Economía

Introducción a la Economía China (IX): Dinastía Jin (晉)

El período de la dinastía Jin (265-420) se inicia con la caída de los emperadores de la familia Cao (曹) y la toma del poder por la familia Sima (司馬), donde el territorio volvió a estar unido, pero seguía siendo políticamente muy inestable y lleno de conflictos internos y externos.

En el año 249 el emperador Cao Fang, que al ser de reducida edad gobernaba con la ayuda del regente Cao Shang, fue a visitar la tumba del emperador anterior. A dicha visita acudieron a acompañarlo numerosas e importantes figuras del imperio. El esratega militar y político Sima Yi aprovechó la ocasión para ocupar la capital de Luoyang, cerrar todas las entradas y lanzar un golpe de estado. Finalmente, el regente Cao Shang decidió rendirse entregándole el poder a Sima Yi, pero manteniendo la figura del Rey de la familia Cao. A este incidente se le conoce con el nombre de Incidente de las Tumbas de Gaoping (高平陵之變).

A medida que transcurría el tiempo, la familia Cao fue perdiendo cada vez más influencia hasta que en el año 265 Sima Zhang obligó a Cao Huan a abdicar, iniciando la dinastía Jin. La dinastía de la familia Sima se caracterizó por eliminar a casi todos los oponentes políticos, para asegurarse un período largo de control de la corte imperial.

Durante este período, el territorio de lo que hoy conocemos como China volvió a estar unido otra vez bajo un Imperio. En el período inmediatamente anterior, el período de los Tres Reinos, China estaba dividida en los reinos de Wei, Shu Han y Wu. Sin embargo, el reino de Wei consiguió conquistar el reino de Shi en el año 263 y posteriormente el reino de Wu en el 280.

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Sin embargo, a pesar de la aparente unión política, dicho período se caracterizó por un poder del gobierno central muy debilitado, incapaz de controlar las actividades del Imperio. Dicha debilidad tiene una relación muy estrecha con el decaimiento del confucianismo y el reducido bagaje cultural de la familia Sima en comparación con las familias anteriores. Dicho hecho, hizo que la aristocracia -muy favorable a las ideas confucianas- retirase el apoyo al gobierno central. En realidad, el poder efectivo estaba en manos de los grandes propietarios.

Asimismo, durante dicho período se practicó una represión dura del taoísmo, que era una ideología muy extendida entre mercaderes, propietarios y gente acomodada. No obstante, las organizaciones taoístas clandestinas seguían existiendo, extendiendo las enseñanzas taoístas entre todo tipo de públicos, especialmente los oficiales militares.

Durante la dinastía Jin, se distinguen dos períodos claramente diferenciados: la dinastía Jin occidental (西晉) entre los años 265-316 y la dinastía Jin oriental (東晉) entre los años 317-420.

En la dinastía Jin occidental, a partir del año 280 con la conquista del último de los tres imperios y el inicio de la reunificación del territorio, se inició una época de relativa prosperidad, coincidiendo con un gobierno imperial débil.

En borde exterior del norte de China, existían muchas tribus extranjeras conocidas con el nombre de los Cinco Bárbaros (五胡). En un principio, se establecieron en algunas regiones del norte de China como inmigrantes, pero colaboraban en la agricultura, contribuían a la mejora económica y pagaban impuestos. Dicha inmigración ya se estaba produciendo durante el período de los Tres Reinos, debido a la escasez de empleo que existía durante períodos bélicos, en la que la inmigración era una solución. Asimismo, durante la dinastía Jin occidental, se desarrolló extraordinariamente el uso de los animales en la agricultura así como la utilización de la seda.

No obstante, a pesar de dicha prosperidad inicial, pronto la inestabilidad política se hizo palpable. En el año 290 el emperador Sima Yang fue sucedido por el emperador Sima Zhong que tenía graves problemas de salud mental y no podía gobernar. Esto provocó una guerra intestina entre miembros de la familia por la sucesión, una guerra conocida con el nombre de Guerra de los Ocho Príncipes (八王之亂) en los años 291-306, donde se producían batallas, asesinatos y traiciones continuas, con el fin de alzarse con el poder. Durante estos años, se sucedían períodos intermitentes de guerra y paz, con cruentas batallas. Dichas batallas terminaron devastando la zona norte del Imperio.

Al mismo tiempo, los inmigrantes de las tribus bárbaras, que eran habitualmente explotados y vilipendiados, iniciaron revueltas y crearon sus propios estados en el norte de China y en el valle del río amarillo, conocidos como Los Dieciseis Reinos (五胡十六國) en los años 304-439. Dichas tribus aprovecharon las guerras internas y las revueltas sociales en contra de los elevados impuestos para debilitar aún más al imperio.

En aquellos momentos, el sistema de tierra era conocido como Tuntian (屯田制), cuyo funcionamiento era mediante un grupo de soldados que defendían y cultivaban un trozo de tierra, para proveer de recursos al ejército. Como vemos, era un sistema muy militarizado. Dicho sistema de tierra fue usado hacia el final de la dinastía Han, cuando Cao Cao ya era el jefe de gobierno, y se mantuvo hasta el principio de la dinastía Jin. Se cree también que dicho sistema estuvo detrás del éxito del imperio Wei durante la época de los Tres Reinos.

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Bajo dicho sistema, dejar la tierra a la que uno había sido asignado para comerciar estaba prohibido. Sin embargo, cierta mejoría económica de aquel período puede explicarse por el intento de desmilitarizar el territorio de China. Desde el gobierno se intentó que no sólo las tierras fuesen colonias militares sino que también los propios campesinos pudiesen participar. Esto se conjugó con un sistema impositivo elevado para intentar recaudar mayores recursos. A los individuos se les adjudicaba una tierra (佔田), cuyo tamaño se usaba para cobrar impuestos y donde los empleados públicos estaban exentos de su pago. Como vemos, de nuevo observamos otro período de la historia de China donde existe una tendencia a convertirse en un campesino a sueldo de un gran Estado en lugar de ser auto-empleado. Esto provocó una reducción del número de campesinos que pagaban impuestos, reduciendo los recursos de la corte Imperial.

El sistema impositivo del momento se conocía por el nombre de sistema impositivo de hogares (戶調試). Constaba de dos tipos de impuestos principales: el impuesto en especie (調) y el impuesto en grano (租).  El impuesto en especie se pagaba en forma de seda con en brocado (tela entretejida con oro y plata), en función el sexo y la edad. El impuesto en grano se pagaba en función del tamaño de la tierra.

Dicha inestabilidad política provocó un gran daño económico a la zona baja del río amarillo y que junto con las invasiones bárbaras generó una emigración de la población de la llanura central de China hacia el sur en la zona baja del río Yangtze y la zona de Sichuan, en busca de mejores condiciones. Normalmente se alojaron en condición de refugiados. Dicha emigración de larga escala (se estima en torno a un 13% de la población del norte tuvo que emigrar), provoco grandes cambios económicos, así como una de las mayores sinificaciones (influencia cultural de la población Han hacia la población no Han) de la historia de China, que posiblemente ayudo a la unificación cultural del territorio.

En el año 311, la capital Luoyang fue tomada por una de las tribus bárbaras, concretamente los Xiongnu (匈奴), y los miembros de la familia Jin tuvieron que moverse hacia el sureste, nombrando como capital Jiankang. Se inicia por tanto el segundo período de la dinastía: la dinastía Jin oriental (東晉). Dicho gobierno tuvo un poder muy limitado ya que los maestros celestiales (天師道), un movimiento taoísta muy influyente, así como la nobleza no apoyaban a dicha familia dinástica. Asimismo, el arraigo con las gentes del lugar era muy reducido. Dicha etapa fue la precursora de una seria de dinastías que reinaron el sur de china (420-589).

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La economía de la dinastía Jin oriental (東晉) se caracterizaba por tres aspectos fundamentales.

  1.  El flujo migratorio enorme del norte hacia el sur, que servía como fuerza laboral pero también suponía un aumento de la demanda de alimento.
  2. Campañas militares contra los bárbaros del norte que no terminaron hasta la batalla de Feishui (淝水之戰) en el 383.
  3. Levantamientos y protestas. Los terratenientes (士族) y aristócratas (豪強) dejaron su territorio.
  4. La recuperación económica se produjo de forma muy gradual, ya que la carga financiera y laboral era muy elevada debido a los elevados impuestos.

No obstante, a pesar de la inestabilidad política, lo cierto es que si analizamos las cifras la época de la dinastía Jin fue una de las de mayor crecimiento poblacional, donde la población pasó de 16 millones en el 265 a 56 millones en el año 420. Esto pudo deberse a la ligera mejora económica y al fin de la época de devastación que supuso la época de los Tres Reinos. Por tanto, podemos decir que la dinastía Jin logró recuperar el nivel de población existente hacia el final de la dinastía Han.

Observamos en la tabla de abajo que se produjo un crecimiento de 1,22% anual de la población durante la dinastía Jin occidental, explicado por la época pacífica inicial y la reunificación del Imperio. El crecimiento se redujo al 0,61% anual en la época de la dinastía Jin oriental, más tumultuosa.

En este crecimiento poblacional la emigración que hemos estudiado también jugo un papel fundamental, ya que la gente que estaba en peligro o podía perecer por falta de alimento, pudo huir a otras partes del Imperio, ya que éste estaba unido, y así salvar su vida y buscar mejores opciones, trabajos y oportunidades.

Tabla 1: Crecimiento poblacional en las primeras dinastía de China

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Aunque la dinastía Jin consiguió asegurarse la posición imperial de su familia, los últimos años de la dinastía Jin oriental están marcados por constantes luchas de poder ente la corte imperial y los trabajadores del gobierno con altos rangos. Cancilleres, inspectores regionales, generales y ministros lucharon por influencia y poder.

La rebelión decisiva se realizó al calor de los movimientos de Sun En 孫恩 y Lu Xun 盧循 en el 399 y el 412. Sun En era el líder de una rebelión taoísta cuyas ideas se originaron en el grupo llamado Cinco Picotes de Grano (五斗米道). Muchos magnates locales, que vieron su poder mermado por la llegada de inmigrantes del norte, simpatizaron con el movimiento. Años después Liu Ye fundó una nueva dinastía imperial llamada Song 劉宋 (420-479), la primera de las llamadas Dinastías del Sur 南朝 (420-589), que Zhuangzi Institute estudiará en la próxima entrega.


Fuentes:

  • ChinaKnowledge.de – An Encyclopaedia on Chinese History, Literature and Art (see)
  • Lixing Zou (2009); Development-oriented Finance and Economy in China: A Historical Review and Prognostic Assesment.
  • From Zou Jiwan (Chinese: 鄒紀萬), Zhongguo Tongshi – Weijin Nanbeichao Shi 中國通史·魏晉南北朝史, (1992).
  • China Education Center, Ltd (see)
  • Yifeng Yao (2016); Nanjing: Historical Landscape and Its Planning from Geographical Perspective

Economía, Español

El Gran Salto Hacia Atrás.

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Recientemente, hemos estado expuestos a una gran cantidad de noticias de China: las crecientes alertas sobre el crecimiento económico, la reciente caída en las bolsas chinas, la devaluación del yuan, la bajada en los tipos de interés, así como en el coeficiente de caja, el índice PMI cayó, etc. [1]

Sin embargo, las malas noticias no son los indicadores económicos, sino la desacertada intervención del gobierno durante aquellos días.  El gobierno parece arriesgar el camino iniciado por la Reforma Económica hacia el desarrollo, un movimiento en la mala dirección que podría convertirse en el siguiente Gran Salto Atrás en la historia económica china.

