Economía

Introducción a la Economía China (X): Dinastía Tang (唐)

I

Introducción

En esta entrega nos disponemos a estudiar una de las tres dinastías mas importantes de la larga historia de China, tanto por su enorme extensión territorial, su legado cultural y artístico, su larga duración, así como la indeleble influencia cultural que ejerció en Asia (especialmente en Corea y Japón).

Se trata de la dinastía Tang (唐), que estuvo vigente casi tres siglos (entre los años 618-907), durante los tiempos de Carlomagno y los Vikingos en Europa, coincidiendo con los primeros inicios de Francia. La dinastía Tang por lo tanto fue contemporánea del denominado siglo islámico (S. VIII) donde los musulmanes llegaron a conquistar territorio Ibérico en el 711.

En esta entrega, haremos un repaso de los puntos más importantes de la dinastía Tang, pero nos centraremos principalmente en los aspectos económicos y demográficos de la época, pues el objetivo de esta serie de entregas es estudiar profundamente los intersticios económicos de China, especialmente a través de su historia económica.

La dinastía Tang representaba una China unificada, con un gobierno burocrático y una economía relativamente próspera, que había adoptado gran parte del funcionamiento de la dinastía que le precedía (la dinastía Sui). La principal actividad -como veremos más en detalle- era el comercio internacional, lo que llevó a Guangzhou (广州) a convertirse en el puerto más internacional del mundo en la época y en Chan’am o la actual Xian (西安) en la ciudad más poblada del mundo. La dinastía Tang por tanto se relaciona con uno de las épocas doradas de la historiografía de China.

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En rojo, el territorio de la dinastía Tang durante el año 658.

Una de las causas de su relativa prosperidad radica en su fundación. La familia Li 李 fue la fundadora de dicha dinastía y pertenecía a la aristocracia militar de la dinastía precedente -la dinastía Sui-, por lo que no supuso una rotura con el modelo burocrático imperial, ni un cambio radical, que hubiese ejercido como freno para el progreso. La dinastía Tang por tanto adoptó el funcionamiento burocrático y económico principal de la dinastía Sui y tomó el poder tras el enorme descontento social que la dinastía Sui había provocado, tras la derrota militar con Corea, el aumento de impuestos y obra pública así como crecientes revueltas sociales.

La corte imperial Tang contaba con un ejército profesional de más de cien mil hombres, que se destinaron principalmente a: 1) Proteger el camino de la Ruta de la Seda, que aportaba enormes beneficios económicos; 2) Contener a los nómadas y Estados colindantes; 3) Ejercer presión para cobrar tributos a otros Estados.

II

Los gobernadores militares (節度使) y el sistema de reparto iguialitario de la tierra  (均田制)

Para poder entender el desarrollo de los acontecimientos, así como la estructura política y económica del Estado de la dinastía Tang, es necesario entender dos figuras clave: la figura de los gobernadores militaries y el sistema de reparto de la tierra.

Durante la dinastía Tang, se diseño un sistema de “ciudades cortafuegos” (藩鎮) estratégicamente localizadas en las fronteras y llenas de soldades, para poder contener a los enemigos colindantes con el Imperio Chino. Para poder mantener dicho sistema se nombraron a una serie de gobernadores militares que eran los encargados de gestionar un conjunto de dichas ciudades y asegurar la defensa de un determinado territorio.

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Mapa donde se situaban las principales ciudades cortafuego (藩鎮)

Con el tiempo, el poder de dichos gobernadores se fue incrementando debido a la dificultad de gestionarlo todo centralizadamente desde la corte Imperial en la capital, tratándose de un Imperio tan grande y complejo. Por ese motivo, se permitió a dichos gobernadores militares o Jiedushi (节度使) tener su propio ejército, cobrar los impuestos y nombrar a diferentes subordinados. A veces era tal el poder que tenían dichos administradores militares que podían hacerle frente a la propia corte imperial, sobre todo a partir del siglo IX donde su poder se iba haciendo cada vez mayor. Tal eral el caso de Lu Shan que consiguió organizar una revolución para derrocar a la dinastía Tang, que veremos con más detalle en el siguiente apartado.

