Economía

Introducción a la Economía China (VII): La dinastía Han (汉)

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Como vimos en la anterior entrega, el elevado nivel de represión practicada durante el régimen de Qin terminó provocando elevadas revueltas sociales por todos los intersticios de la sociedad. Tras un período de guerra civil de diez meses de duración y de lucha por el poder entre varios grupos rebeldes, finalmente Liu Bang (刘邦) -que hasta el momento sólo controlaba el principado de Han (Sichuan y Chongqing)- se alza con el poder gracias al apoyo popular y poderío militar, declarando la segunda dinastía imperial de china, la dinastía Han (汉朝). Se trata de uno de los únicos fundadores de dinastías imperiales con orígenes campesinos.

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Liu Bang (刘邦)

Una vez que Liu Bang (刘邦) se asentó en el poder, estableciendo su capital en la antigua Xian o Changan (长安), sus políticas se caracterizaron por dos aspectos principales: por un lado, continuación y ampliación de algunas políticas iniciadas por la dinastía Qin; por otro, rectificación de las políticas más dañinas emprendidas por la dinastía Qin.

En cuanto a las políticas rectificativas, Liu Bang (刘邦) consideró que el sistema de reparto de la tierra basado en premios y castigos implantado por el primer emperador había sido la razón principal que provocó la caída de la dinastía Qin (秦朝) y por tanto volvió al sistema anterior, un sistema de reparto de la tierra conocido como Sistema de la Buena Tierra (井田制度), que estuvo vigente entre los años 771-256 a.C. Dicho sistema favorecía a los nobles, ya que suponía la delegación de la tierra por parte del Estado a los nobles, aumentando la descentralización del Imperio. Por tanto, los nobles que tanto poder habían perdido durante el reinado de Qin, volvieron a recuperar parte de sus posesiones. La tierra ya podía ser comprada y vendida libremente.

En segundo lugar, Liu Bang redujo los impuestos, desarrolló la agricultura y restringió el gasto público. Sin embargo, restringió considerablemente el comercio mediante exacciones fiscales y restricciones legales a los comerciantes. El emperador cerró las cecas gubernamentales para reemplazarlas por monedas producidas por el sector privado, aunque se volvieron a prohibir y a permitir de manera intermitente durante toda la dinastía Han, coincidiendo con períodos de inflación elevada. Dichas monedas también servían para recaudar impuestos.

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Ejemplo de moneda de la dinastía Han

Asimismo, el emperador fomentó una sustitución gradual del legismo por la erudición confuciana, al tiempo que las leyes tan severas con inspiración legalista fueron reduciéndose, estableciendo una base sólida confuciana para el largo reinado de 400 años de reinado de la dinastía Han.

Sin embargo, también se puede considerar el reinado de Liu Bang (刘邦) como un cierto continuismo con algunas de las políticas aplicadas durante la dinastía antecesora. Liu Bang se dedicó a someter a los reinos rebeldes a su autoridad, anexando dichos reinos y estableciendo principados (nombrando a hijos y parientes como príncipes), a fin de consolidar su imperio.

En política exterior intentó pactar con los bárbaros del norte, más concretamente con los Xiongnu (匈奴), mediante alianzas matrimoniales entre las princesas de la realeza china y los líderes de los Xiongnu. Dicha política apaciguadora duró más de 70 años, extendiéndose durante los siguientes siete emperadores de la dinastía Han (ver tabla 1 adjunta), hasta que Liu Che (刘彻) decidió cambiar a una estrategia más agresiva, como veremos más adelante.

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Liu Bang (刘邦), por tanto, tuvo el privilegio de fundar una de las dinastías de mayor duración de la historia de China, que se extendió desde el 206 a.C. hasta el 220, en torno a 426 años aproximadamente. En realidad, este largo período dinástico se puede dividir en dos etapas: la Dinastía Han Occidental (西漢朝) entre el 206 a.C. hasta el año 9 con capital en Changan y la Dinastía Han Oriental (東漢朝) entre el 25 al 220 con capital en Luoyang. Ambos períodos estuvieron separados por un período de 14 años, en el que la corta dinastía Xin (新朝) usurpó el poder y lo perdió a causa de un gobierno incompetente.