Para dejar las cosas claras, debemos tener una idea general sobre la economía china para ser capaces de unir todas las piezas del puzle chino. La economía china es enorme e increíblemente diversa (incluso podemos denominarla como economía dual en la terminología de Lewis), pero podemos afirmar que la prosperidad china se parece más a un espejismo que a una realidad. Por supuesto, el crecimiento a doble dígito ha permitido que China haya sacado 600 millones de personas de la pobreza durante los años 1981-2004, pero al mismo tiempo, ha sembrado las semillas de los problemas económicos futuros, la sombra de la prosperidad china.

¿Cuáles son esos problemas? Principalmente la economía intervencionista y controlada por el gobierno, a través de la parte financiera de la economía, por la que el gobierno extrae riqueza de la gente (principalmente controlando los tipos de interés y el tipo de cambio de la moneda), que es usado después para apuntalar a los bancos que tiene enormes cantidades de activos tóxicos, permitiendo por tanto que sigan prestando dinero a las empresas estatales, que no paran de arrojar números rojos. En definitiva, el gobierno ha construido un sistema para controlar cualquier aspecto de la economía China, lo que está generando problemas a largo plazo, como la banca en la sombra (aunque el término incluye una miríada de muy diferentes instituciones financieras no convencionales).

Esta represión financiera puede ilustrarse con el ejemplo de la prohibición de las drogas. Cuando el gobierno intenta prohibir las drogas, lo que obtiene es un mercado negro donde la gente puede comprar y vender drogas de acuerdo a las necesidades humanas (que son subjetivas), pero el mercado negro no está regulado y no es lo suficientemente seguro para los usuarios, por tanto dañando la salud de los participantes. Cuanto más importante (y más represiva es la prohibición) es la necesidad que ha sido prohibida para los humanos, mayor sufrimiento recaerá sobre la población. En el caso de la represión financiera en China, es exactamente lo mismo: dado que la gente en China ni puede tomar crédito libremente ni ahorrar libremente, un mercado negro florece para satisfacer estas necesidades, con crédito de mala calidad, peligrando por tanto las expectativas a largo plazo de la economía china.

Bajo esta perspectiva, las recientes noticias sensacionalistas sobre China no son sorprendentes en absoluto, sino que están mostrando que el gobierno está haciendo todo lo posible para apuntalar la burbuja. Esta disposición del gobierno es una información útil, ya que en China todo depende del gobierno. ¿Hasta cuándo durará la burbuja? Hasta que el gobierno quiera, a menos que se le acabe el dinero antes, como una vez me dijo Larry White muy inteligentemente. Después de todo, parece que el gobierno no quiere parar la fiesta.

Con un mercado inmobiliario deprimido, con un año completo de bajada sostenida en los precios de la vivienda durante el 2015 (ver gráfico 1), el Banco Central de China ha estado bajando los tipos de interés una vez tras otra (ver gráfico 3), junto con el coeficiente de reservas bancarias (ver gráfico 2), en un último intento de estimular la economía China hasta alcanzar el prometido 7% anual de crecimiento, creando otro nuevo ciclo.

Gráfico 1: Cambio en precios interanuales de casas nuevas construidas en China (%) Ene 2014-Feb 2017

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Fuente: Tradingeconomics.com

Gráfico 2: Ratio de reservas bancarias oblidatorias para los grandes bancos en China (%) 2011-20172.PNG

Fuente: Tradingeconomics.com

Gráfico 3: Tipo de interés en China (%) 2012-2015

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Fuente: Tradingeconomics.com

Recuerdo que el verano de 2013 fue cuando realmente abrí mis ojos sobre la realidad de la economía China: fue el Shibor shock. Después de un incremento del crédito en los primeros trece días de Junio nunca antes visto en la historia, los tipos de interés en el mercado alcanzaron un 12% para las repos a 7 días. El banco central forzó a los grandes bancos a prestar dinero a los bancos pequeños (con el argumento de que la liquidez global dentro del sistema era suficiente), rechazando por tanto la petición de las instituciones financiera de inyectar más liquidez. Un mes más tarde, el Banco Central tuvo que inyectar una enorme cantidad de liquidez en el sistema, al tiempo que los tipos de interés se bajaban y las reservas fraccionarias también. La curva de tipos (un indicador que es usado para prever problemas financieros en una economía) no ha parado de aplanarse desde entonces.

La reciente caída en las bolsas chinas es anecdótica. Desde principios de 2014, los índices alcanzaron un alto nivel sin ninguna explicación razonable y principalmente financiado a crédito (el 9% de la capitalización de mercado, según Credit Suisse). El PER o price earnings ratio (que es calculado dividiendo el precio de una acción sobre el ratio entre los ingresos de toda la compañía sobre el número de acciones, es decir, los ingresos por acción, EPS), fue en términos de mediana 64 en la bolsa de Shenzhen, mientras que es considerado que un PER mayor a 25 es caro. El caso de Shenzhen fue paradigmático. Un claro indicador de que la bolsa de Shenzhen estaba subiendo demasiado deprisa.

Por tanto, las recientes caídas en esos índices han sido obvias y además han sido previstas con antelación por Bloomberg o The Economist. Y las caídas continuarán probablemente durante un tiempo. Aunque no sean especialmente preocupantes por la economía china en el corto plazo (porque las bolsas no están tan desarrolladas en China como en los países occidentales; su tamaño relativo a la economía es pequeño, 40% del PIB mientras que en EEUU es más del 100% del PIB y la cultura financiera en China es todavía limitada) pero serán cruciales en el largo plazo. Lo que es verdad es que muestra más que nunca la sombra de la prosperidad china, los problemas financieros de la economía china. Y las recientes acciones del gobierno chino son las más preocupantes. Veamos por qué.

En primer lugar, en China es urgente una complete liberalización financiera, donde los tipos de interés bancarios puedan ser fijados por el mercado, con más participación de los bancos privados en la economía y los bancos siendo capaces de dar préstamos de acuerdo a criterios de mercado y no a políticos. Esto traerá la segunda apertura de la economía china (la apertura financiera) y llevará al mundo a un nuevo nivel de globalización financiera. Además, incentivará a las empresas estatales a un nuevo nivel de competitividad, y daría más recursos a las empresas privadas chinas y reduciría el poder del gobierno. En otras palabras, traerá más libertad al pueblo chino al tiempo que la sombra de la prosperidad china se hace más pequeña. Sin embargo, dado que las recientes acciones del gobierno chino tienden a incrementar la influencia del sector público sobre la bolsa, la liberalización financiera se ha hecho añicos.

Los mercados financieros chinos fueron siempre vistos con falta de confianza pero ahora más que nunca. El gobierno introdujo una prohibición para vender acciones chinas y también llevó a cabo un programa de compra masivo de acciones, gastando dinero público para apuntalar la burbuja de la bolsa. A eso hay que añadirle los enormes requerimientos que las compañías tienen que cumplir, la limitación diaria de que la bolsa no puede subir ni bajar más de un 10% al día. Eso mina el último resquicio de confianza en los valores chinos.

En segundo lugar, dado que la financiación mediante acciones es necesaria para la economía china para que las compañías puedan diversificar su cartera financiera (deuda y capital). Los inversores siempre fueros cautelosos sobre la economía china, al tiempo que se sorprendían porque la economía china era resiliente a cada tipo de daño o malos indicadores. Los inversores finalmente concluyeron que en China todo depende de su gobierno.

En definitiva, parece que, aunque China ha avanzado hasta ahora bastante rápido, una recesión será un paso necesario hacia el desarrollo de China, dado que el gobierno es reacio a reducir su control sobre la economía china y hará todo lo que pueda para mantener su poder, influencia y mando sobre la economía china. Es un paso necesario que al gobierno se le acabe el dinero y la crisis en ese sentido será una oportunidad. Las últimas intervenciones del gobierno ilustran la disposición del gobierno a mantener el status quo, incluso si requiere arriesgar la confianza de los inversores internacionales en China o arriesgar los resultados positivos de las reformas económicas.

Obviamente la economía china también tiene ventajas y la redución de la importación de inputs para producir los bienes que China exporta, mostrando que China está mejorando en acumulación de capital y que la economía es más capaz de diseñar nuevos productos en lugar de comprarlos fuera. La atención está en el lado del gobierno. El gobierno todavía tiene armas para mantener el desaguisado financiero y su influencia en el mercado, pero el dinero y el tiempo se están acabando actualmente. ¿Cuál será el nuevo episodio? La crisis en China, forzará al gobierno a otro conjunto de reformas económicas.

English version (PDF)


Notas:

[1] Bloomberg (2015) China’s Official Factory Gauge Shrinks Available: http://www.bloomberg.com/news/videos/2015-09-01/china-s-official-factory-gauge-shrinks [Accessed: 31 August 2015]

[2] CNTV (2014) China has lifted 600 million people out of poverty Available: http://english.cntv.cn/2014/10/18/VIDE1413584528072923.shtml [Accessed: 31 August 2015]

[3] The Economist (2015) Flying too high Available: http://www.economist.com/news/finance-and-economics/21579862-chinas-central-bank-allows-cash-crunch-worsen-shibor-shock [Accessed: 31 August 2015]

[4] The Economist (2013) The Shibor shock Available: http://www.economist.com/news/leaders/21652326-long-term-consequences-chinas-coming-stockmarket-correction-are-ones-fear-flying [Accessed: 31 August 2015]

Economía, Español

¿Es China comunista o capitalista?

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Algunas matizaciones iniciales…

Esta es una pregunta que muchos se hacen y que muy pocos se atreven a responderla con claridad. También esta cuestión hace que China despierte interés en los círculos académicos. Existe un gran número de artículos afirmando tanto que China es un país socialista o comunista como que es un país capitalista, cuando ambos sistemas parecen incompatibles. ¿Qué es en realidad?

Bueno. Esta pregunta parece sencilla, pero la respuesta es mucho más compleja. En primer lugar, los países (así como su economía y sociedad) evolucionan con el tiempo. Y ciertamente China ha cambiado mucho (y varias veces) en el último siglo, como veremos. Incluso la definición de socialismo usada por el gobierno chino ha evolucionado. En segundo lugar, no se puede valorar el sistema económico y/o político en general, sino que deben analizarse los aspectos concretos de su sistema.

En cuanto a su sistema cultural, debemos matizar que la cultura China presenta por lo general un elevado nivel de tolerancia y respeto a las tradiciones culturales, influenciado por las ideas del confucianismo y del taoísmo. Esto es un contrapeso evidente contra el poder burocrático del Estado y contra las transformaciones de la sociedad ejercidas desde el poder político.

Una vez hechas estas matizaciones, vamos a analizar los aspectos culturales, políticos y económicos concretos de China para poder llegar a una conclusión al respecto.

Un poco de historia…

Tras la guerra civil de China, en 1949 los comunistas se alzaron con el poder proclamando la República Popular China y creando un comunismo feroz en la China continental. En este momento, no existía la propiedad privada y la mayoría de la economía estaba planificada por el Estado, aunque dicha planificación era a un nivel más descentralizado que en el caso de la URSS. China era básicamente un país agrícola donde los campesinos debían entregar toda la producción al gobierno y éste repartía entre todos. Además, con el Gran Salto Adelante, Mao intentó convertir a China en un país industrial, aunque lo que provocó fue una enorme destrucción de herramientas y maquinaria: obligó a todos los campesinos a construir altos hornos en sus casas y a empezar a producir, que no les quedaba más remedio que fundir todos sus materiales para poder producir otros de menor calidad, con tal de cumplir con las órdenes gubernamentales. En esta época se puede decir que efectivamente China era un país comunista o socialista.