Dichos gobernadores recuerdan mucho a la figura de los Nobles locales o Zhuhou (诸侯) en la época de los reinos combatientes (que estudiamos en anteriores entregas), cuyo poder era tal que provocaron la aparición de diferentes Estados en la China pre-Imperial dando paso a la época de los Reinos Combatientes.

Otra institución que tuvo una importante influencia en el transcurso de los acontecimientos durante la dinastía Tang fue el sistema del reparto de la tierra igualitario o el Juntianzhi (均田制), que la dinastía Tang lo adoptó directamente de la anterior dinastía Sui y consistía en que el Estado era el propietario de la tierra. No obstante, el Estado otorgaba una cantidad de tierra a cada ciudadano en función de unos criterios. El objetivo era impedir la concentración de la tierra, logrando una mayor productividad lo que generaría mayores ingresos fiscales.

Bajo dicho sistema todo hombre adulto tenía derecho a aproximadamente 32 hectáreas de tierra, de las que sólo 8 eran hereditarias. Las personas enfermas, mercaderes, artesanos o monjes tenían sólo derecho a 4 hectáreas. Las mujeres no tenían derecho a ninguna cantidad de tierra. En la práctica, estaba prohibido vender y comprar la tierra y era sólo el Estado el que otorgaba el poder de usufructo, sin embargo, en la práctica había formas de deshacerse de la tierra, y la concentración de la propiedad se hizo inevitable.

El sistema de reparto igualitario de la tierra se mantuvo vigente prácticamente hasta el 756, donde el sistema colapsó debido a revueltas internas, que veremos en el siguiente apartado. No fue hasta el 780 aproximadamente hasta que el sistema de sustituyó oficialmente por la compra y venta libre de la tierra.

III

Principales figuras

El primer emperador Li Yuan -como hemso dicho- contaba con un prestigio militar importante y era el gobernador del primer centro administrativo del imperio, Taiyuan, que se expandió ostensiblemente durante su mandato. Li Yuan utilizó dicho prestigio militar durante los peores momento de la dinastía Sui, para alzarse con el poder y declarar el establecimiento de la dinastía Tang.

Sin embargo, Li Yuan rápidamente fue depuesto por su hijo, Li Shimin, conocido por ser uno de los mejores emperadores de la historia de China. Ejerció el poder durante más de 23 años -desde el 626 hasta el 649. Durante esta época se reabrió por primera vez  desde la dinastía Han la Ruta de la Seda en el 639, logrando importantes lazos comerciales con el resto del mundo.  Una de sus mejores virtudes era la de escuchar antentamente los consejos de todos sus ministros y ayudantes. Gracias a eso, la dinastía Tang consiguio numerosas victorias militares frente a los Turcos orientales, que aceptaron llamar a Li Shimin como Khagan o el rey de los reyes. Esto provocó que la dinastía Tang pudiese ejercer un papel dominante en Asia central y oriental.

Li Shimin fue sustituido por el emperador Gao Zong en el 649, pero debido a una serie de problemas de salud en el 655, fue su mujer -Wu Zetian- la que ejercía el cargo de facto hasta que en el 690 lo ejerció de iure convirtiéndose en la única emperatriz de la historia de China. Wu Zetian consiguió ejercer el poder durante bastante tiempo hasta aproximadamente el 755 coincidiendo con una época de esplendor. Su reinado no se caracterizó por grandes políticas sino más bien por intentar mantener el poder el máximo tiempo posible, obligando a su familia a mantenerse alejada de cualquier contacto externo.

Tras una serie de disputas en el poder desde la caída de Wu Zetian en el 705, finalmente llega al poder un importante emperador en el 713 apodado como el emperador Xuanzong, que consiguió mantener el poder hasta el 756, siendo el emperador que retuvo el poder por más tiempo durante la dinastía Tang. Durante su regencia, la economía China se caracterizo por una inflación muy baja y bajos gastos públicos. El emperador ademñas abolió la pena de muerte. Xuanzong se declaraba seguidor de Lao Zi en incluso realizó comentarios en el Daodejing. Durante el mandato de Xuanzong la dinastía Tang llego a su zénit. Sin embargo, al final de su reinado, las disputas entre sus consejeros, junto con una mayor carga fiscal y creciente corrupción, llevaron a que China empezase a perder su poder dominante en Asia central y oriental.

