4: Activos totales del gobierno (%PIB), China y EEUU

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Sin embargo, donde la economía de mercado es más dinámica en China es en la industria y la agricultura. La proporción estatal en la industria ha descendido rápidamente a consecuencia de la entrada de empresas extranjeras y privadas, hecho auspiciado por la reforma económica. La propiedad privada en la industria se ha mantenido alta y tanto la industria como la agricultura se han mantenido predominantemente manejadas por el mercado. La mejora de la agricultura en China ha sido la responsable de que más de 114 millones de personas hayan salido de la pobreza en China.

Aunque todavía sigue vigente el sistema hukou que divide a todas las familias chinas en dos categorías: los que tienen un permiso residencial urbano y los que no. Esto ha creado una enorme desigualdad en la economía china.

Por otra parte, China no tiene desarrollado un sistema del bienestar, por su enorme dificultad a la hora de desarrollarlo. Esto hace que muchos de los desincentivos que un Estado del bienestar tienen sobre la economía, no se produzcan en China, a saber: inflación, desempleo, reducción del ahorro, etc.

 

Conclusión…

La política y economía de China ha estado en constante evolución. Evidentemente China ha experimentado una transformación económica muy importante, adoptando muchas instituciones propias de una economía de mercado, pero manteniendo todavía muchas propias de un sistema comunista, al tiempo que continúa con la retórica comunista. China todavía tiene muchas reformas que hacer para poder ser considerada como una economía de mercado: liberalizar su sector financiero, privatizar sus empresas estatales, favorecer los derechos de propiedad privada y eliminar el control de capitales.

A pesar de ello, se puede considerar que los ciudadanos de China cuentan con los suficientes instrumentos como para ejercer su libertad económica sin demasiadas restricciones. La reforma económica permitió la entrada de empresas extranjeras a China. Esto, unido con la existencia de Hong Kong -uno de los lugares con mayor libertad económica del mundo- hace que existan enormes válvulas de escape en China que alivien  enormemente la presión del Estado chino sobre la economía. No en vano, la gran mayoría de las empresas de China están radicadas en Hong Kong y operan como empresas extranjeras en China.

Además, la tecnología ha hecho posible que muchas de las regulaciones emprendidas por China sean altamente eficientes. El control de capitales es usualmente burlado por el uso del Bitcoin. Se estima que la gran mayoría de la actividad del Bitcoin proviene de los mercados on-line radicados en China. Además, el precio del Bitcoin está asociado con el nivel de restricción de capitales en China: a mayor restricción, mayor precio.

En definitiva, la China continental continúa teniendo características de una economía comunista, pero permite el uso de válvulas de escape y libertad de acción en algunos ámbitos que hacen que en la práctica sea posible una economía de mercado muy dinámica.


 

Fuentes utilizadas:

  • Just How Capitalist is China, Yasheng Huang
  • Naughton, Barry. 2017. “Is China Socialist?” Journal of Economic Perspectives, 31(1): 3-24.
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¿Cómo se le puso freno al poder político en Europa y China?

Autor: Javier Caramés Sánchez 

En esta entrada analizaré dos formas diferentes de ponerle freno al poder político. Una se basa en el sometimiento a una autoridad impersonal o supra humana, la otra se basa en el respecto al orden natural de las cosas. La primera se desarrolló en Europa mientras que la segunda es propia de la civilización china.

Antes entrar en el análisis, mostraremos lo que entendemos como poder político, término que definiremos como un grupo de personas organizado y dirigidos por un líder que ejerce de forma legítima la coacción. Tal y como dijeron Zhuangzi y los defensores de las teorías predatorias del estado, el origen del poder político está en bandas de bandidos que pusieron a trabajar para ellos a las personas que dominaron y consiguieron hacerles creer  que esto lo hacían por su propio interés. No vamos a entrar a debatir si es necesaria o no la coacción del estado. Sobre este tema recomendamos  este debate entre Juan Ramón Rallo y Miguel Anxo Bastos Boubeta.

En Europa, desde muy antiguo, el poder político siempre a estado sometido a un ente suprahumano superior. Tradicionalmente dicho poder estuvo encarnado en Dios. Él representaba la verdad absoluta y ningún gobernante podía, al menos teoría, quebrantar su ley. Asimismo, ni gobernante ni su corte estaban autorizados para interpretar la voluntad de Dios. Esto correspondía a la Iglesia.

Este modelo de continencia de poder político sufrió desde la Revolución Francesa hasta el siglo XX una transformación en lo aparente. Es decir, esa autoridad supra humana que antiguamente era Dios se convirtió en la gente. La voluntad del altísimo fue sustituida por la de un colectivo.  Este colectivo fue entendido de diversas maneras. Por ejemplo, para las ideologías nacionalistas el colectivo es la gente que constituye una nación mientras que para las socialistas esto colectivo lo constituía la clase obrera. De la misma forma que el gobernante antiguamente debía estar sometido a la ley de Dios, en la actualidad los políticos deben acatar la voluntad de las masas encarnada en ideologías como el socialismo o el nacionalismo. La ciencia moderna también apela a un orden superior abstracto cuyas leyes debe obedecer el poder político. No es de extrañar que con frecuencia se tienda a justificar la acción política con la autoridad de la ciencia.

En el caso chino el freno son unas enseñanzas asociadas generalmente con Confucio y sus seguidores que instan al poder político (el emperador y su corte) a adaptarse al orden natural de las cosas, no actuar y no hacer sufrir al pueblo ni empobrecerlo con impuestos. El gobernante dentro de los ideales de Confucio debía ser un modelo de virtud para el resto. Su autoridad debía basarse en la ejemplaridad antes que en la coerción y los castigos. El mandatario debía instruir en el lǐ 禮 a su corte formada por ministros cuyo criterio de selección era su talento más que su nacimiento. De hecho, desde la dinastía Han, el acceso a la corte se hacía por oposición. Estos exámenes de acceso no median tanto conocimientos técnicos como el de conocimiento de unos ideales cuyo énfasis se ponía en el cultivo de la virtud. De acuerdo con estos ideales, el poder político debía poner por encima el bienestar del pueblo no siendo lícito que la corte tuviese muchos gastos ni, todavía menos, asfixiar al pueblo con altos impuestos. De hecho, hubo en momentos puntuales de la historia de China en los que los impuestos fueron simplemente abolidos. Un caso muy conocido fue el reinado del emperador Wen durante la dinastía Han durante el cual los impuestos fueron eliminados.

A menudo se ve a los gobernantes orientales como déspotas. Ciertamente lo eran pero su esfera de poder estaba muy limitada a la corte. A diferencia de lo que ocurrió en Europa, en la China anterior al siglo XX no se produjo un control fuerte en la moralidad y modos de vida de la gente. Aunque hubo conflicto puntuales entre la religión y el poder, no se impuso una religión única y verdadera y se respetaron considerablemente las costumbres de las minorías éticas. Tal y como señala Kent Deng, (Véase:45:50), las enseñanzas de Confucio permiten que la sociedad se autorregule sin necesidad de que sea dirigida por un gobernante. Kent Deng también señala que durante la dinastía Qing el poder político dejó que la sociedad se autorregulase (Véase:41:45)

Incluso, en la actualidad, a pesar de la occidentalización de las instituciones del poder político que se dio en el siglo XX, el poder político no muestra intentos de transformación de la sociedad semejantes a los que padecemos en Europa. La renuncia a la revolución comunista que dio el propio Partido Comunista siendo su líder Deng Xiaoping o políticas que permiten la coexistencia de distintos sistemas jurídicos con fundamentos ideológicos complemente opuestos muestran un claro desinterés por transformar a la sociedad en base a unos ideales. Hong Kong o zonas económicas especiales como la de Pudong en Shanghái ponen en clara evidencia todos los principios del comunismo. Obviamente, como en la mayor parte de países del planeta (incluida España), en China hay adoctrinamiento. Sin embargo, su cometido es reforzar la autoridad del poder político y no tanto instruir a la población en verdades absolutas abstractas válidas para toda circunstancia.