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Después de la muerte de Mao Zedong, Deng Xiaoping -que había sufrido en sus propias carnes la dura represión del gobierno de Mao- se convirtió en el máximo líder de la República Popular de China desde 1978. Deng Xiaoping se caracterizó por ser muy pragmático: “Da igual que el gato sea negro o blanco: lo importante es que cace ratones“. Su política consistió en mantener las instituciones del Partido Comunista, para no generar una crisis de legitimidad política, manteniendo la retórica comunista, al tiempo que emprendía reformas de apertura y liberalización económica.

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En realidad, muchas de las reformas emprendidas por Deng Xiaoping estaban inspiradas en la experimentación campesina bajo el régimen de Mao. Durante la época de Mao, muchos campesinos acordaron en secreto repartirse parte de la producción y no entregarla al gobierno. Deng Xiaoping legalizó este tipo de contratos, permitiendo en la práctica la producción agrícola para uno mismo. Además, los cambios impulsados por Deng Xiaoping fueron graduales (y no cambios repentinos), precedidos de experimentos a lo largo de todo el país. Por ejemplo, se liberalizaron ciertas zonas del país (llamadas Zonas Económicas Especiales), y una vez demostrada su eficacia, se trasladaron a otras zonas del país.

En la práctica, desde finales de los 70, con la entrada de Deng Xiaoping en el poder, China experimentó una de las épocas más reformistas y liberalizadoras de su historia, también fue una de las épocas con mayor crecimiento económico. Así, China protagonizó la industrialización más rápida de la historia. ¿Qué medidas implantó? Permitió la autoproducción campesina, permitió la inversión extranjera, creó zonas económicas especiales con regulación más laxa, elimino casi todos los ministerios industriales creados durante la época de Mao, eliminó casi todos los precios fijados por el gobierno y permitió los precios fijados por el mercado, privatizó numerosas empresas, entre otras. En consecuencia, los ingresos fiscales del gobierno cayeron dramáticamente desde finales de los 70.

También creó el término “Un país, dos sistemas” en el que permitía la existencia de varios sistemas económicos en China (con el objetivo de Macao, Hong Kong y Taiwán un sistema capitalista y China continental con un sistema más socialista). Se puede decir que desde finales de los 70, China experimentó una transformación económica sin precedentes, dejando atrás el comunismo y abrazando una economía de mercado, aunque todavía permanecían instituciones y características propias del socialismo. Por lo que las reformas económicas debían continuar en la senda marcada por Deng Xiaoping para abandonar por completo el socialismo.

Deng Xiaoping representaba las características más propias del pensamiento Chino: un pensamiento práctico y con poca carga ideológica, abierto a aceptar todo tipo de contradicciones. Mientras que en occidente la razón y las ideas suelen tener una preponderancia, así como la dialéctica y el enfrentamiento entre diferentes ideas, en oriente (y más concretamente en la china clásica) la razón y la idea queda muy por debajo de la realidad y la praxis. Además, el pensamiento chino suele caracterizarse por su sincretismo: no suele haber tal contraposición ideológica entre unas ideas y otras, sino que es de espíritu conciliador buscando la combinación de diferentes ideas.

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Así, fue posible que Deng Xiaoping iniciase la transformación económica, sin alterar de forma ostensible las instituciones del establisment. Deng Xiaoping no creía que la economía de mercado fuese sinónimo de capitalismo o que planificación fuese sinónimo de socialismo: “La planificación y las fuerzas del mercado no son la diferencia esencial entre socialismo y capitalismo. Una economía planificada no es la definición de socialismo, porque hay planes bajo el capitalismo; la economía de mercado se da también bajo el socialismo. El mercado y la planificación son dos fuerzas que controlan la actividad económica“.

Deng Xiaoping desarrolló el concepto de “Socialismo con características chinas”, que fue una forma de poder mantener la retórica comunista al tiempo que la economía se hacía cada vez menos intervencionista y con más libertad de acción para los ciudadanos. Este concepto defendía que China debía encaminarse hacia el socialismo, pero que China todavía estaba en una etapa muy inicial para poder lograrlo, y era en esta etapa inicial donde la economía de mercado debía imperar.

Aunque el proceso reformador fue muy loable y con unos resultados difíciles de mejorar, lo cierto es que dicho proceso reformador se ralentizó en el tiempo, hasta el punto de que puede hablarse de una reversión de las reformas económicas liberales en China. Algunos autores citan el punto de inflexión en las protestas de la plaza de Tiananmén en 1989. Analicemos en detalle dicho acontecimiento.

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Las reformas económicas hasta ese momento eran muy ambiciosas, y aunque se habían realizado de forma gradual, las reformas económicas suelen tener costes asociados a corto plazo a cambio de beneficios importantes a largo plazo. La liberalización de los precios estaba provocando una inflación muy importante en China, que originaba descontento social. Además, de dos hechos muy relevantes: primero, la liberalización de la economía hizo que el gobierno contase con menos recursos y menos control sobre la población; segundo, la liberalización de la economía incitó a muchos jóvenes a pedir una transformación semejante en el terreno político.

El gobierno de China vio amenazada su propia legitimidad y existencia, a consecuencia de las propias reformas que había llevado a cabo. Y por tanto, comenzó una reversión del proceso liberalizador de China y se produjo un crecimiento del poder del Estado muy elevado, convirtiendo a China más que en un país de libre mercado en un capitalismo de Estado.

Análisis…

¿Qué es socialismo o comunismo? Es difícil de precisar con exactitud dicha definición, pero podemos citar una serie de características propias. Se suele identificar con la propiedad pública de los medios de producción, con un Estado con elevada autoridad y capacidad, con una reconocida intención de cambiar la sociedad y una intención de redistribuir la riqueza. Además, está asociado con la planificación central (dirigida desde el gobierno).

China oficialmente es comunista, con un gobierno que tiene mucha más influencia sobre la economía que otras economías desarrolladas o de ingreso medio. Por otro lado, el gobierno chino nunca ha aceptado abiertamente la privatización. De hecho, la Constitución de China afirma que mientras existen múltiples sistemas de propiedad, la propiedad estatal debe ser la fuerza líder.

Toda la tierra en China es propiedad del Estado mientras que las viviendas son arrendadas a las familias mediante alquileres con duraciones de hasta 70 años. Dicha renta debe pagarse a los gobiernos locales, representando un total de ingresos del 7.1% del PIB. Además de los alquileres de la tierra, el gobierno de China no basa sus ingresos fiscales en impuestos sobre la renta o sobre la propiedad, sino en el IVA (4.6% del PIB) e impuestos empresariales (4% del PIB) e impuestos sobre transacciones. Además, los beneficios de las empresas estatales también van a las arcas del Estado (6.1% del PIB) y los beneficios de un sistema financiero totalmente regulado por el Estado. Esto significa que el gobierno de China tiene un control del 38% del PIB, aspecto muy diferente del que China tenía hace 20 años. Así, las fuentes de ingreso del gobierno han crecido dramáticamente, triplicándose desde 1996 hasta 2013.

Gráfico 1: Evolución de los ingresos públicos como porcentaje del PIB

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Gráfico 2: Control/Ocupación del gobierno de China en diferentes aspectos

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En otras palabras, la liberalización inicial auspiciada por Deng Xiaoping ayudó a crear un mercado privado, al tiempo que el gobierno se aseguró el control de la tierra y de todas las instituciones financieras. Esto ha permitido al gobierno chino monetizar ese control, generando suficientes ingresos, expandiéndose y virando hacia un modelo conocido como capitalismo de Estado.

En torno a la década de los 90 China prácticamente no tuvo planes o políticas industriales, ya que Zhu Rongji -primer ministro de China entre 1998 y 2005- no era partidario de ellos debido a la alta ineficiencia de los mismos. Sin embargo, en torno a la primera década del siglo XXI, los planes y las políticas industriales volvieron de nuevo con fuerza.

Además, el sistema financiero de China oficial se ha caracterizado por ser una extensión del gobierno de China. Actualmente en torno al 80% de los activos bancarios pertenecen al gobierno y los tipos de interés de los préstamos y los depósitos están regulados directamente por el gobierno de China. ¿Por qué es esto así? De esta forma, el gobierno dirige el crédito de la economía (los ahorros de los ciudadanos) en forma de préstamos a las empresas estatales, que son altamente deficitarias, consiguiendo financiación. Esto ha permitido que China tenga una red de empresas estatales enorme. De hecho, si las empresas estatales de China fuesen un país a parte, sería el cuarto país más grande del mundo (ver), detrás de EEUU, la propia China y Japón.

Gráfico 3: Ingreso fiscal de las empresas estatales contra el PIB de las mayores economías

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Por estas razones, los activos totales del gobierno de China (tierra, empresas no financieras y empresas financieras) totalizan un 300% del PIB, mientras que en EEUU esa cifra llega al 34%.

Gráfico 4: Activos totales del gobierno (%PIB), China y EEUU

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Sin embargo, donde la economía de mercado es más dinámica en China es en la industria y la agricultura. La proporción estatal en la industria ha descendido rápidamente a consecuencia de la entrada de empresas extranjeras y privadas, hecho auspiciado por la reforma económica. La propiedad privada en la industria se ha mantenido alta y tanto la industria como la agricultura se han mantenido predominantemente manejadas por el mercado. La mejora de la agricultura en China ha sido la responsable de que más de 114 millones de personas hayan salido de la pobreza en China.

Aunque todavía sigue vigente el sistema hukou que divide a todas las familias chinas en dos categorías: los que tienen un permiso residencial urbano y los que no. Esto ha creado una enorme desigualdad en la economía china.

Por otra parte, China no tiene desarrollado un sistema del bienestar, por su enorme dificultad a la hora de desarrollarlo. Esto hace que muchos de los desincentivos que un Estado del bienestar tienen sobre la economía, no se produzcan en China, a saber: inflación, desempleo, reducción del ahorro, etc.

 

Conclusión…

La política y economía de China ha estado en constante evolución. Evidentemente China ha experimentado una transformación económica muy importante, adoptando muchas instituciones propias de una economía de mercado, pero manteniendo todavía muchas propias de un sistema comunista, al tiempo que continúa con la retórica comunista. China todavía tiene muchas reformas que hacer para poder ser considerada como una economía de mercado: liberalizar su sector financiero, privatizar sus empresas estatales, favorecer los derechos de propiedad privada y eliminar el control de capitales.

A pesar de ello, se puede considerar que los ciudadanos de China cuentan con los suficientes instrumentos como para ejercer su libertad económica sin demasiadas restricciones. La reforma económica permitió la entrada de empresas extranjeras a China. Esto, unido con la existencia de Hong Kong -uno de los lugares con mayor libertad económica del mundo- hace que existan enormes válvulas de escape en China que alivien  enormemente la presión del Estado chino sobre la economía. No en vano, la gran mayoría de las empresas de China están radicadas en Hong Kong y operan como empresas extranjeras en China.

Además, la tecnología ha hecho posible que muchas de las regulaciones emprendidas por China sean altamente eficientes. El control de capitales es usualmente burlado por el uso del Bitcoin. Se estima que la gran mayoría de la actividad del Bitcoin proviene de los mercados on-line radicados en China. Además, el precio del Bitcoin está asociado con el nivel de restricción de capitales en China: a mayor restricción, mayor precio.

En definitiva, la China continental continúa teniendo características de una economía comunista, pero permite el uso de válvulas de escape y libertad de acción en algunos ámbitos que hacen que en la práctica sea posible una economía de mercado muy dinámica.