Tabla 1: Emperadores de la dinastía Han

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El período inmediatamente posterior al de Liu Bang, se caracterizaron por medio siglo de políticas con un marcado cariz taoísta. Los cinco emperadores que van del emperador Liu Ying (刘盈) hasta Liu Qi (刘启) se conocen como el período de los Principios de Wen y Jing (文景之治). Dicho período es conocido por la benevolencia y frugalidad de los emperadores, una reducción considerable de impuestos y cargas a los habitantes, así como pacifismo y estabilidad general. Los Principios de Wen y Jing estuvieron marcadas por la influencia taoísta, que defendía la no injerencia del gobierno en la sociedad o el gobierno de la no acción (para ver un análisis de Chinacerca más detallado del taoísmo: aquí y aquí).

En parte, dicha influencia taoísta se explica porque la Emperatriz Dou (竇皇后) tenía una marcada ideología taoísta y era gran lectora de Lao Zi (老子), influenciando enormemente los reinados de su marido el Emperador Wen (文帝) y su hijo el Emperador Jing (景帝). Dicha época, los Principos de Wen y Jing (文景之治) que va desde 194 a.C hasta 141 a.C., es considerada como los años dorados de la historia de China, y prepararon el terreno para un largo y estable reinado del próximo emperador Wu (武帝). El objetivo de dichos gobernantes era aliviar a la población de leyes y guerras duras, para alejarse de la triste época de la dinastía Qin, reduciendo la recaudación de impuestos y adoptando una actitud de servidumbre con las tribus vecinas.  Los impuestos sobre la tierra fueron reducidos en el 168 a.C. de un 7% de la producción a un 3% y en el 167 a.C. fueron abolidos por completo, aunque en 156 a.C. fue reincorporado a un 3%.

Tras la muerte del emperador Jing, Liu Che toma las riendas del trono en el 140 a.C. y se convierte en el emperador Wu a la temprana edad de 16 años, siendo el emperador que más años reinó durante la dinastía Han (53 años) y fue uno de los más importantes de la dinastía Han. En primer lugar, el emperador Wu decidió que el taoísmo no se adaptaba a China y declaró oficialmente el Estado confuciano, combinándolo con mecanismos legistas. Esto supuso la creación de un mecanismo de selección para los servicios civiles, así como el requisito de que los candidatos debían conocer los clásicos confucianos, provocando una impronta confuciana a los habitantes del imperio durante mucho tiempo.

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Emperador Wu

Desde muy temprano, el emperador Wu tuvo claro que la conexión comercial con otras culturas y territorios fomentaría el progreso. Por ello, según aparece relatado en el Shiji de Sima Qian, encargó a Zhang Qian (张骞) a realizar una incursión por el oeste para inspeccionar posibles rutas comerciales, con el objetivo de crear alianzas con las tribus de Xiongnu para organizar un frente común. Sin embargo, Zhang Qian fue aprisionado durante más de 13 años, período que utilizó para aprender todas las conductas del enemigo. Cuando finalmente pudo escapar y volver a China, se creó una gran conmoción y se le concedió el alto rango de dignatario. Posteriormente, el emperador Wu emprendió una política militar más agresiva contra el pueblo de Xiongnu, a los que consiguió repeler del norte de China. Los Xiongnu eran una confederación de pueblos nómadas de Asia Central, ubicados en el territorio actual de Mongolia.

Una vez que el norte de China queda despejado, se establecen destacamentos en el corredor de Hexi (河西走廊), un corredor entre el norte del Tibet y el sur del desierto de Gobi, que contiene una cadena de oasis alimentados por ríos cercanos, extendiéndose unos mil kilómetros a lo largo del borde norte de la meseta tibetana, ubicado en la actual provincia de Gansu. El corredor de Hexi permitió la conexión ente China y otras culturas situadas al oeste de China, haciendo posible el intercambio de mercancías conocido como la Ruta de la Seda (丝绸之路). Por este motivo, dicho corredor ha estado relacionado con la buena gestión política, la mejora comercial y económica y el intercambio cultural.