Obviamente, los dos modelos de continencia del poder político mostrados en esta entrada son un arma de doble filo: de la misma forma que sirven para pararle los pies al déspota también pueden ser la forma de fortalecer todavía más su poder. En el primer modelo, el poder político puede manipular las leyes del poder supra humano al que está sometido. Es decir, puede hacer que la religión dicte los dogmas que le interesa o manipular el conocimiento para legitimar su poder. En el segundo de los modelos, el poder político puede hacer leyes para que parezca virtuoso. No es extraño que en China y los países que siguen su modelo se critique poco a la autoridad de forma abierta.

Economía, Español

Introducción a la Economía China (VIII): Los Tres Reinos (三国).

El período de los Tres Reinos (220-280) se inicia con la caída de la dinastía Han, donde el territorio de China volvió a estar dividido en tres reinos diferentes. El período de los Tres Reinos es muy complejo y presenta numerosos conflictos militares entre diferentes reinos y entre los reinos y la población.

Podemos clasificarlo en tres etapas. El período inicial coincidente con el declive de la dinastía Han y las luchas entre señores. El período medio con luchas militares entre los reinos. Y el período tardío, coincidente con la conquista del reino de Shu por Wei y la eliminación del Wei por la dinastía Jin en el 265. Sin embargo, vayamos al origen de dicho período: el declive de la dinastía Han.

Durante los últimos años de la dinastía Han (汉), especialmente a partir del emperador Ling Di (靈帝), el estilo de gobierno de la corte imperial era cada vez más despótico y la población incrementaba su nivel de descontento. Particularmente, Ling Di (靈帝) que reinó durante 21 años, entre el 168 hasta el 189, mostró muy poco interés por los asuntos del gobierno e incrementó los impuestos, y marco el punto de inflexión que debilitó por completo a la dinastía Han.

Por aquel entonces, los eunucos (宦官) ganaron cada vez más influencia en la corte imperial, usándola para enriquecerse. Curiosamente, uno de los métodos para acceder al ejercicio de las funciones públicas en la corte imperial, a parte de las oposiciones confucianas, era mediante la castración, uno de los castigos principales en la china clásica.

Se pensaba que el hecho de que los eunucos no pudiesen tener descendencia, aseguraría la permanencia de la dinastía Han, pues los eunucos nunca podrían formar una dinastía propia. Sin embargo, esto creó cierta rivalidad entre los confucianos y los eunucos. Los eunucos se fueron ganando cada vez más la condescendencia del Emperador, al tiempo que la dinastía Han se fue haciendo cada vez más corrupta. Se suele decir que la diferencia entre los eunucos y los confucianos es que los eunucos representaban la voluntad personal del Emperador, mientras que los confucianos la voluntad política de la burocracia.

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Eunucos en asuntos de Estado

En el 166, un número de confucianos y estudiantes universitarios conocidos como los “partisanos” (黨人) se opusieron a eunucos muy poderosos y fueron encarcelados, ya que el Emperador fue persuadido por los eunucos para que tomase dichas medidas. En el 169, sin embargo, se repitió el incidente pero de manera más sangrienta: el enfrentamiento entre eunucos y confucianos fue físico y muchos partisanos perdieron sus vidas. Asimismo, se ejecutaron a muchos confucianos, se encarcelaron a otros tantos y los que fueron liberados sufrieron una restricción de libertades civiles. Dichos hechos se conocen como el desastre de las prohibiciones partisanas (黨錮之禍).

Dichos hechos allanaron el camino para la conocida revolución de los turbantes amarillos (黄巾之乱), que duró más de 21 años, entre el 184 y el 205, y supuso el fin de la dinastía Han. El desastre de las prohibiciones partisanas originó mucho descontento, incluso en el interior de la corte imperial. En el año 170, los propietarios, campesinos y soldados desempleados comenzaron a organizar bandas y ejércitos privados, preparándose para el conflicto armado, argumentando que el Emperador decadente había perdido el mandato del cielo (天命), que era lo que justificaba la institución monárquica.

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La revolución de los Turbantes Amarillos

La mala situación económica también alimentó el descontento social por todo el Imperio, pues por aquella época se produjo una crisis agraria e inundaciones a lo largo del río amarillo, que forzó a campesinos y militares buscar empleo en el sur. Por si todo eso fuera poco, los campesinos fueron exaccionados con impuestos confiscatorios para poder financiar las numerosas construcciones a lo largo de la ruta de la seda.

De nuevo, el taoísmo resurge una vez más en el Imperio como reacción ante los abusos de poder del Emperador. La corriente taoísta secreta de Zhang Jue (張角) era una de las que más hacían peligrar la legitimidad de la dinastía. Dicha corriente comenzó a enviar discípulos por todo el territorio para ganar el apoyo de seguidores por el norte de China. Este desafío, obligó a la armada imperial a ponerse a la defensiva, ocasionando un largo enfrentamiento de más de 20 años, en el que finalmente la dinastía Han consiguió una victoria pírrica, donde tanto la sociedad civil como la corte imperial estaban destruidas y sin recursos. Aún así, disturbios aislados seguían estallando por todo el territorio imperial.

La revolución de los turbantes amarillos (黄巾之乱) atrajo muchos seguidores y recibió el apoyo desde muchos lugares del Imperio, contando con más de 36 bases, donde cada una contaba entre 10.000 y 6.000 seguidores.

Su lema era el siguiente:

蒼天已死,黃天當立。歲在甲子,天下大吉
Cāngtiān yǐ sǐ, huáng tiān dāng lì. Suì zài jiǎzǐ, tiānxià dàjí

Que podríamos traducir de la siguiente forma:

El firmamento ha perecido, el Cielo Amarillo aparecerá pronto, ¡qué haya este año prosperidad en el Imperio!

La revolución de los turbantes amarillos (黄巾之乱) tomo su nombre del color de las ropas que los rebeldes llevaban en sus cabezas. Dichos rebeldes estaban asociados a sociedades taoístas. Aunque los rebeldes taoístas no pudieron derrotar militarmente a la dinastía Han, lograron debilitarla fuertemente hasta tal punto que la propia dinastía termino implosionando, marcando el inicio del período de los Tres Reinos (三国).

En realidad el término “Tres Reinos” es un mal término para referirse a dicho período, pero que ha terminando siendo aceptado en la historiografía de China. En dicho período, el territorio imperial se dividió en tres, donde cada uno de los soberanos de cada territorio reclamaba la soberanía de todo el Imperio Chino, así como la sucesión de la dinastía Han, pero que en la práctica solo gobernaban su reino particular.