 

Fuentes utilizadas:

  • Just How Capitalist is China, Yasheng Huang
  • Naughton, Barry. 2017. “Is China Socialist?” Journal of Economic Perspectives, 31(1): 3-24.
Economía, Español

¿Qué relación hay entre Confucio y el sistema financiero en China?

I

Sociedad y economía

Es generalmente aceptada la idea que la economía y la sociedad son dos caras de la misma moneda. Algunos autores, como Ludwig von Mises incluso habla de praxeología o estudio de la acción humana, incluyendo a todas las ciencias sociales en la misma. Karl Marx hablaba de que la infraestructura (base material) y de la superestructura (base intelectual). Max Weber hablaba de que la base material de la sociedad y la base intelectual de la misma se retroalimentan: la economía condiciona a las ideas y las ideas condicionan a la economía.

La relación entre la sociedad y la economía es una generalización que puede aplicarse en multitud de casos prácticos. En este caso, nos trasladaremos hasta la cultura china para observar la relación directa entre las ideas y su sistema financiero. Concretamente, hablamos de las ideas de Confucio, porque son las que más han influido en la formación de la cultura China, como hemos visto en otros artículos de Chinacerca: en torno al siglo II a.C. las ideas de Confucio debían de ser estudiadas para acceder a la Corte Imperial, hecho que perduró a lo largo de muchos años, con enormes repercusiones hasta nuestros días.

El análisis pormenorizado de las ideas de Confucio queda fuera del alcance de este artículo, aunque pueden visitar los siguientes artículos de Chinacerca:

II

Confucianismo

En esencia, uno de los aspectos más interesantes de Confucio era su apoyo por los valores morales, por la transmisión de esos valores de unas generaciones a otras, así como el desarrollo de instituciones sociales mediante la evolución. En este sentido, parece que las ideas confucianas colocan a la familia por encima del gobierno burocrático tal y como se entiende actualmente en occidente.

Además de la evolución espontánea y consuetudinaria de la sociedad, las ideas de Confucio favorecen la confianza entre los diferentes individuos de un grupo, incentivando más el grupo y la cooperación que el aislamiento.

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Por este motivo, en China, a diferencia de otros países, es muy difícil implementar reformas drásticas a corto plazo. China, bajo la influencia de las ideas de Confucio, la población tiende a pensar que los cambios fundamentales en la sociedad deben ser graduales y no pueden ser plenamente aplicados hasta que no hayan sido probado correctos. Un ejemplo muy reciente de ello ha sido la transformación económica de China experimentada a finales de los 70 e impulsada por Deng Xiaoping, y que estuvo basada en una revolución marginal, transformando la economía paso a paso y mediante diferentes experimentos aislados (como fue el de Shenzhen). Nótese que esta mentalidad es un repelente de dictadores y de personas que quieran transformar la sociedad bruscamente sin atender a las costumbres.

En este sentido, el dictador comunista Mao Zedong, debe ser visto como todo lo contrario a la sociedad de China, como una aberración de la misma. Es más, Mao Zedong impulsó la Revolución Cultural que pretendía eliminar y destruir por completo toda la cultura tradicional de China, y no dejar rastro del confucianismo. Aunque logró una gran destrucción cultural (hoy día se puede observar cómo Taiwán y Hong Kong que no estuvieron bajo la influencia de Mao conservan muchas más tradiciones originales que la República Popular de China), no consiguió eliminar el confucianismo del inconsciente colectivo de China.

El conjunto de creencias confuciano, que define claramente a la familia y los órdenes sociales, es muy diferente de las creencias occidentales sobre cómo los códigos legales deben ser formulados y cómo los individuos y las empresas negocian (e.g., Pye, 1982; Chow, 2002). Para empezar, el confucianismo posiciona a las normas sociales en un estado de superioridad frente a las normas legales. No es coincidencia que las normas legales tengan menor fuerza en China que en un país occidental.

Usando la encuesta World Values, llevada a cabo en a principios de la década de los 90, se observa que China tiene uno de los niveles más elevados de confianza social entre un grupo de 40 países desarrollados y no desarrollados. Por tanto, podemos afirma que la elevada confianza social en China está influenciada por las creencias confucianas.

III

El sistema financiero de China

Es un concenso entre los estudiosos de la economía China que su sistema financiero presenta una estructura muy perniciosa para los derechos de propiedad y presenta unos niveles de ineficiencia en la asignación de capital muy elevados. Sin embargo, el economista Franklin Allen concluye que a pesar de la aparente contradicción entre la ineficiencia de las instituciones burocráticas en China, existen unos mecanismos espontáneos dentro de los límites legales y financieros que apoyan el crecimiento económico y financiero de la economía. Esos mecanismos están basados en las relaciones sociales y en la reputación, basados en creencias culturales y en la evolución histórica de las instituciones y organizaciones en China.

En otras palabras, si China no contase con instituciones evolutivas tan importantes basadas en el confucianismo, si China dependiese tan sólo de sus instituciones burocráticas, muy probablemente el elevado crecimiento económico del país no hubiese sido posible. Parece lógico que a mayor nivel de auto-organización social, menor necesidad de dirigismo o burocratización de la sociedad.

El sistema financiero formal y oficial de China está diseñado para favorecer a los monopolios del gobierno, y las empresas privadas quedan en la práctica excluidos de la financiación forma. Sin embargo, en China existen numerosos canales informales de financiación y que pertenecen a un sistema único de instituciones que ha estado evolucionando desde una mezcla de factores incluyendo relación y reputación, cultura e historia, así como un conjunto seleccionado de ideas y prácticas de los países desarrollados.

Por ejemplo, muchas de las empresas que tuvieron éxito no utilizaron ninguna fuente de financiación oficial. Las empresas “start-ups” a menudo dependen de amigos y familia y otras fuentes privadas de financiación. Por otra parte, las empresas más maduras tienen a menudo listas cruzadas de cuentas de crédito y débito con otras empresas del sector.

Teniendo esto en cuenta, debemos saber que China debe desarrollar su propio sistema financiero basado en su propia idiosincrasia y el imitar el diseño de los sistemas financieros occidentales puede ocasionar numerosos errores.

Observemos en los gráficos de abajo, que representan el porcentaje de fondos captados de diferentes fuentes para financiar una empresa. Por ejemplo, las empresas en China obtienen el 6% del capital de la familia y los amigos, por encima de países en desarrollo comparables como India (3.5%), Rusia (<2%) y Brasil (>1%). En términos de capital propio, China vuelve a liderar, captando el 12% de la financiación de la empresa mediante su propio capital (dinero que ponen los fundadores). Asimismo, en la categoría “otros”, donde se incluyen préstamos de fuentes informales, representa más de un 40% del total de los fondos, muy por encima de sus países comparables.

Gráfico 1: Fuentes de financiación empresarial por países

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Podemos concluir lo siguiente:

  1. Las instituciones burocráticas y legales no es lo único que sostiene una economía o una sociedad. También las costumbres sociales permiten que desarrollen los mecanismos de la economía.
  2. La sociedad y la economía están interconectados entre sí.
  3. El confucianismo forma parte del ADN cultural de China y sin duda ha jugado un papel fundamental en el crecimiento económico de China.
  4. Las costumbres empresariales de China reflejan este hecho.

Fuentes usadas para el artículo:

  • Franklin Allen, Jun Qian and Meijun Qian. Comparing China’s Financial System China Journal of Finance, 2003.
  • Franklin Allen, Jun Qian and Meijun Qian Law, Finance and Economic Growth in ChinaJournal of Financial Economics, 2004.
  • Meghana Ayyagari, Asli Demirgüç-Kunt and Vojislav Maksimovic Formal versus Informal Finance: Evidence from China The World Bank, Development Research Group, 2008.

 

 

Economía, Español

Introducción a la Economía China (VIII): Los Tres Reinos (三国).

El período de los Tres Reinos (220-280) se inicia con la caída de la dinastía Han, donde el territorio de China volvió a estar dividido en tres reinos diferentes. El período de los Tres Reinos es muy complejo y presenta numerosos conflictos militares entre diferentes reinos y entre los reinos y la población.

Podemos clasificarlo en tres etapas. El período inicial coincidente con el declive de la dinastía Han y las luchas entre señores. El período medio con luchas militares entre los reinos. Y el período tardío, coincidente con la conquista del reino de Shu por Wei y la eliminación del Wei por la dinastía Jin en el 265. Sin embargo, vayamos al origen de dicho período: el declive de la dinastía Han.

Durante los últimos años de la dinastía Han (汉), especialmente a partir del emperador Ling Di (靈帝), el estilo de gobierno de la corte imperial era cada vez más despótico y la población incrementaba su nivel de descontento. Particularmente, Ling Di (靈帝) que reinó durante 21 años, entre el 168 hasta el 189, mostró muy poco interés por los asuntos del gobierno e incrementó los impuestos, y marco el punto de inflexión que debilitó por completo a la dinastía Han.

Por aquel entonces, los eunucos (宦官) ganaron cada vez más influencia en la corte imperial, usándola para enriquecerse. Curiosamente, uno de los métodos para acceder al ejercicio de las funciones públicas en la corte imperial, a parte de las oposiciones confucianas, era mediante la castración, uno de los castigos principales en la china clásica.

Se pensaba que el hecho de que los eunucos no pudiesen tener descendencia, aseguraría la permanencia de la dinastía Han, pues los eunucos nunca podrían formar una dinastía propia. Sin embargo, esto creó cierta rivalidad entre los confucianos y los eunucos. Los eunucos se fueron ganando cada vez más la condescendencia del Emperador, al tiempo que la dinastía Han se fue haciendo cada vez más corrupta. Se suele decir que la diferencia entre los eunucos y los confucianos es que los eunucos representaban la voluntad personal del Emperador, mientras que los confucianos la voluntad política de la burocracia.

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Eunucos en asuntos de Estado

En el 166, un número de confucianos y estudiantes universitarios conocidos como los “partisanos” (黨人) se opusieron a eunucos muy poderosos y fueron encarcelados, ya que el Emperador fue persuadido por los eunucos para que tomase dichas medidas. En el 169, sin embargo, se repitió el incidente pero de manera más sangrienta: el enfrentamiento entre eunucos y confucianos fue físico y muchos partisanos perdieron sus vidas. Asimismo, se ejecutaron a muchos confucianos, se encarcelaron a otros tantos y los que fueron liberados sufrieron una restricción de libertades civiles. Dichos hechos se conocen como el desastre de las prohibiciones partisanas (黨錮之禍).

Dichos hechos allanaron el camino para la conocida revolución de los turbantes amarillos (黄巾之乱), que duró más de 21 años, entre el 184 y el 205, y supuso el fin de la dinastía Han. El desastre de las prohibiciones partisanas originó mucho descontento, incluso en el interior de la corte imperial. En el año 170, los propietarios, campesinos y soldados desempleados comenzaron a organizar bandas y ejércitos privados, preparándose para el conflicto armado, argumentando que el Emperador decadente había perdido el mandato del cielo (天命), que era lo que justificaba la institución monárquica.

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La revolución de los Turbantes Amarillos

La mala situación económica también alimentó el descontento social por todo el Imperio, pues por aquella época se produjo una crisis agraria e inundaciones a lo largo del río amarillo, que forzó a campesinos y militares buscar empleo en el sur. Por si todo eso fuera poco, los campesinos fueron exaccionados con impuestos confiscatorios para poder financiar las numerosas construcciones a lo largo de la ruta de la seda.