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Principales Rutas de la Seda

De este modo, se ejerció una influencia a los territorios de Vietnam, Asia Central, Mongolia y Corea, así como un vínculo comercial con el Imperio Romano, cuyos ciudadanos compraban abundantemente seda de China a cambio de oro y plata. Se establecieron relaciones comerciales regulares con la India, Oriente Medio, África y Europa. El intercambio era considerado desigual en el Imperio Romano y el Senado romano emitió en vano varios decretos para prohibir el uso de la seda por razones económicas y morales debido al enorme flujo de salida de oro que provocaba. Una de las primeras muestras de proteccionismo.

Veo ropas de seda, si los materiales que no ocultan el cuerpo, ni siquiera la propia decencia, se puede llamar ropa … rebaños miserables de las camareras trabajan para que la mujer adúltera puede ser visible a través de su fino vestido, para que su marido no tiene más conocido que cualquier extraño o extranjero con el cuerpo de su esposa

( Seneca el joven (c. 3 BC–65, Declamationes,Vol. I)

Así, la economía prosperó y se hizo dinámica. Floreció la agricultura, la artesanía y el comercio. La población llegó a 57,6 millones de habitantes, creciendo desde los 18 millones de habitantes desde el final de la dinastía Qin. A diferencia de la dinastía Qin, cuya población decreció un -55%, la dinastía Han vio crecer su población un 220%. Esto suponía que mientras en la dinastía Qin la población se reducía un 1.58% cada año en la dinastía Han crecía un 0.27% año a año (ver tabla 2).

Tabla 2: Comparativa de la evolución poblacional

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Fuente: Elaboración propia a partir de datos de China Highlights

La economía de la dinastía Han se caracteriza por un crecimiento poblacional elevado, aumento de la población urbana, expansión del comercio y la industria. Asimismo, se acuñaron monedas y circularon de forma significativa, estableciendo un sistema monetario estable. Tanto la capital de Changan como la de Luoyang eran las que más población albergaban en todo el mundo (entre 250 mil y 500 mil habitantes). Cualquier comerciante o empresario podía realizar actividades empresariales o comerciales tanto en el ámbito doméstico, público o militar. Los campesinos dejaron de dedicarse a la autosuficiencia y empezaron a producir para el mercado. Los campesinos y comerciantes pagaban impuestos en monedas sobre la propiedad y sobre el sufragio, y pagaban con un porcentaje de su producción agrícola como impuestos sobre la tierra. Según Angus Maddison, el PIB per cápita era equivalente a 450 dólares, muy por encima del nivel de otros países, siendo mucho más rica que el Imperio Romano.

Sin embargo, el emperador Wu se fue haciendo cada vez más corrupto hacia el final de su reinado. Acusaba a la gente de haberlo hechizado por haber tenido un mal sueño y los mandaba a matar. Al igual que el primer emperador Qin Shi Huang Di (秦始皇帝), busco magos que intentasen prolongarle la vida. Ejecutó a personas que lo criticaron y empezó a exhibir lujos, y decretó monopolios imperiales tanto para la sal como el acero, para poder asegurarse una fuente importante de ingreso. Se produjeron por tanto una de las primeras nacionalizaciones de la historia, aunque posteriormente fueron privatizados. Además, para aumentar ingresos fiscales, el gobierno gravó duramente a los comerciantes la propiedad de barcos, carros, carruajes y tiendas, confiscó tierras, vendió oficinas y títulos, así como monopolización de la producción de moneda. De media, se incrementó el impuesto sobre la propiedad en 119 a.C. un 400% pasando de un 1,2% a un 6%.

En torno al 100 a.C., debido a impuestos duros, campañas militares y a una mayor intervención gubernamental que debilitó a la clase agrícola y comerciante, muchos campesinos iniciaron revueltas por todo el Imperio, provocando la muerte de su hijo por algunos de sus oficiales. Hacia el final de su vida, el emperador detuvo sus guerras y permitió a los campesinos realizar su actividad sin impuestos elevados. Además, pidió disculpas al pueblo por sus errores y emitió un edicto público conocido como el Edicto de Arrepentimiento de Luntai, afirmando lo siguiente:

Hice algunas cosas arrogantes y no razonables desde que ascendí al trono, trayendo mucho sufrimiento a mi pueblo que ya no puede remediarse. Pido perdón a toda la nación desde lo más profundo de mi corazón. De ahora en adelante, todos los asuntos oficiales que dañan a la gente e impongan cargas a la nación deben ser cancelados.