El debilitamiento de la dinastía hacia el final del reinado de Xuanzong fue aprovechado por algunos comandantes militares con gran poder para empezar a organizar un golpe de Estado. Este fue el caso del comandante An Lu Shan, el comandante que fue elegido por el emperador para gobernar tres territorios muy importantes en el norte del imperio, que organizó una afrenta militar a la dinastía Tang en el alo 756. En dicho año, el gobernador se declaró emperador del Norte de China y se lanzó a la conquista del resto del imperio, que en ese momento alcanzaba un declive económico y militar y estaba sufriendo de una corrupción rampante.

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La rebelión de An Lushan

El Emperador Xuanzong se vió obligado a escapar hacia el sur, concretamente a la zona de Sichuan (xxx) y posteriormente abdicó en el emperador Li Heng. El nuevo emperador decidió organizarse con Estados extranjeros para poder derrotar a Lu An Shan, que finalmente se consiguió en el 763 pero a un precio muy alto. La dinastía Tang tuvo que pagar numerosos tributos en forma de seda a dichos Estados en una situación donde el Imperio estaba completamente devastado.

La rebelión de An Lu Shang marcó el declive de la dinastía Tang, pues aunque la rebelión fue sofocada unos siete años después en el 763, el Imperio quedó tan debilitado que fue muy difícil su recuperación.

IV 

La reforma fiscal en el 780: La regla de los dos impuestos (两税法)

Hacia finales del siglo VIII el Estado cada vez tenía mas problemas para recaudar impuestos y los ciudadanos preferían deshacerse de su porción de tierra antes de verse obligados a pagar onerosos y complejos tributos, así como trabajos forzados. En ese momento existían tres tipos de tributos que todo ciudadano debía sufragar: impuesto del grano, impuesto de seda e impuesto del trabajo.

Asimismo, debido al sistema de reparto igualitario de la tierra, existía un terreno asignado a cada ciudadano varón, por lo que los tributos estaban también diseñados de forma igualitaria y no eran sensibles a la cantidad de producción, beneficios o a otra serie de variables. Además, muchos ciudadanos buscaban cualquier forma de evitar las dos semanas de trabajos forzados al año, volviéndose monjes budistas, vendiendo las tierras de alguna forma, etc. Los problemas se agravaron enormemente tras la revuelta de Lu An Shan así como las guerras con los países limítrofes, lo que provocó un aumento de los impuestos, agravando así los problemas existentes.

Por ese motivo, se propusieron numerosas reformas del sistema fiscal hasta que en el 780 se aprobó un nuevo sistema fiscal llamado la Regla de los Dos impuestos  (两税法), que demostró ser muy existoso, al perdurar practicamente hasta el año 1644.

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El nuevo sistema impositivo simplificó la fiscalidad e impulsó la monetarización de la economía

El nuevo sistema impositivo eliminaba por completo los impuestos varios y sólo obligaba a los ciudadanos a pagar dos tipos de impuestos, dos veces al año. El primero estaba asociado a la tierra y se pagaba en función de la producción y el segundo a la familia y se pagaba en función de los gastos incurridos por el hogar. De esta forma, mayor poder adquisitivo significaba mayor pago de impuestos. Este principio se conoció como “todo el mundo debe en fución de su riqueza” o Yipinfuweichai (以貧富為差). Además, los impuesto se podía sufragar pagando el equivalente en moneda o en seda, lo que aumentó la simplicidad en el pago de los mismos.

A partir de este momento y coincidiendo con la abolición del sistema de reparto igualitario de la renta, se podujo una concentración muy elevada de la propiedad de la tierra, pues era posible vender y comprar libremente la tierra. El Estado dejó de intervenir por completo en los asuntos agrícolas y se limitó a ser un mero recaudador de impuestos. Esto provocó una reducción de las trabas a los comerciantes y la economía empezó a florecer una vez más, sin embargo el Estado no se recuperó nunca por completo.