El período de los Tres Reinos es un período muy romantizado, pues existen numerosas novelas, películas y videojuegos de dicho período. El período de los Tres Reinos comprende aproximadamente entre los años 220 y 280, aunque es difícil de establecer el punto de inicio. Además, se caracterizó por ser una de las épocas más sangrientas de la historia. Como se puede observar en la tabla 1, la población pasó de 57 millones de habitantes a 16 millones (una reducción del 72% de la población), reduciéndose incluso más que durante la cruenta dinastía Qin (秦).

Tabla 1: Comparativa de la evolución poblacionald2.PNG

Recordemos que la dinastía Han recuperó el Sistema de la Buena Tierra (并田制度), que ya analizamos en otra entrega, lo que otorgaba mayor poder a la nobleza. La nobleza aprovechó la debilidad de las dinastía Han, para ejercer su poder despóticamente en sus propios territorios. Muchos señores buscaron incrementar su poder militar en tiempos de inestabilidad y el Imperio volvió a dividirse en una serie de poderosos nobles, aunque todos admitían la legitimidad de la dinastía Han.

Como resultado de los numerosos conflictos bélicos y la pérdida de poder de la dinastía Han, el norte del Imperio inició un proceso de anarquía y guerra entre varios sucesores. Cao Cao (曹操) reclutó un ejército en 189, y derrotó varias facciones de los rebeldes de los turbantes amarillos, lo que le dio mayor prestigio, que utilizó para crear un ejército importante. Además, consiguió alistar en sus filas a más de 300,000 rebeldes de los turbantes amarillos. Y aunque el estilo de Cao Cao era de una gran imposición fiscal (en torno al 40%-60% de la producción agrícola), los campesinos aceptaban dichas cargas a cambio de producción militar, bajo dicho período de caos.

Cao Cao es considerado un gobernante brillante y un genio militar, que trataba a sus subordinados como a su familia. A Cao Cao también se le atribuyen habilidades poéticas y de artes marciales, así como artículos escritos en diarios de guerra. En el 216, el emperador Xian Di (獻帝) ascendió a Cao Cao como rey vasallo de las tierras de Wei, situadas en el norte del Imperio.

En torno al año 207, Cao Cao  logró dominar por completo la llanura del norte de China (华北平原), representando la mitad de la población del Imperio y uno de los territorios más importantes del Imperio. Cao Cao murió en el 220 y su hijo Cao Pi (曹丕) le sucedió. En ese mismo año, el último emperador de la dinastía Han abdicó, y Cao Pi ascendió al trono imperial proclamándose como Emperador de Wei. Se crea así el Imperio de Cao Wei (曹魏), en el norte del China, con capital en Luoyang (洛阳市). Dicho imperio tan sólo duró 45 años, hasta el año 265, pues la autoridad de la familia Cao se debilitó rápidamente.

Durante el reinado de Wei, se aplicaron muchas instituciones de la dinastía Han y se establecieron dos cuerpos gubernamentales separados: el Inspectorado Cental (中書監) y el Secretariado Imperial Móvil (行尚書臺), dividiendo el gobierno en dos y consolidando el poder del gobierno central. Cao Pi, pensó que la dinastía Han había colapsado porque los gobernadores de las diferentes provincias tenían demasiado poder, y degrado el poder de los gobernadores a ser meramente inspectores (刺史), eliminándo sus competencias militares. Asimismo, se desarrolló un sistema de 9 rangos para el nombramiento del servicio civil, que fue adoptado por dinastías posteriores, hasta que fue superado por el sistema de examen imperial por la dinastía Sui (隋).

El colapso de la dinastía Han también supuso el colapso de la acuñación de moneda, lo que llevó a que la acuñación pasase a estar controlada por el sector privado, aunque Wei declaró el grano y la ropa de seda como nueva moneda en el 221.

En ese mismo año, en el 221, un año más tarde a la creación del Imperio de Cao Wei, Lui Bei (刘备), un noble militar y familiar lejano del clan imperial de Han, respondió autoproclamándose como Emperador de Han, creando el reino de Shu Han (蜀汉), situado en la región actual de Sichuan (四川) y Chongqing (重庆), que tenía capital en Chengdu (成都). No obstante, dicho reino continuó aceptado la soberanía de Cao Wei (曹魏). La economía del reino de Shu Han era dinámica y se crearon muchos proyectos de irrigación y construcción de carreteras que aún hoy día existen y marcan el inicio de la actividad económica de la zona de Sichuan. Asimismo, promovió el comercio por el sur de China, que por aquel momento estaba controlado por el reino de Wu (孙吴).

Al igual que en el caso de los otros dos reinos, el reino de Sun Wu (孙吴) existía previamente como un reino vasallo, bajo el reino de Cao Wei (曹魏), pero declaró su independencia en el año 222, cuando Sun Quan (孙权) se autoproclamó emperador. El nombre del reino deriva del delta del río Yangtze (长江), una región históricamente conocida como Wu (吴). Al principio del reinado, el emperador redujo los impuestos y alivió a los pobres y liberó a un gran número de sirvientas de palacio. Sin embargo, con el tiempo el emperador Sun Hao (孙皓) fue haciéndose cada vez más cruel, causando mucho odio por la población. También intentó reducir la inflación prohibiendo la acuñación privada y sustituyéndola por una de cobre, pero dicha política fracasó. Actualmente, el dialecto Wu (吴语) es uno de los más hablados en China, que se habla en el territorio que ocupó en dicha época el reino de Wu. El reino de Wu también tenía lazos comerciales con los territorios de Vietnam, Camboya, India y el Oriente Medio.

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Mapa del período de los Tres Reinos

Tabla 2: Vigencia de los Tres Reinosd1

Durante el período de los Tres Reinos la tecnología del transporte mejoró mucho y se crearon nuevos carros que permitían transportar fácilmente las mercancías, como el carro de madera (木牛流马). Económicamente, la división de China en los tres reinos, reflejó una realidad muy duradera. Incluso durante la dinastía Song (宋), China estaba compuesta de tres grandes mercados regionales, explicado por las separaciones geográficas naturales entre los tres territorios. No obstante, dichas divisiones geográficas fueron ensombrecidas, por la existencia del Gran Canal (大运河) que une el norte con el sur o el canal de transporte de las Tres Gargantas (三峡).

Asimismo, los imperios de Sun Wu (孙吴) y Shu Han (蜀汉) tenían una alianza importante y un comercio muy desarrollado entre ambos. Shu exportaba algodón a Wu, al tiempo que el comercio incentivó un desarrollo de la construcción de barcos, la sal y metales industriales. Sin embargo, en el 263 el reino de Shu Han fue conquistado por el reino de Cao Wei, que aprovechó las revueltas interiores que dicho reino tenía. No obstante, en 265, dos años más tarde, Sima Yan (司馬炎) forzó al emperador de Cao Wei abdicar en su favor, estableciendo la dinastía Jin (晉), que tan sólo necesitaba conquistar al reino de Sun Wu para conquistar todo el territorio de China y establecer una nueva dinastía imperial unificada.

La dinastía Jin por tanto en el 279, atacó a las fuerzas de Wu por seis direcciones y finalmente Sun Hao se rindió el 31 de Mayo del 280, marcando el final del período de los Tres Reinos y el inició de la tercera dinastía imperial de China, que Chinacerca analizará en su próxima entrega.

Interviews

Entrevista a Luis Torras, experto en economía china: “El auge de China durará 30-50 años más”.