Posteriormente, el poder fue usurpado por la dinastía Xin, que fue ocupado por apenas 14 años, hasta que Liu Xiu volvió a recuperarlo con ayuda de mercadores y terratenientes, iniciando la época de la Dinastía Han Oriental, con capital en Luoyang por otros 200 años más. Durante esta época, el consejero imperial Cai Lun (蔡伦) inventó el papel de arroz, con propiedades mucho mejores que las del papiro y las del pergamino, reduciendo de forma drástica el coste de la educación. Cai Lun fue recompensado con un título aristocrático.

Durante los tres primeros emperadores de la dinastía Han del Este, no hubo apenas ninguna revuelta importante, tampoco conflictos bélicos destacados y existía una prosperidad importante, dado el buen funcionamiento comercial a través de la Ruta de la Seda. No fue hasta más adelante, en torno a las demoledoras inundaciones del Río Amarillo sobre el año 170 cuando las insurrecciones comienzan a crecer. El incremento de poder por parte de los nobles y la presión elevada sobre los campesinos llevó a una de las revueltas más conocidas de China, la rebelión de los turbantes amarillos (黄巾之乱), conocida así por el nombre de los pañuelos amarillos que los rebeldes llevaban en la cabeza. Dichos rebeldes eran asociados con sociedades taoístas secretas.

El declive de poder imperial avanzaba, en favor de estamentos militares que terminaron gobernando el Imperio de facto. No en vano el último emperador de la dinastía Han, Xian Di (献帝), fue un emperador títere colocado por el comandante del ejército, sin ejercer ningún control real. En el 220 fue forzado a abdicar en favor de Cao Pi (曹丕), provocando una división tripartita de China en los estados de Wei (魏), Shu (蜀), and Wu (吳), iniciando un período de 60 años conocido como el período de Los Tres Reinos, para el que Chinacerca dedicará la próxima entrega.


Fuentes utilizadas:


Colección de entregas Introducción a la Economía China:

  1. Introducción a la Economía China (I)
  2. Introducción a la Economía China (II): Primeros vestigios de China
  3. Introducción a la Economia China (III): Los inicios de la época dinástica
  4. Introducción a la Economía China (IV): La época pre-imperial.
  5. Introducción a la Economía China (V): La creación de un Imperio
  6. Introducción a la Economía China (VI): La dinastía Qin (秦)
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Introducción a la Economía China (VI): La dinastía Qin (秦)

En la anterior entrega, analizamos cómo China pasó de ser un lugar de libertad y paz a ser un lugar muy militarizado y con políticas cada vez más represoras, pues el Estado de Qin (秦) durante el período de los Reinos Combatientes (战国时期) utilizó los preceptos de la filosofía legista (法家) para fortalecer el ejército y conquistar al resto de Estados que componían el territorio de China. Las favorables condiciones geográficas (el Estado de Qin estaba rodeado por cadenas montañosas que ejercían de muralla natural contra invasores y contaba con una gran cantidad de tierra fértil) coadyuvaron a dichas conquistas.

El culmen de la represión y pérdida de libertad llegó con la unificación del territorio en la dinastía Qin, el Primer Imperio de China. Su nacionalismo y concentración de poder exacerbada dejó una impronta en el resto de la historia de China, creando las bases del Estado burocrático en el que estuvo basada China a partir de ese momento.

En torno al 256 a.C. el territorio de China ya estaba controlado por el Estado de Qin, cuyo gobernante se proclamó como el Primer Emperador de China o Shihuangdi (秦始皇帝)  -título antes reservado sólo a deidades- a la edad de nueve años. Debido a la juventud del Primer Emperador, casi todas las reformas estarían impulsadas por su primer ministro, Li Si (李斯). Li, férreo enemigo del confucianismo (儒家) y taoísmo (道家), mandó quemar todos los libros que no fuesen legistas para asegurar aún más la fortaleza ideológica del Imperio.