V

El fin de la dinastía Tang

Debido a la debilidad del Estado, su poder para contrarrestar a los piratas y bandidos se hizo muy pequeño, así como la posibilidad de hacer frente a los desastres naturales. A finales del siglo XIX, la debilidad del Estado, la concentración de poder de los gobernadores militares, junto con una serie de inundaciones que provocaron malas cosechas a las que el Estado ya no podía responder de la misma forma que hacía unos decenios, provocó el aumento de los enemigos de la dinastía Tang, los rebeldes. Por si todo esto fuera poco, los emperadores del final de la dinastía Tang estaban más interesados en el ocio y el divertimento que en los asuntos internos del Imperio.

Por aquel momento, la mayor fuente de ingresos de la corte imperial provenía del monopolio de la sal. El Estado otorgaba concesiones a los mercaderes para comerciar con la sal. Fue el primer Estado conocido en la historia en generar más del 50% de los ingresos a través de un impuesto inderecto como eran los derechos sobre la sal.

No obstante, existía numerosos traficantes de sal que se hicieron extraordinariamente ricos y poderosos. Uno de los más conocidos era Huanchao, que era un rebelde profundamente enemigo de la dinastía Tang. Intentó superar los examenes oficiales para ser funcionario, pero tras suspenderlos decidió combatir a la dinastía y traficar con la sal. Posteriormente reunió a suficientes hombres para formar un ejército que debido al enorme desasosiego de la población con el poder imperante, consiguó triunfar debilitar enormemente a la dinastía Tang. Al mismo tiempo, los eunucos que fueron acaparando cada vez más poder en la corte Imperial, consiguieron asesinar al emperador prácticamente al tiempo que se producía la rebelión de Huanchao. Estos acontecimientos dieron paso al período de las 5 dinastías y los 10 reinos, donde China fue una vez más un territorio dividido en numerosos Estados.

VII

Conclusión

La dinastía Tang fue un período de prosperidad económica y de expansión territorial y de influencia de China en el resto del mundo, reflejado en las enormes rutas comerciales por tierra y por mar de China. Sin embargo, el mayor poder regional de los gobernadores militares junto con una serie de revueltas militares y un debilitamiento del Estado acabaron por provocar el final de la dinastía, provocando la división del territorio chino una vez más.

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La población decreció durante el período, reflejando que a pesar de los avances y la prosperidad de la época, las catástrofes naturales junto con las revueltas y guerras internas impidieron el desarrollo demográfico del Imperio.


Fuentes:

  • Demographic Developments in China – China Development Research Foundation (ver)
  • Working Paper#5, Systems of Cities and World-Systems: Settlement Size Hierarchies and Cycles of Political Centralization, 2000 BC-1988 AD, Christopher Chase-Dunn and Alice Willard (ver)
  • CHINA’S POPULATION GROWTH THROUGHOUT HISTORY / SOURCE: VACLAV SMIL, CHINA’S ENVIRONMENTAL CRISIS (1993) (ver)
  • ChinaKnowledge.de – An Encyclopaedia on Chinese History, Literature and Art (ver)
  • China Education Center (ver)
  • The Demographics of Dynastic China (ver)
  • Wei dynasty, Britannica Encyclopedia (ver)
  • The Samurai Archives, Tang Dynasty (ver)
  • China: A History, Volume 1: From Neolithic cultures through the Great Qing Empire
Economía

Introducción a la Economía China (XI): La dinastía Sui (隋朝)

En las postrimerías del siglo VI, Yang Jian (楊堅) se alzó con el poder en el poderoso imperio llamado Zhou del Norte (北魏). Como vimos en la anterior entrega, dicho imperio consiguió unificar el norte al conquistar el imperio Qi del Norte (前秦). Poco después consiguió conquistar la dinastía Chen del Sur (陳朝), consiguiendo unificar China de nuevo bajo una única dinastía en el año 581, pero que tuvo una corta duración -menos de 40 años- debido a las políticas autoritarias de sus últimos gobernantes. El propio Yang Jian se coronó como Wendi de Sui (隋文帝).

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Las dinastías existentes en China antes de la reunificación por la dinastía Sui

De hecho, el carácter que identifica a la dinastía Sui (隋) fue un carácter nuevo introducido por Wendi, que fue una modificación del carácter Sui (隨), que se compone por los radicales “阝” (fu) lugar, 左 (zuo) este, 月 (yue) mes y 辶 (chuo) caminar. Es decir, lugar donde el Este camina durante un mes.