De nuevo, el taoísmo resurge una vez más en el Imperio como reacción ante los abusos de poder del Emperador. La corriente taoísta secreta de Zhang Jue (張角) era una de las que más hacían peligrar la legitimidad de la dinastía. Dicha corriente comenzó a enviar discípulos por todo el territorio para ganar el apoyo de seguidores por el norte de China. Este desafío, obligó a la armada imperial a ponerse a la defensiva, ocasionando un largo enfrentamiento de más de 20 años, en el que finalmente la dinastía Han consiguió una victoria pírrica, donde tanto la sociedad civil como la corte imperial estaban destruidas y sin recursos. Aún así, disturbios aislados seguían estallando por todo el territorio imperial.

La revolución de los turbantes amarillos (黄巾之乱) atrajo muchos seguidores y recibió el apoyo desde muchos lugares del Imperio, contando con más de 36 bases, donde cada una contaba entre 10.000 y 6.000 seguidores.

Su lema era el siguiente:

蒼天已死,黃天當立。歲在甲子,天下大吉
Cāngtiān yǐ sǐ, huáng tiān dāng lì. Suì zài jiǎzǐ, tiānxià dàjí

Que podríamos traducir de la siguiente forma:

El firmamento ha perecido, el Cielo Amarillo aparecerá pronto, ¡qué haya este año prosperidad en el Imperio!

La revolución de los turbantes amarillos (黄巾之乱) tomo su nombre del color de las ropas que los rebeldes llevaban en sus cabezas. Dichos rebeldes estaban asociados a sociedades taoístas. Aunque los rebeldes taoístas no pudieron derrotar militarmente a la dinastía Han, lograron debilitarla fuertemente hasta tal punto que la propia dinastía termino implosionando, marcando el inicio del período de los Tres Reinos (三国).

En realidad el término “Tres Reinos” es un mal término para referirse a dicho período, pero que ha terminando siendo aceptado en la historiografía de China. En dicho período, el territorio imperial se dividió en tres, donde cada uno de los soberanos de cada territorio reclamaba la soberanía de todo el Imperio Chino, así como la sucesión de la dinastía Han, pero que en la práctica solo gobernaban su reino particular.

El período de los Tres Reinos es un período muy romantizado, pues existen numerosas novelas, películas y videojuegos de dicho período. El período de los Tres Reinos comprende aproximadamente entre los años 220 y 280, aunque es difícil de establecer el punto de inicio. Además, se caracterizó por ser una de las épocas más sangrientas de la historia. Como se puede observar en la tabla 1, la población pasó de 57 millones de habitantes a 16 millones (una reducción del 72% de la población), reduciéndose incluso más que durante la cruenta dinastía Qin (秦).

Tabla 1: Comparativa de la evolución poblacionald2.PNG

Recordemos que la dinastía Han recuperó el Sistema de la Buena Tierra (并田制度), que ya analizamos en otra entrega, lo que otorgaba mayor poder a la nobleza. La nobleza aprovechó la debilidad de las dinastía Han, para ejercer su poder despóticamente en sus propios territorios. Muchos señores buscaron incrementar su poder militar en tiempos de inestabilidad y el Imperio volvió a dividirse en una serie de poderosos nobles, aunque todos admitían la legitimidad de la dinastía Han.

Como resultado de los numerosos conflictos bélicos y la pérdida de poder de la dinastía Han, el norte del Imperio inició un proceso de anarquía y guerra entre varios sucesores. Cao Cao (曹操) reclutó un ejército en 189, y derrotó varias facciones de los rebeldes de los turbantes amarillos, lo que le dio mayor prestigio, que utilizó para crear un ejército importante. Además, consiguió alistar en sus filas a más de 300,000 rebeldes de los turbantes amarillos. Y aunque el estilo de Cao Cao era de una gran imposición fiscal (en torno al 40%-60% de la producción agrícola), los campesinos aceptaban dichas cargas a cambio de producción militar, bajo dicho período de caos.

Cao Cao es considerado un gobernante brillante y un genio militar, que trataba a sus subordinados como a su familia. A Cao Cao también se le atribuyen habilidades poéticas y de artes marciales, así como artículos escritos en diarios de guerra. En el 216, el emperador Xian Di (獻帝) ascendió a Cao Cao como rey vasallo de las tierras de Wei, situadas en el norte del Imperio.

En torno al año 207, Cao Cao  logró dominar por completo la llanura del norte de China (华北平原), representando la mitad de la población del Imperio y uno de los territorios más importantes del Imperio. Cao Cao murió en el 220 y su hijo Cao Pi (曹丕) le sucedió. En ese mismo año, el último emperador de la dinastía Han abdicó, y Cao Pi ascendió al trono imperial proclamándose como Emperador de Wei. Se crea así el Imperio de Cao Wei (曹魏), en el norte del China, con capital en Luoyang (洛阳市). Dicho imperio tan sólo duró 45 años, hasta el año 265, pues la autoridad de la familia Cao se debilitó rápidamente.

Durante el reinado de Wei, se aplicaron muchas instituciones de la dinastía Han y se establecieron dos cuerpos gubernamentales separados: el Inspectorado Cental (中書監) y el Secretariado Imperial Móvil (行尚書臺), dividiendo el gobierno en dos y consolidando el poder del gobierno central. Cao Pi, pensó que la dinastía Han había colapsado porque los gobernadores de las diferentes provincias tenían demasiado poder, y degrado el poder de los gobernadores a ser meramente inspectores (刺史), eliminándo sus competencias militares. Asimismo, se desarrolló un sistema de 9 rangos para el nombramiento del servicio civil, que fue adoptado por dinastías posteriores, hasta que fue superado por el sistema de examen imperial por la dinastía Sui (隋).

El colapso de la dinastía Han también supuso el colapso de la acuñación de moneda, lo que llevó a que la acuñación pasase a estar controlada por el sector privado, aunque Wei declaró el grano y la ropa de seda como nueva moneda en el 221.

En ese mismo año, en el 221, un año más tarde a la creación del Imperio de Cao Wei, Lui Bei (刘备), un noble militar y familiar lejano del clan imperial de Han, respondió autoproclamándose como Emperador de Han, creando el reino de Shu Han (蜀汉), situado en la región actual de Sichuan (四川) y Chongqing (重庆), que tenía capital en Chengdu (成都). No obstante, dicho reino continuó aceptado la soberanía de Cao Wei (曹魏). La economía del reino de Shu Han era dinámica y se crearon muchos proyectos de irrigación y construcción de carreteras que aún hoy día existen y marcan el inicio de la actividad económica de la zona de Sichuan. Asimismo, promovió el comercio por el sur de China, que por aquel momento estaba controlado por el reino de Wu (孙吴).

Al igual que en el caso de los otros dos reinos, el reino de Sun Wu (孙吴) existía previamente como un reino vasallo, bajo el reino de Cao Wei (曹魏), pero declaró su independencia en el año 222, cuando Sun Quan (孙权) se autoproclamó emperador. El nombre del reino deriva del delta del río Yangtze (长江), una región históricamente conocida como Wu (吴). Al principio del reinado, el emperador redujo los impuestos y alivió a los pobres y liberó a un gran número de sirvientas de palacio. Sin embargo, con el tiempo el emperador Sun Hao (孙皓) fue haciéndose cada vez más cruel, causando mucho odio por la población. También intentó reducir la inflación prohibiendo la acuñación privada y sustituyéndola por una de cobre, pero dicha política fracasó. Actualmente, el dialecto Wu (吴语) es uno de los más hablados en China, que se habla en el territorio que ocupó en dicha época el reino de Wu. El reino de Wu también tenía lazos comerciales con los territorios de Vietnam, Camboya, India y el Oriente Medio.

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Mapa del período de los Tres Reinos

Tabla 2: Vigencia de los Tres Reinosd1

Durante el período de los Tres Reinos la tecnología del transporte mejoró mucho y se crearon nuevos carros que permitían transportar fácilmente las mercancías, como el carro de madera (木牛流马). Económicamente, la división de China en los tres reinos, reflejó una realidad muy duradera. Incluso durante la dinastía Song (宋), China estaba compuesta de tres grandes mercados regionales, explicado por las separaciones geográficas naturales entre los tres territorios. No obstante, dichas divisiones geográficas fueron ensombrecidas, por la existencia del Gran Canal (大运河) que une el norte con el sur o el canal de transporte de las Tres Gargantas (三峡).

Asimismo, los imperios de Sun Wu (孙吴) y Shu Han (蜀汉) tenían una alianza importante y un comercio muy desarrollado entre ambos. Shu exportaba algodón a Wu, al tiempo que el comercio incentivó un desarrollo de la construcción de barcos, la sal y metales industriales. Sin embargo, en el 263 el reino de Shu Han fue conquistado por el reino de Cao Wei, que aprovechó las revueltas interiores que dicho reino tenía. No obstante, en 265, dos años más tarde, Sima Yan (司馬炎) forzó al emperador de Cao Wei abdicar en su favor, estableciendo la dinastía Jin (晉), que tan sólo necesitaba conquistar al reino de Sun Wu para conquistar todo el territorio de China y establecer una nueva dinastía imperial unificada.

La dinastía Jin por tanto en el 279, atacó a las fuerzas de Wu por seis direcciones y finalmente Sun Hao se rindió el 31 de Mayo del 280, marcando el final del período de los Tres Reinos y el inició de la tercera dinastía imperial de China, que Chinacerca analizará en su próxima entrega.

Economía

Introducción a la Economía China (VII): La dinastía Han (汉)

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Como vimos en la anterior entrega, el elevado nivel de represión practicada durante el régimen de Qin terminó provocando elevadas revueltas sociales por todos los intersticios de la sociedad. Tras un período de guerra civil de diez meses de duración y de lucha por el poder entre varios grupos rebeldes, finalmente Liu Bang (刘邦) -que hasta el momento sólo controlaba el principado de Han (Sichuan y Chongqing)- se alza con el poder gracias al apoyo popular y poderío militar, declarando la segunda dinastía imperial de china, la dinastía Han (汉朝). Se trata de uno de los únicos fundadores de dinastías imperiales con orígenes campesinos.

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Liu Bang (刘邦)

Una vez que Liu Bang (刘邦) se asentó en el poder, estableciendo su capital en la antigua Xian o Changan (长安), sus políticas se caracterizaron por dos aspectos principales: por un lado, continuación y ampliación de algunas políticas iniciadas por la dinastía Qin; por otro, rectificación de las políticas más dañinas emprendidas por la dinastía Qin.

En cuanto a las políticas rectificativas, Liu Bang (刘邦) consideró que el sistema de reparto de la tierra basado en premios y castigos implantado por el primer emperador había sido la razón principal que provocó la caída de la dinastía Qin (秦朝) y por tanto volvió al sistema anterior, un sistema de reparto de la tierra conocido como Sistema de la Buena Tierra (井田制度), que estuvo vigente entre los años 771-256 a.C. Dicho sistema favorecía a los nobles, ya que suponía la delegación de la tierra por parte del Estado a los nobles, aumentando la descentralización del Imperio. Por tanto, los nobles que tanto poder habían perdido durante el reinado de Qin, volvieron a recuperar parte de sus posesiones. La tierra ya podía ser comprada y vendida libremente.

En segundo lugar, Liu Bang redujo los impuestos, desarrolló la agricultura y restringió el gasto público. Sin embargo, restringió considerablemente el comercio mediante exacciones fiscales y restricciones legales a los comerciantes. El emperador cerró las cecas gubernamentales para reemplazarlas por monedas producidas por el sector privado, aunque se volvieron a prohibir y a permitir de manera intermitente durante toda la dinastía Han, coincidiendo con períodos de inflación elevada. Dichas monedas también servían para recaudar impuestos.