Luis Torras (Barcelona, 1984) es licenciado y máster en ADE por ESADE (Barcelona) y máster por la School of Economics and Management en la Universidad de Tsinghua (Beijing)Ha escrito en diferentes medios y colabora con el Instituto von Mises Barcelona y es miembro del Instituto Juan de Mariana.

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El libro más conocido de Luis Torras es “El despertar de China: Claves para entender el gigante asiático en el siglo XXI”, donde analiza China desde el punto de vista cultural. En él, Luis Torras analiza la dimensión económica y su tradición histórica, filosófica y cultural. Un aspecto muy interesante es que en “El  despertar de China” el autor constantemente tienen en cuenta la enorme diversidad y heterogeneidad de dicha civilización. 

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Chinacerca ha tenido el placer de poder entrevistar a Luis Torras y a continuación les ofrecemos la entrevista al completo:

  • Entrevista completa

Muchas gracias, Luis, por aceptar la entrevista con Chinacerca. Tenemos interés por la civilización de China, incluyendo su historia económica y filosofía taoísta, con inspiración liberal. Desde hace tiempo hemos estado siguiendo su trayectoria profesional y mediática (libros, conferencias, etc.) y pensamos que sus ideas y valores son de gran utilidad para las ideas de la libertad.

Pregunta: Querido Luis, es muy conocida tu trayectoria como economista favorable a la libertad e interesado en la economía de China. ¿Cómo observa la economía de China en términos de libertad económica?

Respuesta: El concepto de libertad económica no es fácil de aterrizar o medir. La libertad económica en su sentido amplio depende también de cuanto de liberales/meritocráticos sean los ciudadanos de un país. Las métricas que pongamos siempre plantearán dilemas. Por otro lado, China (como Rusia, India o Japón) es una civilización, esto es una manera de pensar (filosofía) y un desarrollo histórico diferente al de la civilización occidental lo que da lugar a una visión del mundo también distinta. Los valores son parecidos en algunos ámbitos, pero su jerarquía puede variar en otros lo que da lugar a sociedades que no siempre se entienden las unas con las otras. Digo todo esto por qué la mejor manera de aproximar este tipo de cuestiones es vía los hechos. Y lo cierto es que en China existe un gran margen de actuación y libertad para actuar en una gran variedad de ámbitos. En muchos aspectos un grado de libertad mayor al que podemos observar en otros países de nuestro entorno. Las sensibilidades son diferentes, también lo acaban siendo las leyes y las políticas. En otros ámbitos la idea de libertad individual en China ocupa un lugar muy diferente al que ocupa en Occidente; por ejemplo, la libertad de prensa.

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Y lo cierto es que en China existe un gran margen de actuación y libertad para actuar en una gran variedad de ámbitos. En muchos aspectos un grado de libertad mayor al que podemos observar en otros países de nuestro entorno.

P: Usted realizó sus estudios de posgrado en China, ¿Cómo surgió su interés por China, concretamente por la economía China?

R: Me pareció cuando estaba en la Universidsad que China era una parte insustituible y muy importante en mi futuro. Era 2003-04 cuando empece a leer sobre China sobre todo atraído por la paradoja de que un país teóricamente comunista estuviera creciendo a tasas del 10%. Sabía que no era así -una cosa es la retorica y otra son los hechos- y cuando tuve la ocasión de cursar mi máster allí (Universidad de Tsinghua) en 2006 me fui para allí sin pensarlo.

P: ¿Cree que los mejores años de China en términos económicos están aún por venir?

R: El auge de China durará 30-50 años más. El cambio social no es muy amigo de las “prisas” y los chinos no tienen prisa. Estamos asistiendo a un proceso de magnitudes históricas que únicamente podremos evaluar en su justa magnitud de aquí dos siglos. Mi impresión es que la élite China es más consciente de esta perspectiva global e histórica que la clase política occidental en franca decadencia. China aún tiene un PIB per cápita que es solo un 20% del PIB per cápita de EE UU … hace dos décadas era el 5%. El camino es largo y lleno de retos… pero la realidad demográfica es clara… y si China sigue apostando en su conjunto por apostar por ideas solventes… el país proseguirá por esta senda de crecimiento y prosperidad.

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El auge de China durará 30-50 años más.

P: En su libro, “El despertar de China”, usted repasa la historia del crecimiento económico de China, así como las reformas que los líderes del Partido tuvieron que acometer y el daño que el Maoísmo hizo a la economía, por el problema del cálculo económico, que usted bien comenta. ¿Usted cree, como otros economistas, que la gran reforma se produjo en la década de los 80 y a partir de la revolución de Tiananmen, dicho proceso reformador se ralentizó enormemente?

R: No es bien así. Lo paradójico de Tiananmen es que seguramente si hubieran triunfado las tesis “reformistas” de la parte de los dirigentes del Partido más sensibles a las reclamas de los estudiantes seguramente el país no hubiera prosperado tanto. Hay elementos que no se pueden ignorar. En China nunca ha habido “rule of law”, separación de poderes, propiedad privada sobre la tierra, o elecciones democráticas censitarias… 5.000 años de civilización no se borran ni con un “siglo de humillaciones” ni con 30 años de Maoísmo. El proceso reformador en China, pese a su excepcional progreso, no ha sido, ni será, un proceso perfectamente lineal. Lo lineal no es un atributo de lo social. El camino, como decía es largo, e irremediablemente habrán “ciclos cortos” en donde periodos de mayor reforma y crecimiento se combinen con periodos de estancamiento o incluso leve recesión. El auge de Occidente en su día también siguió este patrón y como suele decirse nadie aprende de errores ajenos. Los chinos son muy inteligentes pero tienen que cometer sus propios errores. Hoy Tiananmen es visto por todos como un grave error en donde todo el mundo perdió algo y un trágico suceso en la historia reciente del país del que nadie esta orgulloso.

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Lo paradójico de Tiananmen es que seguramente si hubieran triunfado las tesis “reformistas” de los dirigentes más sensibles a las reclamas de los estudiantes seguramente el país no hubiera prosperado tanto.

P: Es conocida la tesis defendida por la administración del gobierno de EE.UU con respecto a la moneda de China, el yuan o renminbi: China devaluó la moneda artificialmente para fomentar sus exportaciones. ¿Cuál es su postura al respecto? ¿Cree que China debe virar a un tipo de cambio con menos intervención de su Banco Central?

R: Es el único camino. Cuando tu tienes tu balanza de capital cerrada en un mundo crecientemente complejo, interconectado y global, esto únicamente es fuente de problemas. Sin embargo, con la actual fragmentación de la cadena de valor el efecto del tipo de cambio sobre el comercio bilateral es más limitado de lo que los economistas se piensan. El grueso del comercio mundial son productos semi-acabados… Dicho esto, evidentemente cualquier alteración artificial en los precios genera efectos negativos no previstos. Pero eso también podríamos decirlo de la Fed y su política de tipos de interés. En mi opinión, es 100 veces más perjudicial para la economía mundial la distorsión de tipos que ha llevado a cabo la Fed desde finales de los 80s y que coincide con un auge en los flujos comerciales/inversión, que cualquier otra intervención política en la economía que podamos pensar. Los efectos de la planificación monetaria han sido catastróficos y sin ésta variable no es posible tampoco entender el grave desequilibrio comercial entre EEUU y China que urge reequilibrar (pero para ello los fundamental es que EEUU consuma mucho menos y ahorre mucho más).