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Introducción del nuevo carácter de la dinastía Sui

Dicho carácter se utilizaba en los libros de historia para denominar los períodos de transición entre las dinastías y significa literalmente seguir. Sin embargo, en nuevo carácter sin el radical  辶(chuo) caminar, indica que no es una transición, sino algo bien establecido, indicando los deseos de perdurabilidad de dicha dinastía.

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Los radicales de los que se compone el carácter Sui

En el momento de la fundación de la dinastía Sui, la población de China de 47 millones de habitantes era muy heterogénea y consistía tanto de población de étnia Han como no-Han. Sin embargo, debido a que Yang Jian pertenecía a la étina Han, se produjo una sinificación muy importante en todo el territorio de China.

I

El emperador Wen (581-604)

El emperador Wen que fundó la dinastía Sui consiguiendo reunificar China de nuevo, era un oficial de la antigüa dinastía Zhou del Norte y se caracterizó por ser muy trabajador y un seguidor de los preceptos confucianos. Una vez llegó al poder abolió todas las políticas y leyes que iban contra la étnia Han. Al reintroducir el estándar de la étnia Han y al sinificar a las tribus nómadas o Wuhu (五胡), se produjo la preponderancia de la dinastía Han en la China continental o China proper (中国本上).

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Pintura del emperador Wen de Sui

Asimismo, se caracterizó por ser muy frugal y manejar muy bien las finanzas del estado, hasta el punto de que existía tanto excedente que tras la conquista de la dinastía Chen en el sur, proclamó 10 años de exención fiscal en todo el territorio, dando lugar a un enorme crecimiento económico durante estos primeros años. Posteriormente se subió la edad para pagar impuestos y se redujeron los tiempos de trabajos obligatorios para la comunidad.

Por otro lado, se introdujeron una serie de reformas administrativas que supusieron la simplificación de la administración y el sistema impositivo, y se introdujo un sistema de leyes penales más sencillo y menos represivo, aprobando el código Kaihuang (開皇律).

Se produjo una centralización de la administración, se introdujo una única moneda y los monopolios de la sal, el acero y los licores se abolieron, lo que permitió un aumento de la producción privada de dichos productos, elevando los ingresos fiscales. Debido a la unificación y a la construcción de el Gran Canal, el comercio en el interior de China creció notablemente, incrementado aún más la prosperidad económica. Una prueba de la prosperidad de la época fue el crecimiento de la población que en poco tiempo pasó de 46 millones a 50 millones de habitantes.

Otra política que tuvo como consecuencia un gran crecimiento de la productividad de la tierra fue la introducción en toda China del sistema de tierra existente antes en la dinastía Wei del Norte, conocido como el Sistema Equitativo de la Tierra (均田制), en el que el Estado era el propietario de toda la tierra pero la arrendaba de forma equitativa entre todos sus miembros, evitando así la concentración elevada de la tierra que podría desembocar en baja productividad.

II

El emperador Yang (604-618)

El sucesor de Wendi fue Yang y se caracterizó por ser un emperador mucho más déspota y arrogante, lo cual derivó en una rápida pérdida de la prosperidad económica que se había alcanzado hasta el momento.

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Pintura del emperador Yang de Sui

En primer lugar instauró un sistema rígido de exámenes para los funcionarios, a fin de hacer más difícil la entrada de la población no Han en la administración, debilitando así el norte de China. Además, estableció una segunda capital (a parte de la existente Changan) en Luoyang en el sur, lo que debilitaría aún más el norte.

El confucianismo se fue debilitanto en favor del pensamiento más legista que tenía cada vez más influencia en la corte hasta el punto de introducir reformas legales que provocaron un endurencimiento tanto de las leyes como de la aplicación de las mismas, en el código Daye.

Yangdi comenzó a planificar nuevos y costosos proyectos de obra pública como la amplicación del Gran Canal desde Hangzhou hasta la actual Pekín y la continuación de la Gran Muralla China, así como un gran número de costosas incursiones militares. Esto llevo al aumento ostensible de los impuestos, y al establecimiento de impuestos en los campos de cultivo. También fue común el uso de trabajos forzados como método de llevar a cabo dichas obras.