La nueva corte imperial diseñó un Estado burocrático y centralizado, bajo un esquema no-hereditario, en el que la promoción en los puestos del Estado se hacía mediante acumulación méritos y talento (Yuri Pines, 2013). Además, unificó la moneda, la escritura y el sistema de pesos y medidas. Los códigos legales de anteriores Estados se abolieron por completo y se creó uno único. Se aprobó el sistema de responsabilidad colectiva, mediante el que la población se dividía en grupos de 5-10 familias, donde todos los miembros de una unidad eran responsables colectivamente de los crímenes cometidos por un individuo de la misma.

Prima facie, desde el punto de vista económico, la unificación de la moneda, la escritura, el sistema de pesos y medidas y la legislación puede tener ciertas ventajas. En primer lugar, reduce los costes de transacción y traducción, haciendo más fácil -en teoría- la comunicación y el comercio entre las diferentes partes del Imperio. Esto suele verse como un triunfo de la dinastía Qin. Aunque, desde un punto de vista más subjetivista (Yeager, 2005), imponer tales condiciones a la población podría terminar perjudicando a la eficiencia económica: el gobernante puede imponer condiciones que no se adapten a las necesidades o valores de todos los habitantes. Es por eso por lo que una unificación en medidas, lenguaje, moneda o legislación siempre tiende a fomentar la prosperidad si es espontánea que si es planificada (Hayek, 1988). Parece por tanto, que la elevada planificación central del Imperio no iba encaminada a favorecer la prosperidad. Sea como fuere, lo cierto es que el motivo de la unificación por parte de la corte imperial fue más político que económico, persiguiendo un fortalecimiento del sentimiento nacional, para fortalecer al Imperio.

El Imperio de China supuso el colapso del sistema feudal y la pérdida de poder de los señores con poder local o Zhuhou (诸侯). Aunque es cierto que probablemente todavía existían poderes que contrapesaban el poder del emperador. El hecho mismo de que el Imperio ejerciese una represión muy elevada sobre la población evidencia el enorme esfuerzo que el Emperador debía realizar para contrarrestar el número de contrapoderes existentes que derivaban de épocas anteriores. Por ello, el gobierno central de Qin buscó minimizar el poder que los propietarios y aristócratas. Los principales nobles de los diferentes Estados fueron forzados a dejar sus tierras y emigrar a la capital, bajo un estricto control del emperador y sus ministros, para evitar la organización de revueltas. Cualquier habitante que rechazase dicho cambio sería o bien quemado vivo o bien enviado a trabajar en la construcción de la Gran Muralla China (万里长城).

Conviene estudiar el sistema de reparto de la tierra que al ser la base económica en aquella época, pues ayuda explicar la estructura del poder económico y político del momento. El anterior sistema de reparto de la tierra (井田制度), en el que la tierra era dividida en nueve partes, donde una era adjudicada al señor local y el resto a los campesinos (Zhufu, Fu; 1981), fue eliminado por Imperio de Qin: fue reemplazado por un sistema de propiedad privada vigilada, bajo el mecanismo de premios y castigos (奖惩制度). Para incrementar la producción, se permitió un mercado privado de tierra y se exigía a los campesinos pagar impuestos en especie o en dinero. Se ejercía un control administrativo directo sobre el campesinado, con funcionarios locales vigilando sus labores. Los campesinos que excedían las cuotas de producción eran premiados con más tierras y los que no superaban las cuotas eran usados como esclavos para la construcción de proyectos de infraestructura del Imperio. Esto permitió al gobierno de Qin una mano de obra muy elevada para poder construir proyectos muy ambiciosos, que veremos más adelante en este artículo.

Bajo dicho sistema existía una jerarquización social muy detallada, formada por 20 rangos diferentes (Lewis, 2007), en los que se podía ascender mediante méritos bélicos o administrativos, que también eran recompensados mediante el reparto de tierras. Los castigos consistían desde trabajos forzados, impuestos más elevados hasta torturas.

Como vemos, la planificación Imperial del primer ministro Li Si (李斯) estaba basada en un sistema de tierras a pequeña escala, asignadas a cada campesino, cuyo comportamiento y actividad estaría regulado por un código legislativo. Se trataba por tanto de un macroestado basado en el campesinado, donde los comerciantes y los artesanos eran considerados parásitos (a pesar de que fueron cada vez más numerosos). Para el régimen, la agricultura era la fuente de riqueza principal que, a través de dos tipos de impuestos (uno mediante la extracción de 1/15 de la cosecha y otro mediante trabajos comunitarios), fortalecería al Estado y por tanto al ejército, el objetivo final del Imperio (富国强兵).