P: En Agosto de 2015 y Febrero de 2016, se sucedieron diferentes episodios de inestabilidad financiera provenientes de China. ¿Por qué cree que sucedieron? ¿Es posible que la economía china sea más débil de lo que pensábamos? ¿Existe una burbuja en China que explique el elevado crecimiento de su economía como en la España antes de la crisis?

R: Una cosa son los fundamentales de la economía china y otro la evolución de sus pedestres, poco desarrollados y a menudo corruptos mercados financieros. Con respecto a lo primero, China sigue teniendo una buena “posición de balance”, y lo que podemos decir es que sufre una “crisis de modelo”, más que de solvencia; en otras palabras, necesita buscar vías para seguir haciendo crecer sus ingresos que no sean el tirar de credo keynesiano a través del gasto público y el crédito barato (como es la tentación que existe). Otra cosa es la volatilidad de los mercados en un momento en donde la deuda global duplica el PIB mundial en un entorno de tipos prácticamente cero desde los últimos 8 años. Se obliga al inversor a especular, el ahorro está severamente penalizado, de ahí esa gran volatilidad. Con respecto a lo primero, ¡liberalizar!; con respecto a lo segundo, normalizar la política monetaria lo que, de facto, es lo mismo.

P: Por último, nos gustaría preguntarte: ¿Qué debe aprender occidente de China con respecto a la libertad? ¿Y qué debe aprender China con respecto a occidente?

Luis Racionero tiene un ensayo delicioso que recomiendo donde aborda esta delicada cuestión, “Oriente y Occidente” (Anagrama). China tiene un sentido del tiempo, el orden y la jerarquía que es marcadamente diferente que el que tenemos en Occidente. Yo más que hablar de aprendizajes plantearía la cuestión en términos negativos: que no tenemos que copiar. En este sentido, es fundamental que China no copie de Occidente el modelo de “Estado irresponsable” por el cual todo se arregla vía gasto público y deuda que se lega (injustamente) a la siguiente generación. Occidente no debe de copiar de China ciertos componentes colectivistas y autoritarios que son, en definitiva, el punto débil de la civilización china y lo que en ciertos momentos se ha convertido en una gran fuente de fragilidad.

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Es fundamental que China no copie de Occidente el modelo de “Estado irresponsable” por el cual todo se arregla vía gasto público y deuda que se lega a la siguiente generación.

Por último Chinacerca quiere agradecer enormemente a Luis Torras por su colaboración y por la aceptación de la entrevista.

Español, Filosofia

Entrevista en Bailando con Lobos

El pasado viernes 16 de diciembre, los fundadores de Chinacerca, Antonio Vegas y Javier Caramés, acudieron al programa Bailando con Lobos de Libertario para hablar del libertarismo en el pensamiento chino clásico.

En esta entrevista se trataron varios temas entre los que destaca el modelo de gobierno confuciano, la crítica al lenguaje del taoísmo o el ideal de la no-acción (無為). Asimismo, también se aportó una visión libertaria de la historia de la China Antigua y algunas diferencia entre Occidente y Oriente. También se ofreció una comparación entre la filosofía china clásica y la filosofía hayekiana. A lo largo del programa, se realizaron también reflexiones sobre la actualidad española analizadas desde el punto de vista del pensamiento chino clásico.

A continuación, pueden encontrar vídeos-resumen de los momentos más representativos de la entrevista:

Durante la entrevista, los fundadores de Chinacerca tuvieron oportunidad para tratar una gran variedad de temas relacionados con China. Para aquellos interesados en escuchar la entrevista completa, pueden hacerlo viendo el vídeo de abajo. Tengan en cuenta que la entrevista comienza a partir del minuto 12:00.

Por último, Chinacerca quiere agradecerle a Roi Vázquez-Guerra su colaboración con Chinacerca.

Chino (中文), Español

Una boda en Taiwán

Autora: Cecilia Chen

La boda taiwanesa no se parece a la boda occidental, tenemos costumbres muy diferentes. A continuación, mostraremos algunos aspecto culturales básicos que se han de tener en cuenta.

  •  Los novios

Casarse en Taiwán es muy importante. No sólo es un acontecimiento relevante para la pareja sino también para dos familias. Por eso, una boda tradicional taiwanesa debe ser planeada con mucho tiempo y hay que escuchar mucho las opiniones de los padres teniendo en cuenta aspectos como desde dónde se va a realizar, los platos que se van a ofrecer, cómo es la carta de invitación, la vestimenta de los novios o hasta el regalo que se le da a los invitados.

  • Los invitados

En las bodas taiwanesas no se suele llevar regalo (bueno si quieres dar regalos está muy bien) pero no se puede ir a una boda sin preparar un sobre rojo con dinero dentro. La cantidad que se regala depende del grado de cercanía con los novios. Las cantidades van desde un mínimo de 1200NTD hasta una cuantía más grande como 10000NTD o más.

Tal vez te preguntes por qué damos dinero y no regalos. En Taiwán creemos que esto es más práctico para organizar una boda cuyos costes son bastante elevados. Este dinero le resulta a los novios de gran ayuda.

Al preparar un sobre rojo, hay que tener cuidado con los números, porque en chino los números tienen un doble sentido. Siempre hay que evitar el número cuatro puesto que en chino, cuatro se pronuncia como sí y suena muy parecido con a 死 cuyo significado es «muerte». El cuatro no es un número bueno ni para los taiwaneses ni los chinos. Por ejemplo, no hay cuarto piso en los hospitales. A la planta que ocupa esta posición se le llama quinto piso. También se deben evitar cantidades con el número ocho que se asocian con la idea de separarse. En chino 拜拜, «adiós», se parece mucho a bābā 八八. En taiwanés, cuya pronunciación está más cerca del chino que hablaba antiguamente, ocho se pronunciaba de una forma muy semejante a 別 (bié, en chino moderno)que significa «separarse».

  • Expresiones y palabras relativas a las bodas

婚禮 hūnlǐ: Boda

婚紗 hūnshā: Fotos de boda

新娘 xīnniáng: novia

新郎 xīnláng: novio

紅包 hóngbāo: sobre rojo

囍 xǐ: es un sinograma que simboliza la boda.

男方 nánfāng: Comensales de la parte del novio

女方 nǚfāng: Comensales de la parte de la novia

Asimismo, existen númerosas formas de desearle a los novios un matrimonio feliz. A continuación mostraremos algunos ejemplos:

百年好合 bǎinián hǎo hé, 永浴愛河 yǒng yù àihé, 新婚誌喜 xīnhūn zhì xǐ, 宜室宜家 yi shì yijiā, 佳偶天成 jiā’ǒu tiānchéng, 百年琴瑟 bǎinián qínsè, 百年偕老bǎinián xiélǎo, 花好月圓huāhǎoyuèyuán, 福祿鴛鴦 fú lù yuānyāng, 夫唱婦隨fūchàngfùsuí, 珠聯璧合zhūliánbìhé, 天緣巧合 tiān yuán qiǎohé, 美滿良緣 měimǎn liángyuán, 郎才女貌 lángcáinǚmào,良緣夙締Liángyuán sù dì o 花開富貴 huā kāi fùguì.

Economía

Introducción a la Economía China (VII): La dinastía Han (汉)

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Como vimos en la anterior entrega, el elevado nivel de represión practicada durante el régimen de Qin terminó provocando elevadas revueltas sociales por todos los intersticios de la sociedad. Tras un período de guerra civil de diez meses de duración y de lucha por el poder entre varios grupos rebeldes, finalmente Liu Bang (刘邦) -que hasta el momento sólo controlaba el principado de Han (Sichuan y Chongqing)- se alza con el poder gracias al apoyo popular y poderío militar, declarando la segunda dinastía imperial de china, la dinastía Han (汉朝). Se trata de uno de los únicos fundadores de dinastías imperiales con orígenes campesinos.