Dichas erradas políticas condujeron a numerosas revueltas sociales. El punto de inflexión que provocó la desestabilización de poder, lo marcó la derrota militar de la dinastía Sui por la dinastía Coreana Goguryeo cuando se disponía a conquistar la península Coreana. La derrota se produjo a pesar de que las fuerzas de Sui eran tres veces superiores.

La dinastía Sui había chantajeado a todos sus terrotorios colindantes para reclamar el pago de unos tributos y rendirles pleitesía. Sin embargo, la dinastía coreana Goguryeo se negó a dicho chantaje y se enfrentaron militarmente a los Sui, siendo derrotados. Este hecho marcó el final de la dinastía Sui, que fue reemplazada por la dinastía Tang, de la que se encargará el Instituto Zhuangzi en la próxima entrega.

III

Conclusión

No cabe duda de que la reunificación de China, el establecimiento de políticas más laxas y estandarizadas, la construcción del Gran Canal, el reparto equitativo de la tierra, la moneda común, la abolición de los tres principales monopolios, la reducción de impuestos y el establecimiento de códigos legales y sistemas administrativos simplificados trajo consigo una prosperidad económica muy importante en el territorio de China.

No obstante dicha prosperidad probó ser muy efímera pues las políticas más represivas y menos orientadas al bienestar de la población del segundo emperador Yangdi redujeron hasta tal punto dicha prosperidad, que supuso el fin de la dinastía Sui, tras el corto reinado de Yangdi de menos de 20 años en el poder, que acabó asesinado.

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Con todo, las reformas implementadas por la dinastía Sui fueron netamente positivas y así se reflejo en el crecimiento de la población de China y supuso las bases para la prosperidad económica tan importante que vendría de la mano de la dinastía Tang, una de las más importantes de toda la historia de China y en la que el Instituto Zhuangzi analizará en la próxima entrega.


Fuentes:

  • The Demographics of Dynastic China (ver)
  • Wei dynasty, Britannica Encyclopedia (ver)
  • The Samurai Archives, Wei Dynasty (ver)
  • The Oxford Handbook of Cities in World History Beijing – A Concise History
  • Historical Dictionary of Medieval China
  • China: A History, Volume 1: From Neolithic cultures through the Great Qing Empire
Economía

Introducción a la Economía China (X): Las dinastías del Norte y del Sur (南北朝)

Como vimos en la anterior entrega, a finales del siglo III la dinastía Jin fue haciéndose cada vez más débil políticamente por un gran número de factores tanto políticos como sociales. La guerra de los ocho príncipes (八王之亂) dejo muy debilitada la legitimidad de la dinastía, al tiempo que las tribus bárbaras del norte (五胡) comenzaban a tener cada vez más influencia en la sociedad. Estos hechos obligaron a una gran parte de la población (cercana al 13%) a emigrar al sur, produciendo una sinificación importante del sur de China.

Al mismo tiempo, la creciente influencia de la cultura de las tribus del Norte estaba debilitando la raigambre social de la dinastía. El poder militar de la dinastía Jin también era cada vez más débil, pues el Sistema Militar de Cultivo de Tierra (屯田制) que hacía que ciertos campesinos eran designados para ser militares, perdiendo su prestigio personal, llevo a muchas deserciones y a un debilitamiento del ejército.

Por eso, la caída de la dinastía Jin se compara con la caída del Imperio Romano, pues en ambos casos el debilitamiento político y económico de los territorios fue aprovechado por las tribus bárbaras para establecer sus sistemas políticos y militares.

I

Dinastías del Sur

Tras la huída hacia el sur, una serie de estados bárbaros en el Norte se fue concentrando, llevando a la siguiente época en la historia de China, conocida como las dinastías del Norte y del Sur (420-589). Existían dos centros de poder bien diferenciados: el Norte controlado por las tribus bárbaras y el Sur controlado principalmente por étnias Han, pero ambos influidos por diferentes culturas.

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Mapa que ejemplifica las dos dinastías más importantes en China: Liu Song en el sur y Wei del Norte en el Norte.