La corte imperial creó el servicio militar obligatorio de un año de duración para los habitantes con una edad situada entre los 17 y 60 años. Se ordenó la destrucción de muros y fortificaciones de los anteriores Estados y se ordenó la construcción de la Gran Muralla China (万里长城), usando parte de las murallas ya construidas por otros Estados, con el objetivo de repeler la intrusión de los pueblos nómadas. Se estima que se necesitaron 300.000 hombres trabajando continuamente en la construcción de la muralla bajo condiciones infrahumanas, en las que muchos obreros llegaban a morir. No en vano, la muralla China es conocida por ser el “cementerio más grande del mundo” y muchos trabajadores eran enviados allí como castigo. El gobierno de Qin se autoproclamó como el único legítimo bajo China y se ordenó que sólo el Estado Qin pudiese poseer armas, ordenando la confiscación de armas privadas y su posterior fundición. Asimismo, nacionalizó por completo la educación (Yuri Pines, 2013).

Ahora bien, en referencia los recompensas otorgadas por el Emperador, lo cierto es que el terreno fértil (con acceso al agua), era cada vez más escaso por lo que el número de tierra a repartir como incentivo era cada vez más reducida, lo que ponía en peligro uno de los dos pilares sobre los que el sistema imperial se sustentaba. ¿Cuál es el incentivo de un campesino de arriesgar su vida en un conflicto armado si la tierra que recibirá no es fértil?

Por tanto, se ordenó construir sistemas que permitiesen dar una respuesta a dicho problema. El ingeniero Li Bing (李冰) acudió al río Min (岷江) y observó la población cercana sufría inundaciones periódicas sin que ese agua pudiese aprovecharse posteriormente en regadío, debido a que el agua de deshielo caía recurrentemente en el cauce del río durante el verano. Diseñó por tanto un dique que impedía que se produjesen inundaciones y el exceso de agua era reconducido, creando un sistema de regadío que convirtió Sichuan en la región más fértil. El sistema, llamado Dujianyan (都江堰), fue nombrado Patrimonio Mundial de la Humanidad y todavía sigue en funcionamiento. Para su construcción fueron necesarias más de 10.000 personas durante 4 años. Además de este proyecto y la construcción de puentes y carreteras, la dinastía Qin también construyó otros dos proyectos hidráulicos más: el canal de Zhengguo (郑国渠) y el canal de Lingqu (灵渠).

Sin embargo, la dinastía Qin ha sido más conocida por la construcción del mausoleo (秦始皇陵), donde se encuentran los guerreros de terracota (兵马俑) y donde la mayor parte del complejo todavía no ha sido abierto, tanto por la peligrosidad debido a los elevados niveles de mercurio presentes en el interior de la tumba del primer emperador como por asegurar su conservación lo máximo posible. Se estima que fueron necesarias más de 700.000 personas para su construcción durante más de 39 años y de personas que provenían de muchos lugares diferentes (Xu et al., 2008). El primer emperador estaba obsesionado con la muerte y desde edad muy temprana mando a construir el mausoleo, al tiempo que buscaba la formula de la inmortalidad. Paradójicamente, dicha búsqueda le llevo a la muerte, al ingerir posiblemente sustancias venenosas que unos magos le ofrecieron, en un intento de conseguir la inmortalidad.

Dichas construcciones implicaban enormes desplazamientos de personas y una elevada represión de los trabajadores, lo que alentaba en cierto modo la posibilidad de rebeliones y revueltas sociales. Por este motivo el régimen debía asegurarse un elevado grado de control y de represión. Por otro lado, la arquitectura también reflejaba el estilo Imperial y militar con imponentes edificios. Las figuras humanas pasaron a ser mucho más grandes, dando un reflejo de fortaleza imperial. Bajo el Imperio Qin las ciudades-estado quedaron obsoletas y se crea una red planificada centralmente. Las carreteras tenían una estructura rectilínea orientada norte-sur y este-oeste, que no hubiese sido posible sin planificación central del Imperio. Las carreteras radiaban desde la capital, uniendo las diferentes provincias con el centro (lo que permitía al ejército de Qin desplazarse rápidamente para eliminar cualquier invasión o revuelta).