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Liu Bang (刘邦)

Una vez que Liu Bang (刘邦) se asentó en el poder, estableciendo su capital en la antigua Xian o Changan (长安), sus políticas se caracterizaron por dos aspectos principales: por un lado, continuación y ampliación de algunas políticas iniciadas por la dinastía Qin; por otro, rectificación de las políticas más dañinas emprendidas por la dinastía Qin.

En cuanto a las políticas rectificativas, Liu Bang (刘邦) consideró que el sistema de reparto de la tierra basado en premios y castigos implantado por el primer emperador había sido la razón principal que provocó la caída de la dinastía Qin (秦朝) y por tanto volvió al sistema anterior, un sistema de reparto de la tierra conocido como Sistema de la Buena Tierra (井田制度), que estuvo vigente entre los años 771-256 a.C. Dicho sistema favorecía a los nobles, ya que suponía la delegación de la tierra por parte del Estado a los nobles, aumentando la descentralización del Imperio. Por tanto, los nobles que tanto poder habían perdido durante el reinado de Qin, volvieron a recuperar parte de sus posesiones. La tierra ya podía ser comprada y vendida libremente.

En segundo lugar, Liu Bang redujo los impuestos, desarrolló la agricultura y restringió el gasto público. Sin embargo, restringió considerablemente el comercio mediante exacciones fiscales y restricciones legales a los comerciantes. El emperador cerró las cecas gubernamentales para reemplazarlas por monedas producidas por el sector privado, aunque se volvieron a prohibir y a permitir de manera intermitente durante toda la dinastía Han, coincidiendo con períodos de inflación elevada. Dichas monedas también servían para recaudar impuestos.

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Ejemplo de moneda de la dinastía Han

Asimismo, el emperador fomentó una sustitución gradual del legismo por la erudición confuciana, al tiempo que las leyes tan severas con inspiración legalista fueron reduciéndose, estableciendo una base sólida confuciana para el largo reinado de 400 años de reinado de la dinastía Han.

Sin embargo, también se puede considerar el reinado de Liu Bang (刘邦) como un cierto continuismo con algunas de las políticas aplicadas durante la dinastía antecesora. Liu Bang se dedicó a someter a los reinos rebeldes a su autoridad, anexando dichos reinos y estableciendo principados (nombrando a hijos y parientes como príncipes), a fin de consolidar su imperio.

En política exterior intentó pactar con los bárbaros del norte, más concretamente con los Xiongnu (匈奴), mediante alianzas matrimoniales entre las princesas de la realeza china y los líderes de los Xiongnu. Dicha política apaciguadora duró más de 70 años, extendiéndose durante los siguientes siete emperadores de la dinastía Han (ver tabla 1 adjunta), hasta que Liu Che (刘彻) decidió cambiar a una estrategia más agresiva, como veremos más adelante.

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Liu Bang (刘邦), por tanto, tuvo el privilegio de fundar una de las dinastías de mayor duración de la historia de China, que se extendió desde el 206 a.C. hasta el 220, en torno a 426 años aproximadamente. En realidad, este largo período dinástico se puede dividir en dos etapas: la Dinastía Han Occidental (西漢朝) entre el 206 a.C. hasta el año 9 con capital en Changan y la Dinastía Han Oriental (東漢朝) entre el 25 al 220 con capital en Luoyang. Ambos períodos estuvieron separados por un período de 14 años, en el que la corta dinastía Xin (新朝) usurpó el poder y lo perdió a causa de un gobierno incompetente.

Tabla 1: Emperadores de la dinastía Han

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El período inmediatamente posterior al de Liu Bang, se caracterizaron por medio siglo de políticas con un marcado cariz taoísta. Los cinco emperadores que van del emperador Liu Ying (刘盈) hasta Liu Qi (刘启) se conocen como el período de los Principios de Wen y Jing (文景之治). Dicho período es conocido por la benevolencia y frugalidad de los emperadores, una reducción considerable de impuestos y cargas a los habitantes, así como pacifismo y estabilidad general. Los Principios de Wen y Jing estuvieron marcadas por la influencia taoísta, que defendía la no injerencia del gobierno en la sociedad o el gobierno de la no acción (para ver un análisis de Chinacerca más detallado del taoísmo: aquí y aquí).

En parte, dicha influencia taoísta se explica porque la Emperatriz Dou (竇皇后) tenía una marcada ideología taoísta y era gran lectora de Lao Zi (老子), influenciando enormemente los reinados de su marido el Emperador Wen (文帝) y su hijo el Emperador Jing (景帝). Dicha época, los Principos de Wen y Jing (文景之治) que va desde 194 a.C hasta 141 a.C., es considerada como los años dorados de la historia de China, y prepararon el terreno para un largo y estable reinado del próximo emperador Wu (武帝). El objetivo de dichos gobernantes era aliviar a la población de leyes y guerras duras, para alejarse de la triste época de la dinastía Qin, reduciendo la recaudación de impuestos y adoptando una actitud de servidumbre con las tribus vecinas.  Los impuestos sobre la tierra fueron reducidos en el 168 a.C. de un 7% de la producción a un 3% y en el 167 a.C. fueron abolidos por completo, aunque en 156 a.C. fue reincorporado a un 3%.

Tras la muerte del emperador Jing, Liu Che toma las riendas del trono en el 140 a.C. y se convierte en el emperador Wu a la temprana edad de 16 años, siendo el emperador que más años reinó durante la dinastía Han (53 años) y fue uno de los más importantes de la dinastía Han. En primer lugar, el emperador Wu decidió que el taoísmo no se adaptaba a China y declaró oficialmente el Estado confuciano, combinándolo con mecanismos legistas. Esto supuso la creación de un mecanismo de selección para los servicios civiles, así como el requisito de que los candidatos debían conocer los clásicos confucianos, provocando una impronta confuciana a los habitantes del imperio durante mucho tiempo.

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Emperador Wu

Desde muy temprano, el emperador Wu tuvo claro que la conexión comercial con otras culturas y territorios fomentaría el progreso. Por ello, según aparece relatado en el Shiji de Sima Qian, encargó a Zhang Qian (张骞) a realizar una incursión por el oeste para inspeccionar posibles rutas comerciales, con el objetivo de crear alianzas con las tribus de Xiongnu para organizar un frente común. Sin embargo, Zhang Qian fue aprisionado durante más de 13 años, período que utilizó para aprender todas las conductas del enemigo. Cuando finalmente pudo escapar y volver a China, se creó una gran conmoción y se le concedió el alto rango de dignatario. Posteriormente, el emperador Wu emprendió una política militar más agresiva contra el pueblo de Xiongnu, a los que consiguió repeler del norte de China. Los Xiongnu eran una confederación de pueblos nómadas de Asia Central, ubicados en el territorio actual de Mongolia.