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Ejemplo de moneda de la dinastía Han

Asimismo, el emperador fomentó una sustitución gradual del legismo por la erudición confuciana, al tiempo que las leyes tan severas con inspiración legalista fueron reduciéndose, estableciendo una base sólida confuciana para el largo reinado de 400 años de reinado de la dinastía Han.

Sin embargo, también se puede considerar el reinado de Liu Bang (刘邦) como un cierto continuismo con algunas de las políticas aplicadas durante la dinastía antecesora. Liu Bang se dedicó a someter a los reinos rebeldes a su autoridad, anexando dichos reinos y estableciendo principados (nombrando a hijos y parientes como príncipes), a fin de consolidar su imperio.

En política exterior intentó pactar con los bárbaros del norte, más concretamente con los Xiongnu (匈奴), mediante alianzas matrimoniales entre las princesas de la realeza china y los líderes de los Xiongnu. Dicha política apaciguadora duró más de 70 años, extendiéndose durante los siguientes siete emperadores de la dinastía Han (ver tabla 1 adjunta), hasta que Liu Che (刘彻) decidió cambiar a una estrategia más agresiva, como veremos más adelante.

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Liu Bang (刘邦), por tanto, tuvo el privilegio de fundar una de las dinastías de mayor duración de la historia de China, que se extendió desde el 206 a.C. hasta el 220, en torno a 426 años aproximadamente. En realidad, este largo período dinástico se puede dividir en dos etapas: la Dinastía Han Occidental (西漢朝) entre el 206 a.C. hasta el año 9 con capital en Changan y la Dinastía Han Oriental (東漢朝) entre el 25 al 220 con capital en Luoyang. Ambos períodos estuvieron separados por un período de 14 años, en el que la corta dinastía Xin (新朝) usurpó el poder y lo perdió a causa de un gobierno incompetente.

Tabla 1: Emperadores de la dinastía Han

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El período inmediatamente posterior al de Liu Bang, se caracterizaron por medio siglo de políticas con un marcado cariz taoísta. Los cinco emperadores que van del emperador Liu Ying (刘盈) hasta Liu Qi (刘启) se conocen como el período de los Principios de Wen y Jing (文景之治). Dicho período es conocido por la benevolencia y frugalidad de los emperadores, una reducción considerable de impuestos y cargas a los habitantes, así como pacifismo y estabilidad general. Los Principios de Wen y Jing estuvieron marcadas por la influencia taoísta, que defendía la no injerencia del gobierno en la sociedad o el gobierno de la no acción (para ver un análisis de Chinacerca más detallado del taoísmo: aquí y aquí).

En parte, dicha influencia taoísta se explica porque la Emperatriz Dou (竇皇后) tenía una marcada ideología taoísta y era gran lectora de Lao Zi (老子), influenciando enormemente los reinados de su marido el Emperador Wen (文帝) y su hijo el Emperador Jing (景帝). Dicha época, los Principos de Wen y Jing (文景之治) que va desde 194 a.C hasta 141 a.C., es considerada como los años dorados de la historia de China, y prepararon el terreno para un largo y estable reinado del próximo emperador Wu (武帝). El objetivo de dichos gobernantes era aliviar a la población de leyes y guerras duras, para alejarse de la triste época de la dinastía Qin, reduciendo la recaudación de impuestos y adoptando una actitud de servidumbre con las tribus vecinas.  Los impuestos sobre la tierra fueron reducidos en el 168 a.C. de un 7% de la producción a un 3% y en el 167 a.C. fueron abolidos por completo, aunque en 156 a.C. fue reincorporado a un 3%.

Tras la muerte del emperador Jing, Liu Che toma las riendas del trono en el 140 a.C. y se convierte en el emperador Wu a la temprana edad de 16 años, siendo el emperador que más años reinó durante la dinastía Han (53 años) y fue uno de los más importantes de la dinastía Han. En primer lugar, el emperador Wu decidió que el taoísmo no se adaptaba a China y declaró oficialmente el Estado confuciano, combinándolo con mecanismos legistas. Esto supuso la creación de un mecanismo de selección para los servicios civiles, así como el requisito de que los candidatos debían conocer los clásicos confucianos, provocando una impronta confuciana a los habitantes del imperio durante mucho tiempo.

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Emperador Wu

Desde muy temprano, el emperador Wu tuvo claro que la conexión comercial con otras culturas y territorios fomentaría el progreso. Por ello, según aparece relatado en el Shiji de Sima Qian, encargó a Zhang Qian (张骞) a realizar una incursión por el oeste para inspeccionar posibles rutas comerciales, con el objetivo de crear alianzas con las tribus de Xiongnu para organizar un frente común. Sin embargo, Zhang Qian fue aprisionado durante más de 13 años, período que utilizó para aprender todas las conductas del enemigo. Cuando finalmente pudo escapar y volver a China, se creó una gran conmoción y se le concedió el alto rango de dignatario. Posteriormente, el emperador Wu emprendió una política militar más agresiva contra el pueblo de Xiongnu, a los que consiguió repeler del norte de China. Los Xiongnu eran una confederación de pueblos nómadas de Asia Central, ubicados en el territorio actual de Mongolia.

Una vez que el norte de China queda despejado, se establecen destacamentos en el corredor de Hexi (河西走廊), un corredor entre el norte del Tibet y el sur del desierto de Gobi, que contiene una cadena de oasis alimentados por ríos cercanos, extendiéndose unos mil kilómetros a lo largo del borde norte de la meseta tibetana, ubicado en la actual provincia de Gansu. El corredor de Hexi permitió la conexión ente China y otras culturas situadas al oeste de China, haciendo posible el intercambio de mercancías conocido como la Ruta de la Seda (丝绸之路). Por este motivo, dicho corredor ha estado relacionado con la buena gestión política, la mejora comercial y económica y el intercambio cultural.

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Principales Rutas de la Seda

De este modo, se ejerció una influencia a los territorios de Vietnam, Asia Central, Mongolia y Corea, así como un vínculo comercial con el Imperio Romano, cuyos ciudadanos compraban abundantemente seda de China a cambio de oro y plata. Se establecieron relaciones comerciales regulares con la India, Oriente Medio, África y Europa. El intercambio era considerado desigual en el Imperio Romano y el Senado romano emitió en vano varios decretos para prohibir el uso de la seda por razones económicas y morales debido al enorme flujo de salida de oro que provocaba. Una de las primeras muestras de proteccionismo.

Veo ropas de seda, si los materiales que no ocultan el cuerpo, ni siquiera la propia decencia, se puede llamar ropa … rebaños miserables de las camareras trabajan para que la mujer adúltera puede ser visible a través de su fino vestido, para que su marido no tiene más conocido que cualquier extraño o extranjero con el cuerpo de su esposa

( Seneca el joven (c. 3 BC–65, Declamationes,Vol. I)

Así, la economía prosperó y se hizo dinámica. Floreció la agricultura, la artesanía y el comercio. La población llegó a 57,6 millones de habitantes, creciendo desde los 18 millones de habitantes desde el final de la dinastía Qin. A diferencia de la dinastía Qin, cuya población decreció un -55%, la dinastía Han vio crecer su población un 220%. Esto suponía que mientras en la dinastía Qin la población se reducía un 1.58% cada año en la dinastía Han crecía un 0.27% año a año (ver tabla 2).

Tabla 2: Comparativa de la evolución poblacional

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Fuente: Elaboración propia a partir de datos de China Highlights

La economía de la dinastía Han se caracteriza por un crecimiento poblacional elevado, aumento de la población urbana, expansión del comercio y la industria. Asimismo, se acuñaron monedas y circularon de forma significativa, estableciendo un sistema monetario estable. Tanto la capital de Changan como la de Luoyang eran las que más población albergaban en todo el mundo (entre 250 mil y 500 mil habitantes). Cualquier comerciante o empresario podía realizar actividades empresariales o comerciales tanto en el ámbito doméstico, público o militar. Los campesinos dejaron de dedicarse a la autosuficiencia y empezaron a producir para el mercado. Los campesinos y comerciantes pagaban impuestos en monedas sobre la propiedad y sobre el sufragio, y pagaban con un porcentaje de su producción agrícola como impuestos sobre la tierra. Según Angus Maddison, el PIB per cápita era equivalente a 450 dólares, muy por encima del nivel de otros países, siendo mucho más rica que el Imperio Romano.

Sin embargo, el emperador Wu se fue haciendo cada vez más corrupto hacia el final de su reinado. Acusaba a la gente de haberlo hechizado por haber tenido un mal sueño y los mandaba a matar. Al igual que el primer emperador Qin Shi Huang Di (秦始皇帝), busco magos que intentasen prolongarle la vida. Ejecutó a personas que lo criticaron y empezó a exhibir lujos, y decretó monopolios imperiales tanto para la sal como el acero, para poder asegurarse una fuente importante de ingreso. Se produjeron por tanto una de las primeras nacionalizaciones de la historia, aunque posteriormente fueron privatizados. Además, para aumentar ingresos fiscales, el gobierno gravó duramente a los comerciantes la propiedad de barcos, carros, carruajes y tiendas, confiscó tierras, vendió oficinas y títulos, así como monopolización de la producción de moneda. De media, se incrementó el impuesto sobre la propiedad en 119 a.C. un 400% pasando de un 1,2% a un 6%.

En torno al 100 a.C., debido a impuestos duros, campañas militares y a una mayor intervención gubernamental que debilitó a la clase agrícola y comerciante, muchos campesinos iniciaron revueltas por todo el Imperio, provocando la muerte de su hijo por algunos de sus oficiales. Hacia el final de su vida, el emperador detuvo sus guerras y permitió a los campesinos realizar su actividad sin impuestos elevados. Además, pidió disculpas al pueblo por sus errores y emitió un edicto público conocido como el Edicto de Arrepentimiento de Luntai, afirmando lo siguiente:

Hice algunas cosas arrogantes y no razonables desde que ascendí al trono, trayendo mucho sufrimiento a mi pueblo que ya no puede remediarse. Pido perdón a toda la nación desde lo más profundo de mi corazón. De ahora en adelante, todos los asuntos oficiales que dañan a la gente e impongan cargas a la nación deben ser cancelados.

Posteriormente, el poder fue usurpado por la dinastía Xin, que fue ocupado por apenas 14 años, hasta que Liu Xiu volvió a recuperarlo con ayuda de mercadores y terratenientes, iniciando la época de la Dinastía Han Oriental, con capital en Luoyang por otros 200 años más. Durante esta época, el consejero imperial Cai Lun (蔡伦) inventó el papel de arroz, con propiedades mucho mejores que las del papiro y las del pergamino, reduciendo de forma drástica el coste de la educación. Cai Lun fue recompensado con un título aristocrático.

Durante los tres primeros emperadores de la dinastía Han del Este, no hubo apenas ninguna revuelta importante, tampoco conflictos bélicos destacados y existía una prosperidad importante, dado el buen funcionamiento comercial a través de la Ruta de la Seda. No fue hasta más adelante, en torno a las demoledoras inundaciones del Río Amarillo sobre el año 170 cuando las insurrecciones comienzan a crecer. El incremento de poder por parte de los nobles y la presión elevada sobre los campesinos llevó a una de las revueltas más conocidas de China, la rebelión de los turbantes amarillos (黄巾之乱), conocida así por el nombre de los pañuelos amarillos que los rebeldes llevaban en la cabeza. Dichos rebeldes eran asociados con sociedades taoístas secretas.