De acuerdo con algunas fuentes, se estima que la población al principio del Imperio Qin era de 40 millones de habitantes y al final de 18 millones, con lo que se redujo de forma importante en su corta historia. Por otra parte, tan sólo el mausoleo junto con la muralla china ocupaban más de un millón de trabajadores (entre un 2,5% y un 6% de la población). Probablemente, teniendo en cuenta la construcción de todas las carreteras, edificios y canales la cifra total de trabajadores construyendo edificios planificados por el Imperio bajo condiciones muy precarias sería mucho más elevada, todo eso sin tener en cuenta al muy numeroso ejército.

Llegados a este punto conviene hacer una mención especial al paralelismo que la economía Imperial de Qin guarda con los preceptos defendidos por la moderna escuela de economía keynesiana. Según Keynes, la economía en ciertos períodos presenta una insuficiencia de demanda ya que la incertidumbre lleva a algunos agentes económicos a restringir su gasto (Rallo, 2011). Es por ello por lo que el sector público debe emprender proyectos de inversión y gasto público, que inyectarán en la economía fondos. Los agentes que reciban dichos fondos a su vez volverán a gastarlos, hasta incrementar ostensiblemente el crecimiento económico, en forma de efecto multiplicador. Mutatis mutandis, podemos decir que el Emperador ya fue uno de los primeros keynesianos de la historia, al emprender ambiciosos proyectos de inversión pública que incentivarían la demanda agregada y el crecimiento económico, según la escuela keynesiana.

Sin embargo, tal y como argumentaba el contrincante intelectual de Keynes, Hayek, lo importante en economía no son las cifras agregadas, sino satisfacer las necesidades de los individuos y producir exactamente aquello que se demanda. La economía según Hayek debía regirse por las acciones voluntarias de los individuos y no por la intervención del gobierno. No consiste en demandar artificialmente para producir aquello que nadie necesita, ya que representa una pérdida de recursos, más allá de un aumento de la producción. Parece pues que un Imperio donde aumenta sobremanera la inversión pública, pero cuya población se reduce a un ritmo vertiginoso no parece ser precisamente un lugar deseado para vivir.

Y precisamente el descontento social fue lo que motivó la pronta caída de la dinastía Qin. Tras la repentina muerte del Primer Emperador, su primer ministro Li Si decidió ocultarlo para evitar el estallido de revueltas sociales que provocasen la caída del régimen. Sin embargo, poco más tarde (210 a.C.) las revueltas sociales estallaron al mismo tiempo en diferentes partes del Imperio, poniendo a las fuerzas de Qin a la defensiva. Las revueltas estaban también reforzadas por dos motivos: las élites de los antiguos Estados deseaban independizarse del imperio, y los habitantes querían librarse del duro y represivo régimen de Qin.

Las fuerzas de Qin no pudieron controlar las revueltas y poco despúes (206 a.C.) la capital del Imperio (Xian) cayó en manos de uno de los grupos rebeldes y el Segundo Emperador de Qin se rindió. En este momento, China estaba sumida en un profundo caos político. Cada área estaba controlada por un grupo rebelde diferente, que incluso luchaban entre sí. Parecía que la unificación imperial se hizo añicos. No obstante, poco después, todos los grupos rebeldes quedaron bajo el control de un único hombre, Liu Bang (刘邦), convirtiéndose en el fundador de la dinastía Han, la dinastía más importante de la historia de China que, a diferencia de la dinastía Qin, siguió los preceptos de la escuela confuciana. Pero tendremos que esperarnos a la siguiente entrega, en donde Chinacerca analizará dicho período.

 


Fuentes utilizadas:


Colección de entregas Introducción a la Economía China:

  1. Introducción a la Economía China (I)
  2. Introducción a la Economía China (II): Primeros vestigios de China
  3. Introducción a la Economia China (III): Los inicios de la época dinástica
  4. Introducción a la Economía China (IV): La época pre-imperial.
  5. Introducción a la Economía China (V): La creación de un Imperio