Una vez que el norte de China queda despejado, se establecen destacamentos en el corredor de Hexi (河西走廊), un corredor entre el norte del Tibet y el sur del desierto de Gobi, que contiene una cadena de oasis alimentados por ríos cercanos, extendiéndose unos mil kilómetros a lo largo del borde norte de la meseta tibetana, ubicado en la actual provincia de Gansu. El corredor de Hexi permitió la conexión ente China y otras culturas situadas al oeste de China, haciendo posible el intercambio de mercancías conocido como la Ruta de la Seda (丝绸之路). Por este motivo, dicho corredor ha estado relacionado con la buena gestión política, la mejora comercial y económica y el intercambio cultural.

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Principales Rutas de la Seda

De este modo, se ejerció una influencia a los territorios de Vietnam, Asia Central, Mongolia y Corea, así como un vínculo comercial con el Imperio Romano, cuyos ciudadanos compraban abundantemente seda de China a cambio de oro y plata. Se establecieron relaciones comerciales regulares con la India, Oriente Medio, África y Europa. El intercambio era considerado desigual en el Imperio Romano y el Senado romano emitió en vano varios decretos para prohibir el uso de la seda por razones económicas y morales debido al enorme flujo de salida de oro que provocaba. Una de las primeras muestras de proteccionismo.

Veo ropas de seda, si los materiales que no ocultan el cuerpo, ni siquiera la propia decencia, se puede llamar ropa … rebaños miserables de las camareras trabajan para que la mujer adúltera puede ser visible a través de su fino vestido, para que su marido no tiene más conocido que cualquier extraño o extranjero con el cuerpo de su esposa

( Seneca el joven (c. 3 BC–65, Declamationes,Vol. I)

Así, la economía prosperó y se hizo dinámica. Floreció la agricultura, la artesanía y el comercio. La población llegó a 57,6 millones de habitantes, creciendo desde los 18 millones de habitantes desde el final de la dinastía Qin. A diferencia de la dinastía Qin, cuya población decreció un -55%, la dinastía Han vio crecer su población un 220%. Esto suponía que mientras en la dinastía Qin la población se reducía un 1.58% cada año en la dinastía Han crecía un 0.27% año a año (ver tabla 2).

Tabla 2: Comparativa de la evolución poblacional

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Fuente: Elaboración propia a partir de datos de China Highlights

La economía de la dinastía Han se caracteriza por un crecimiento poblacional elevado, aumento de la población urbana, expansión del comercio y la industria. Asimismo, se acuñaron monedas y circularon de forma significativa, estableciendo un sistema monetario estable. Tanto la capital de Changan como la de Luoyang eran las que más población albergaban en todo el mundo (entre 250 mil y 500 mil habitantes). Cualquier comerciante o empresario podía realizar actividades empresariales o comerciales tanto en el ámbito doméstico, público o militar. Los campesinos dejaron de dedicarse a la autosuficiencia y empezaron a producir para el mercado. Los campesinos y comerciantes pagaban impuestos en monedas sobre la propiedad y sobre el sufragio, y pagaban con un porcentaje de su producción agrícola como impuestos sobre la tierra. Según Angus Maddison, el PIB per cápita era equivalente a 450 dólares, muy por encima del nivel de otros países, siendo mucho más rica que el Imperio Romano.

Sin embargo, el emperador Wu se fue haciendo cada vez más corrupto hacia el final de su reinado. Acusaba a la gente de haberlo hechizado por haber tenido un mal sueño y los mandaba a matar. Al igual que el primer emperador Qin Shi Huang Di (秦始皇帝), busco magos que intentasen prolongarle la vida. Ejecutó a personas que lo criticaron y empezó a exhibir lujos, y decretó monopolios imperiales tanto para la sal como el acero, para poder asegurarse una fuente importante de ingreso. Se produjeron por tanto una de las primeras nacionalizaciones de la historia, aunque posteriormente fueron privatizados. Además, para aumentar ingresos fiscales, el gobierno gravó duramente a los comerciantes la propiedad de barcos, carros, carruajes y tiendas, confiscó tierras, vendió oficinas y títulos, así como monopolización de la producción de moneda. De media, se incrementó el impuesto sobre la propiedad en 119 a.C. un 400% pasando de un 1,2% a un 6%.

En torno al 100 a.C., debido a impuestos duros, campañas militares y a una mayor intervención gubernamental que debilitó a la clase agrícola y comerciante, muchos campesinos iniciaron revueltas por todo el Imperio, provocando la muerte de su hijo por algunos de sus oficiales. Hacia el final de su vida, el emperador detuvo sus guerras y permitió a los campesinos realizar su actividad sin impuestos elevados. Además, pidió disculpas al pueblo por sus errores y emitió un edicto público conocido como el Edicto de Arrepentimiento de Luntai, afirmando lo siguiente:

Hice algunas cosas arrogantes y no razonables desde que ascendí al trono, trayendo mucho sufrimiento a mi pueblo que ya no puede remediarse. Pido perdón a toda la nación desde lo más profundo de mi corazón. De ahora en adelante, todos los asuntos oficiales que dañan a la gente e impongan cargas a la nación deben ser cancelados.

Posteriormente, el poder fue usurpado por la dinastía Xin, que fue ocupado por apenas 14 años, hasta que Liu Xiu volvió a recuperarlo con ayuda de mercadores y terratenientes, iniciando la época de la Dinastía Han Oriental, con capital en Luoyang por otros 200 años más. Durante esta época, el consejero imperial Cai Lun (蔡伦) inventó el papel de arroz, con propiedades mucho mejores que las del papiro y las del pergamino, reduciendo de forma drástica el coste de la educación. Cai Lun fue recompensado con un título aristocrático.

Durante los tres primeros emperadores de la dinastía Han del Este, no hubo apenas ninguna revuelta importante, tampoco conflictos bélicos destacados y existía una prosperidad importante, dado el buen funcionamiento comercial a través de la Ruta de la Seda. No fue hasta más adelante, en torno a las demoledoras inundaciones del Río Amarillo sobre el año 170 cuando las insurrecciones comienzan a crecer. El incremento de poder por parte de los nobles y la presión elevada sobre los campesinos llevó a una de las revueltas más conocidas de China, la rebelión de los turbantes amarillos (黄巾之乱), conocida así por el nombre de los pañuelos amarillos que los rebeldes llevaban en la cabeza. Dichos rebeldes eran asociados con sociedades taoístas secretas.

El declive de poder imperial avanzaba, en favor de estamentos militares que terminaron gobernando el Imperio de facto. No en vano el último emperador de la dinastía Han, Xian Di (献帝), fue un emperador títere colocado por el comandante del ejército, sin ejercer ningún control real. En el 220 fue forzado a abdicar en favor de Cao Pi (曹丕), provocando una división tripartita de China en los estados de Wei (魏), Shu (蜀), and Wu (吳), iniciando un período de 60 años conocido como el período de Los Tres Reinos, para el que Chinacerca dedicará la próxima entrega.


Fuentes utilizadas:


Colección de entregas Introducción a la Economía China:

  1. Introducción a la Economía China (I)
  2. Introducción a la Economía China (II): Primeros vestigios de China
  3. Introducción a la Economia China (III): Los inicios de la época dinástica
  4. Introducción a la Economía China (IV): La época pre-imperial.
  5. Introducción a la Economía China (V): La creación de un Imperio
  6. Introducción a la Economía China (VI): La dinastía Qin (秦)
Español, Películas

El amor entre oriente y occidente (III): Jiri y AQin

Tras el segundo cortometraje, Chinacerca vuelve a publicar el tercer cortometraje que ilumina las relaciones amorosas entre China y occidente.