El declive de poder imperial avanzaba, en favor de estamentos militares que terminaron gobernando el Imperio de facto. No en vano el último emperador de la dinastía Han, Xian Di (献帝), fue un emperador títere colocado por el comandante del ejército, sin ejercer ningún control real. En el 220 fue forzado a abdicar en favor de Cao Pi (曹丕), provocando una división tripartita de China en los estados de Wei (魏), Shu (蜀), and Wu (吳), iniciando un período de 60 años conocido como el período de Los Tres Reinos, para el que Chinacerca dedicará la próxima entrega.


Fuentes utilizadas:


Colección de entregas Introducción a la Economía China:

  1. Introducción a la Economía China (I)
  2. Introducción a la Economía China (II): Primeros vestigios de China
  3. Introducción a la Economia China (III): Los inicios de la época dinástica
  4. Introducción a la Economía China (IV): La época pre-imperial.
  5. Introducción a la Economía China (V): La creación de un Imperio
  6. Introducción a la Economía China (VI): La dinastía Qin (秦)
Economía, Español

Introducción a la Economía China (IV): La época pre-imperial.

Durante el siglo IX a.C. en China la dinastía reinante por el momento (la dinastía Shang 商) comenzó a perder credibilidad y legitimidad popular. La dinastía Shang adquirió una gran fama de corrupta.

En la dinastía Shang, la economía era eminentemente agrícola (los principales cultivos eran el arroz y el mijo). También existía cierta actividad artesanal como la cerámica, el bronce o la seda. Sin embargo, la fuerza laboral era totalmente dependiente: los trabajadores debían producir objetos de bronce y de seda para la élite.

El fin de la dinastía Shang se produjo en el año 1046 a.C. tras la batalla de Muye (牧野 之 战), donde las tropas de los territorios al oeste de China atacaron al ejército de los Shang. Dada la mala fama de los Shang, el pueblo chino no apoyó a su ejército e incluso los soldados lucharon muy desmoralizados. Finalmente se produjo la victoria de los territorios del oeste, marcando el inicio de una nueva dinastía en China: la dinastía Zhou (周), que puede traducirse como “periferia”.

La dinastía Zhou fue una de las de mayor duración en la historia de China, llegando a superar los más de cinco siglos de duración. Dicha etapa fue muy influyente en la cultura. Además es un período muy bien documentado, ya que poco antes del reinado de los Zhou se inició el sistema chino de escritura en hueso. La época de la dinastía Zhou puede dividirse en dos etapas bien diferenciadas: la dinastía Zhou occidental y la Zhou oriental.

La Zhou occidental (1046-771 a.C.) tuvo una duración de tres siglos y se caracterizó por un Estado poderoso que, a pesar de contar con cierta legitimidad, ejercía presión sobre la población. En esta época se dió por primera vez legitimidad a los reyes mediante la apelación a una deidad, el conocido concepto Tian Ming (天命). Tian (天) tiene un significado cercano a “cielo” o a “Dios” mientras que Ming (命) significa “mandato”.  Por tanto, Tian Ming (天命) no es más que el “mandato del cielo”. El fin de la dinastía Zhou oriental se sitúa en el año 771 a.C., ya que en medio de disputas sobre la sucesión del rey, se produjo el ataque al rey vigente en el momento y provocando su muerte.

Tras este episodio, la dinastía Zhou oriental (771-256 a.C.) llega al poder, aunque a partir de este momento es una autoridad más teórica que real, ya que no tenía control efectivo sobre el territorio, a pesar de ostentar el poder durante dos siglos y medio. En realidad, el territorio permaneció dividido en estados prácticamente independientes y dirigidos por soberanos.

Para entender esta deriva de la dinastía Zhou es esencial entender la evolución de la propiedad de la tierra durante esta época. La dinastía Zhou occidental mantuvo el sistema de dependencia laboral absoluta de la fuerza laboral. Sin embargo, con la entrada de la dinastía Zhou oriental con un poder práctico inexistente, floreció el conocido sistema de reparto de la tierra como Jing Tian Zhi Du (井田制度), que puede traducirse por “sistema de buena tierra”.

Bajo tal sistema introducido durante la dinastía Zhou occidental, una porción de tierra era dividida en nueve trozos iguales (ver Ilustración 1). Los ocho trozos de la periferia eran cedidos a los campesinos, que tenían el derecho a quedarse con la totalidad de lo producido, con lo cual era equivalente a la propiedad privada. No obstante, la porción central debía ser cultivada en común por todos los campesinos y el producto de tal cultivo se lo quedaba íntegramente un señor o especie de aristócrata, que podía pagarlo al rey de China en forma de impuesto.

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Jing Tian Zhi Du (井田制度) o sistema de buena tierra

En la práctica este sistema dio una amplia libertad económica a la economía agrícola de China, así como aumentó ostensiblemente el poder de los “señores” de cada región, con respecto al rey de China. Esto provocó que poco a poco las diferentes regiones de China fuesen rivalizando con el rey hasta incluso llegar a dividirse en diferentes estados independientes.

Y es que, a su vez, el período de la dinastía Zhou occidental puede dividirse en dos períodos importantísimos para la cultura y civilización China: el período de Primaveras y Otoños (春秋时代) y el período de los Reinos Combatientes (战国时代).

Durante el período de Primaveras y Otoños (722-481 a.C.) se produjo la descentralización del poder y las anexiones de China con más de 170 pequeños estados. También se le conoce a este período como el de las ciudades-estado, donde cada una era dominada por la familia de un señor.

En dicho período, aumentó la alfabetización y florecieron la libertad de pensamiento, la creación artística y cultural. No en vano, tal época fue también conocida como el período de las cien escuelas de pensamiento (诸子百家) entre los años 770-221 a.C., donde surgieron una miríada de diferentes corrientes filosóficas, como la iniciada por Confucio (Confucianismo), Lao Tse (Taoísmo), Legismo o Mohísmo, entre muchas otras. No es casualidad que uno de los períodos con mayor descentralización y mayor debilidad del poder del rey en la historia de China coincidiese con uno de los períodos de mayor florecimiento filosófico y cultural, también impulsado por la mejora económica.

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Confucio y Lao Tse

Sin embargo, las diferentes regiones de China fueron acumulando cada vez más poder frente al rey. En concreto siete estados alcanzaron gran importancia  (Qi 齊, Chu 楚, Yan 燕, Han 韓, Zhao 趙, Wei 魏 y Qin 秦) y se declararon independientes, lo que llevó posteriormente a guerras cruzadas entre ellos. Este fue pues el último período de la dinastía Zhou occidental o más comúnmente conocido como período de los Reinos Combatientes (481-255 a.C.).

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La China de los reinos combatientes

El reino de Qin (秦) fue adquiriendo cada vez mayor poder, en parte por su mejoría económica. Los ingenieros del reino de Qin consiguieron construir una enorme presa que permitió eliminar las inundaciones en invierno y las sequías en verano, provocando un crecimiento de la población y de la economía. No obstante, el reino de Qin se fue militarizando cada vez más, con leyes cada vez más estrictas que incluía elevados castigos y sanciones tanto para la población como para el ejército.

A su vez, el resto de reinos cada vez veían más amenazada su posición por el poderío militar del reino de Qin y desarrollaron una estrategia orientada a repeler la posible conquista de Qin, mediante acuerdos entre los diferentes reinos. Numerosas escuelas de pensamiento, orientadas a las estrategias bélicas. Remarcablemente, el libro El Arte de la guerra (孙子兵法) de Sun Tzu se sitúa por la época de los reinos combatientes.

Finalmente, el reino de Qin logra la conquista de los reinos y se inicia la dinastía Qin (秦) en la que el rey se proclama como el primer emperador de China, o Qin Shi Huan (秦始皇), iniciado una dinastía de muy corta duración y caracterizada por una elevada represión y reducida libertad en la población, que estudiaremos en la próxima entrega.

Economía, Español

Buenas noticias para invertir en China: conexión Shenzhen-Hong Kong

La economía china se abrió al comercio exterior y se reformó tras la muerte de Mao Zedong (毛泽东) en 1976. Tal hecho provocó un crecimiento económico sin precedentes y la reducción de la elevada pobreza de los ciudadanos chinos. Sin embargo, la parte financiera de la economía sigue ampliamente regulada y controlada por el gobierno chino, con un grado muy reducido de apertura y liberalización.

Dentro de esta “represión financiera” se encuentra una política seguida por el gobierno chino de control de capitales, esto es limitar las entradas y salidas de dinero a China. Esto ha provocado que existan dos divisas chinas diferentes, ambos con precios similares pero mostrando un diferencial: el renminbi interior (CNY) con el que se puede comerciar únicamente dentro de china y el renminbi exterior (CNH) con el que se puede comerciar sin ninguna restricción.

Lo mismo ha ocurrido en el mercado de las acciones: la represión financiera ha provocado la existencia de tres tipos de acciones (las acciones-N, las acciones-H y las acciones-A). Las acciones-N son acciones de empresas chinas que cotizan en la bolsa de New York (tal es el caso de Alibabá), para evitar la estricta regulación de las bolsas de china continental. Las acciones-H son acciones de empresas chinas que cotizan en la bolsa de Hong Kong (tal es el caso de la mayoría de empresas chinas), también para evitar estricta regulación, ya que debemos recordar que Hong Kong tiene un sistema político y económico independiente del de China continental, por lo que no existe un control de capitales en Hong Kong. Por último, las acciones-A son acciones de empresas chinas que cotizan en las bolsas de China continental (Shenzhen y Shanghai).

El control de capitales impide que los inversores extranjeros puedan comprar y vender acciones de china continental libremente, por lo que una empresa china lo tendrá complicado para conseguir capital extranjero a través de la bolsa. Esta es la razón principal por la que muchas empresas buscan cotizar en bolsas extranjeras o más comúnmente la bolsa de Hong Kong.

Bajo este esquema, los inversores extranjeros lo tienen muy complicado para invertir en China, para las empresas chinas también para encontrar capital extranjero y para los inversores chinos que quieran comprar y vender acciones extranjeras. Sin embargo, a partir de Abril de 2015 este esquema empezó a ofrecer noticias más esperanzadoras para los inversores: se aprobó una conexión entre el mercado de Shanghai y el mercado de Hong Kong. Esto significa que los inversores pueden, a través de la bolsa de Hong Kong, comprar y vender acciones en Shanghai y los inversores chinos podrán comprar y vender más acciones que coticen en Hong Kong, a través del mercado de Shanghai. En total, se permitió el acceso hasta 567 acciones de Shanghai. No obstante, el mercado de Shanghai no ofrece un gran atractivo a los inversores internacionales, ya que está formado en su mayor parte por bancos y empresas estatales, la parte menos dinámica de la economía china.

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El mercado de valores de Shenzhen

No fue hasta Agosto de 2016 cuando se produjo una verdadera noticia positiva para la inversión en China: Li Keqiang (李克強), premier de la República Popular de China, anunció la aprobación de la interconexión entre las bolsas de Hong Kong y Shenzhen. Esto dará acceso a los inversores internacionales a las empresas tecnológicas más importantes de china, así como a más de 200 start-ups. En total, los inversores extranjeros ya podrán comprar y vender hasta un total de 880 acciones de China continental, a través de la bolsa de Hong Kong, tanto en Shanghai y Shenzhen, que combinados son el segundo mercado de valores del mundo (con 7,4 billones de dólares en capital) tras S&P500 de Estados Unidos (con 19,7 billones de dólares en capital).

El mercado financiero de China está muy poco internacionalizado todavía, pero se va internacionalizando cada vez más, aunque a un ritmo muy lento. Esta última interconexión es muy importante, porque podría significar que China pueda ser incluida en los índices de inversión de mercados emergentes (conocidos como MSCI), lo que obligará a muchos fondos de inversión a comprar acciones de China continental, incrementando la conexión entre las finanzas chinas y del resto del mundo, así como iniciando un nuevo camino para una nueva transformación de China.

Si eres un inversor interesado en la economía de China, esta puede ser una gran oportunidad para ti.

Economía

Introducción a la Economia China (III): Los inicios de la época dinástica

En el anterior artículo, estudiamos los primeros vestigios de la civilización China, y situamos el inicio de la civilización China en el surgimiento de las Culturas de la zona del valle del Río Amarillo en el año 8.000 a.C. Sin embargo, el inicio de la primera dinastía de China -de la que hablaremos más adelante- puede situarse en torno al año 2.000 a.C. El período de seis milenios que va entre ambos acontecimientos podemos denominarlo como el período predinástico o el último período de la prehistoria de China. Este será el período que trataremos en este artículo.

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Dicho período de seis milenios estuvo dividido en la época neolítica, la cultura de bronce y finalmente la época agrícola. En torno a las ya mencionadas culturas de la zona del valle del Río Amarillo, surgen culturas neolíticas. La primera, entre los años 7.000 y 5.000 a.C., es la cultura de Peilikan y Cishan, donde emergieron los primeros sinogramas pintados y la cerámica.

Dicha cultura fue seguida por la cultura de Yangshao (仰韶文化) que pervivió entre los años 5.000 y 3.000 a.C., conocida por el cultivo importante de mijo, trigo y arroz, así como el uso de la caza y la pesca. Se estima que la economía de Yangshao era una economía sólida, hecho explicado por el cultivo de mijo, un cereal de economía sólida con alto contenido proteico que requiere de muy pocos recursos para germinar, aportando gran cantidad de energía. En 1953 se descubrió el yacimiento de Banpo (半坡), cuya estructura refleja casas muy grandes rodeadas de otras más pequeñas, sugiriendo una cierta diferenciación de status ente los habitantes.

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Modelo de pueblo de Yangshao

Posteriormente, entre los años 3.000 y 2.205 a.C. surgió la cultura de Longshan (龙山文化), durante la cual se perfeccionó la cerámica, mediante la introducción del torno alfarero. Asimismo, se extendió el cultivo de arroz, otro cereal rico en lisina, almidón y amilopectina, conteniendo más proteínas por hectárea que el trigo o el maíz, hecho que explica la correlación positiva ente el crecimiento de la población y la extensión del cultivo de arroz. Asimismo, esta época marcó el primitivo establecimiento de las ciudades (evidenciado por el descubrimiento de muros de tierra prensada). Durante la cultura de Longshan se vivió el máximo apogeo de la población neolítica.

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Cerámica de Longshan

Tras la caída repentina de la población de Longshan, surge la cultura Erlitou (二里头文化) identificada con la primera dinastía de China o la dinastía Xia (夏), que pervivió desde los años 2.205 hasta 1.783 antes de Cristo. Es la primera cultura de bronce de China y marca el inicio de la época preimperial de China, y evolucionó desde la cultura de Longshan. Durante dicha época, se consideraba a los gobernantes legitimados a través del mandato divino. La época de Erlitou puede dividirse en cuatro etapas: (i) la civilización urbana; (ii) la construcción de palacios; (iii) el aumento de la población y (iv) la caída. Se estima que la población de Erlitou estaba entre 18.000 y 30.000 habitantes. Con respecto a la primera dinastía o dinastía Xia, que se identifica con la cultura Erlitou, hay pocas evidencias que la respalden, por lo que se cree que dicha dinastía fue más legendaria que real. Hay que tener en cuenta que la escritura no estaba realmente desarrollada hasta el desarrollo de la escritura de sinogramas en hueso en torno al año 1.200 antes de Cristo. Además, las primeras referencias escritas a dicha dinastía se producen más de un milenio después.

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Modelo de sociedad de la cultura de Erlitou

Sin embargo, la segunda dinastía de china o dinastía Shang (商), que estuvo vigente entre los años 1.783 y 1.122 a.C., es la primera de la que se tienen evidencias arqueológicas, tras el descubrimiento de más de 11 tumbas reales, palacios y lugares de rito, además de decenas de miles de objetos de bronce, jade, hueso y cerámica. Además de ser una la dinastía de mayor duración, superando los 6 siglos (661 años), durante la que se desarrolló la escritura ósea. La economía durante dicha época era principalmente agrícola y la fuerza laboral era dependiente de la élite, ya que estaba obligada a construir objetos de bronce y seda para ellos. La prosperidad agrícola junto a la producción de objetos de bronce, origino un excedente económico importante, haciendo factible la aparición de las primeras industrias manufactureras y centros urbanos.

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Territorio ocupado por la dinastia Shang

El fin de la dinastía Shang lo marcó la batalla de Muye. La parte occidental de la región estaba habitada por clanes conocidos como Zhou, que estaban marcando una tensión cada vez mayor contra los Shang, debido a la conquista de territorios cercanos por parte de los Zhou. El descontento de la población con la política cruel de los Shang, hizo inclinar la balanza hacia los Zhou. Incluso los soldados de Shang rechazaron batallar, desmoralizados por la corrupción de los Shang. La alta moral y entrenamiento de las tropas de Zhou, le dieron la victoria finalmente en el año 1.046 a.C., marcando el inicio de la dinástia de mayor duración de China (866 años), la dinasía Zhou (周), durante la cual surgieron las escuelas de pensamiento chino y artes más importantes, que puede dividirse en numerosas etapas importantes de la historia de China, que estudiaremos con máximo detenimiento en la próxima entrega.

Economía

Introducción a la Economía China (II): Primeros vestigios de China

Una vez que tenemos en mente los puntos fundamentales para no errar en nuestro análisis de la economía china y para intentar librarnos de los máximos sesgos posibles en nuestro recorrido por la economía china, debemos comenzar por el principio de los tiempos, por el inicio de la civilización china, las simientes de la economía llamada a ser la más grande del mundo en los próximos años.

La civilización china no solamente es una de las más antiguas del mundo, sino que también fue una de las más desarrolladas del mundo en la época antigua. Se estima que en el año 1 d.C. China ocupaba más del 30% del PIB mundial, más que lo que ocupa a día de hoy, a pesar de fuerte crecimiento reciente. ¿Cómo fue la economía china en aquella época para que fuese una de las más importantes del mundo?

Tamaño relativo de las economías principales a lo largo de la hitoria.
Tamaño relativo de las economías principales a lo largo de la historia.

En el gráfico de arriba, podemos observar el tamaño relativo de la economía china (en rojo) desde el año 1 hasta la actualidad. China -junto a India- fue desde el año 1 hasta el siglo XIX prácticamente la potencia mundial (ocupando en torno al 30% del PIB mundial).

De acuerdo con la teoría económica neoinstitucionalista, los países son prósperos o decadentes en función de la calidad de sus instituciones, que otorgan los incentivos correctos a las personas para prosperar. ¿Es posible que antaño la calidad de las instituciones de China fuese mejor que la del resto de civilizaciones en aquella época?

La relativa elevada población que China ha tenido a lo largo de su historia con respecto al resto de países ha permitido que exista no sólo una mayor demanda, sino también una mayor oferta: un aporte mayor de productos y variedades, así como mayor número de invenciones. En este sentido no es casualidad que en China se haya producido la invención de la porcelana, la pólvora, la seda, el té, y un largo etcétera. Asimismo, la larga tradición cultura china ha permitido experimentar con un amplio rango de instituciones diversas e ideas y mantener aquellas que funcionaron mejor. Por ejemplo, las enseñanzas de Confucio y Lao Tsé surgieron en los inicios de la historia de China, incluso antes de existir China como imperio, pero se mantuvieron presentes durante toda su historia.

Conviene pues, repasar la historia antigua de China para sentar los cimientos de nuestro estudio, haciendo valer los principios del neoinstitucionalismo. Para que nuestro análisis sea más riguroso, empezaremos desde los orígenes de China, los primeros vestigios de su civilización.

Es muy probable que el origen de la humanidad se encuentre en China, y no en África como otros estudios sugerían al principio. Los restos humanos más antiguos encontrados en China corresponden a hace más de dos millones de años, el llamado hombre de Renzidong (人字洞), pero no fue hasta hace 1,5 millones de años cuando se tiene constancia del uso de herramientas por el hombre de Yuanmou (元谋人) e incluso existen indicios de conocimiento del uso del fuego por el hombre de Lantian (蓝田人) hace medio millón de años.

Reconstrucción facial forense de Homo erectus pekinensis
Reconstrucción facial forense de Homo erectus pekinensis

La prehistoria de China es fascinante e incluso nos ofrece indicios del que pudo ser el eslabón perdido que confirma la teoría de la evolución: el hombre de Pekín (北京人) hace 250 mil años. Sin embargo, no fue hasta el 8.000 a.C. cuando podemos situar con claridad el origen de la civilización china, en la zona del valle del río amarillo, por las primeras culturas neolíticas de Peilikan y Cishan en primer lugar (7.000-5.000 a.C.), primeras culturas en ocupar una gran área y caracterizadas por su cerámica pintada donde aparecen los primeros sinogramas conocidos. La mayoría de estos asentamientos se encuentran cercanos a la provincia de Hebei, en el noreste de China, cercanas al valle del río amarillo, cuna de la civilización china.

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A estas culturas, le siguen las culturas de Yangshao y Longshan (5.000-2.205 a.C.), en las que se inició el cultivo del mijo y del arroz, el desarrollo de la caza y la pesca, así como la domesticación de animales como el perro, el cerdo, las vacas, cabras y ovejas. También se inició la sericicultura. Es la última organización humana antes de que se inicie el período dinástico, tras el cual surge la dinastía Xia (夏), en el año 2205 a.C y que duró unos 422 años hasta el 1783 a.C. que más allá de saber que se trata de una cultura de bronce, poco se sabe de esta dinastía, aunque sin duda fue una época crucial al sentar las bases de lo que hoy denominamos como China y sentó un largo precedente: la dinastía.

Extensión territorial de la primera dinastía de China: dinastía Xia.
Extensión territorial de la primera dinastía de China: dinastía Xia.

Todos estos hallazgos hacen pensar que los orígenes del hombre pueden estar también fuera de África, concretamente en Asia. Del mismo modo, podemos concluir que la historia de China -así como todo lo relativo a ella- es muy compleja y heterogénea, y es engañoso hablar de China como país, ya que China se trata de una civilización propia con orígenes muy remotos, aspecto crucial a tener en cuenta a la hora de emprender un estudio serio de su historia económica.

Además, tales conclusiones nos permiten introducir un concepto esencial del pensamiento chino. Al contrario de lo que suele ocurrir en occidente, donde normalmente se produce la dialéctica o enfrentamiento e ideas, en la civilización China se produce más bien una aglutinación de diferentes ideas  en un todo, hecho que nos permite entender por qué la misma civilización se ha mantenido adoptando y manteniendo las costumbres antiguas, desde las primeras culturas que usaban la cerámica y los sinogramas, pasando por las ideas de Lao Tsé y Confucio, hasta el resto de usos de la China imperial.

Llegamos por tanto al fin de nuestro corto viaje por la larga historia de los primeros vestigios de la civilización China, crucial a la hora de entender la historia económica del gigante asiático y sentar unas bases muy sólidas para nuestra empresa, viaje que emprenderemos en nuestra siguiente entrega.