En el cortometraje de hoy podemos observar cómo dichas relaciones consiguen enriquecer la vida al aportar elementos muy diferentes. La forma de expresar los sentimientos, la forma de ver el futuro y la felicidad, el significado de la responsabilidad, se convierten bajo una pareja intercultural en una dialéctica continua en la que la pareja intenta descubrir aquella definición más adecuada para la misma. Es por eso por lo que una relación intercultural con culturas tan diferentes, puede ser una oportunidad para escapar de los límites culturales para ampliar la propia libertad individual.

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No obstante, igual de cierto que la diferencia es enriquecedora y liberadora, tampoco puede construirse una relación duradera basada únicamente en la diferencia, pues es necesario construir un tronco común. En los episodios anteriores, siempre este tronco común ha existido de forma  muy palpable (el amor por Asia, por el arte, etc.).

Estas conexiones amorosas tan interesantes son cada vez más frecuentes. Así se refleja en los cortometrajes “EU-China Love Links” (中欧合璧) lanzados en el Festival de cine de la Unión Europea en China, a los que Chinacerca ha tenido acceso.

III. Jiri y AQin

En el tercer cortometraje, Jiri, de República Checa, y AQin, del norte de China, nos trasladan su dialéctica amorosa y cultural. En este caso, también se vivieron dificultades en la relación al principio, donde las costumbres tan diferentes iban haciendo mella en la relación: el sentido tan fuerte de la responsabilidad de tradicional AQin, frente a las costumbres más abiertas de Jiri. Sin embargo, ambos pudieron controlarlo adecuadamente y conseguir mover las fichas adecuadas para que la relación se fortificara. A ambos ahora les une su primer hijo y su amor por el arte. Ambos han abierto su primera galería de arte.

Otro de los aspectos más interesantes de tales uniones es la forma en la que ambos entran en contacto. En este caso se produjo porque AQin, que vió llorar por primera vez a un hombre, le chocó emocionalmente cómo los hombres también podían mostrar sus emociones sin avergonzarse por ello, como Jiri no dudó en hacerle ver desde el primer momento.

Autor:

Antonio Vegas

Español

¿ Por qué la occidentalización NO ha sido NI es buena para Asia?

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A menudo se utiliza el término «occidentalización» como sinónimo de progreso. Sin embargo, en las siguientes líneas analizaremos por que la «occidentalización» ha traído resultados catastróficos en ciertos países de Asia. El ejemplo más claro de esto es Corea del Norte, cuyo sistema político no es una invención genuinamente asiática sino que responde a los principios teóricos de Carlos Marx.

Antes de empezar a tratar esta cuestión, haremos una pequeña diferencia entre «contacto con occidente» y «occidentalización». Con lo primero nos  referimos a la entrada y aceptación de elementos que se suelen asociar con occidente, como por ejemplo, ciertos productos o, incluso, modos de vida. El contacto con occidente (u otras culturas) produce que, de forma espontánea, se acepten elementos culturales que, en muchos casos, mejoran la vida de la gente y hacen de ciertos países un lugar mejor para los que vienen de fuera.

Taiwán es un buen ejemplo de país en el que se han aceptados productos, costumbres y formas de vida procedentes  de Occidente, en su mayoría de Estados Unidos. En esta isla, por ejemplo, se pueden ver muchísimos Mc Donalds, donde se celebran fiestas como Halloween y abundan los restaurantes italianos. Sin embargo, al mismo tiempo que se produce un grado considerable de aceptación de lo de fuera, se mantienen elementos de la tradición china que en la República Popular de China han desaparecido. El caso más claro es la escritura. En Taiwán se utiliza la escritura china tradicional. Asimismo, muchos de elementos de la religiosidad china que han desaparecido en la República Popular de China se mantienen en Taiwán.

Frente a las costumbres o modos de vida procedentes de fuera que se aceptan de forma espontánea, la occidentalización ha consistido en procesos de modernización de la sociedad dirigidos desde el estado, lo cual dio lugar situaciones de caos con altos grados de violencia, por ejemplo, la Revolución Cultural. Este caos que dejó decenas de millones de muertos y cuyas secuelas llegan hasta el presente fue un ataque contra la tradición. Mao incitó a las masas a destruir todo lo del pasado en la idea de que había que construir la nueva China. Por eso, se destruyeron momentos históricos y se llevó a cabo una campaña contra lo que se relacionaba con el confucianismo. También fueron perseguidas las prácticas religiosas populares que fueron tachadas de supersticiones y se puso a los hijos en contra de los padres. Todos estos ataques contra la tradición produjo uno de los desastres más grandes de la historia de China.

La Occidentalización es una manifestación  de lo que Hayek denominó «la fatal arrogancia». Es decir, la creencia de que una sociedad organizada desde arriba con  mandatos coactivos funciona mejor que una sociedad basada en un orden espontáneo. De esta fatal arrogancia de la que habla Hayek son hijos el nacional-socialismo y el comunismo, ideologías que, de la misma forma que en Europa, padecieron también varios países de Asia.

Afortunadamente, a día de hoy se está produciendo un claro retroceso de esta mala influencia de la falta arrogancia, aunque, por desgracia, todavía queda un régimen comunista en Corea del Norte donde el gobierno organiza toda la vida de la gente sobre la que ejerce el poder. En otros países, también quedan algunos restos de instituciones que responden a la fatal arrogancia de Hayek. Estos países no son sólo la República Popular de China sino otros países habitualmente asociados con el capitalismo como Corea del Sur o Taiwán. Si bien en estos países, los gobiernos fueron muchos respetuosos con la tradición, se llevaron a cabo políticas de carácter estatista, hubo un grado alto de dirigismo de la economía  por parte del gobierno, se crearon numerosas empresas estatales  y se establecieron sistemas educativos altamente centralizados. No en vano, Chiang Ching-kuo, el hijo de Chiang Kai-shek, estudió en la Unión Soviética.

Lao Tsé y Zhuangzi pusieron de relieve no sólo las limitaciones del lenguaje que las palabras y el conocimiento pueden servir al gobernante para fortalecer su dominio. Asimismo, desarrollaron el ideal de la no-acción. Esto es, que el gobernante debía dejar que las cosas siguiesen su curso natural. Dicho ideal fue adoptado por la Escuela Confuciana, cuya ideología fue predominante a lo largo de la historia de China. Confucio rechaza los castigos. El buen gobernante debía ser un modelo de virtud para el resto y comportarse según un modelo de conducta procedente del pasado. Esto es, un modelo de conducta basada en un orden espontáneo producto de una tradición y no de un conjunto de razonamientos lógicos o utopías.

En conclusión, el contacto con Occidente y otras culturas es  bueno. Sin embargo, no todos los países necesitan (ni deben) tener una misma forma de gobierno. Un sistema que funciona en el norte de Europa no necesariamente funciona en Asia o África y viceversa. Asimismo, la sociedad se guía por normas de naturaleza espontánea que son difíciles de verbalizar. El exceso de confianza en la lógica y la razón produce el caos. Es imposible reducir a premisas simples el orden espontáneo de lo social. Este orden espontáneo es producto de una tradición validada por muchos años de experiencia. La occidentalización que se produjo en el siglo XX en Asia Oriental supuso la negación de costumbres y normas sociales producto de tradiciones de cientos o, incluso, miles de años. Esta negación de lo espontáneo sólo trajo caos, pobreza y falta de libertad.

Autor:

Javier Caramés Sánchez