El inicio de dicha época podemos situarlo en torno al año 420 con el establecimiento de la dinastía Liu Song en el sur (劉宋), tras una serie de exitosas conquistaS por parte de Liu Yu (劉裕). Durante dicha dinastía en el sur -que duró hasta el 479- se expandió extraordinariamente el budismo, el taoísmo, el arte y la tecnología. Numerosos templos budistas florecieron por toda China -no sólo en la dinastía del sur-, así como invenciones tan importantes como el estribo, que permitió el uso de una caballería profesional en el ejército así como un uso más eficiente de los animales. Sin embargo, en el sur las guerras civiles, el caos político y el enfrentamiento constante con las dinastías del norte no cesó.

Probablemente, la dinastía Liu Song consiguió perdurar en el poder más de un siglo sin ser conquistada plenamente por las dinastias del sur debido a su gran poderío naval y actividad comercial. La actividad de construcción de barcos era muy importante, y consiguieron colocar una enorme flota a lo largo del río Yangtze (扬子江), asegurándose una importante protección militar. Asimismo, la increíble victoria militar de la dinastía contra la dinastía del Norte en la batalla de Feishui (肥水之戰), consiguió apuntalar la existencia del régimen del sur por un largo período, a pesar de ser económicamente, demográficamente (su población era 11 veces menor) y políticamente más débil.

La batalla de Feishui resultó en la muerte de más de 700 mil soldados del imperio del norte (que contaba con 800 mil soldados) a manos de tan sólo 80 mil soldados de la dinastía Liu Song, que apenas sufrieron bajas militares. Dicha victoria se atribuye a la motivación por proteger el territorio de las tropas de Liu Song, así como su conocimiento del terreno local. La derrota catastrófica de la dinastía Qi del norte (前秦), motivo numerosas revueltas dentro del territorio septentrional llevando a la caída de la dinastía Qi del norte y a su sustitución por la dinastía Wei del Norte (北魏).

Durante la dinastía Liu Song, el taoísmo tradicional comenzó a evolucionar e incluso se estableció el llamado neotaoísmo (玄学), que era una mezcla de filosofías -incluyendo la confuciana- y misticismo, que podemos considerar como una de las manifestaciones del incipiente taoísmo religioso. Además, durante está época se hizo común las conocidas tertulias o Chingtan (清談) donde los intelectuales solían divagar sobre numerosas materias. Además, los budistas y taoístas estaban exentos de pagar impuestos, lo que llevó a que numerosas personas declarasen pertenecer a dichos colectivos para ahorrarse el pago de tributos, lo que provocó un importante problema en las finanzas públicas.

II

Dinastías del Norte

Al mismo tiempo, durante este período, el norte de China estuvo controlado en los años 386-534 por el clan de los Tuoba (拓跋魏) de Xianbei (鮮卑) residentes del territorio donde se emplaza la Mongolia actual.

Durante el reinado de la dinastía Jin en toda China, se logró una alianza con el clan de los Tuoba para impedir la conquista por parte de las tribus Xiongnu, hasta que con la caída de la dinastía Jin y la huída hacia el sur, los Tuoba tomaron finalmente el poder formando la dinastía Qin Anterior en el año 376 (前秦).

Como vimos, la dinastía Qin Anterior sufrió una vergonzosa derrota tratando de atacar el sur de China en la batalla de Feishui, provocando enormes revueltas y llevando a que los herederos del entonces emperador Fu Jian (苻堅) establecieron el estado conocido como Wei del Norte (北魏) en el 386.

A pesar de ser un Estado controlado por pueblos que provenían de tribus cercanas al norte, las políticas y las costumbres fueron haciendo cada vez más cercanas a las preexistentes en el territorio y se fue produciendo una sinificación creciente. Durante dichos años, los ambos territorios de China (la dinastía del Sur y la del Norte) convivían tanto con elementos culturales de las tribus locales como elementos propios de China tradicional. Y por si todo ello no fuera suficiente, a su vez, ambos territorios estaban recibiendo una enorme influencia del budismo, que en numerosas ocasiones se utilizó como elemento de control político y social de la población.

En el año 486, se introdujo una reforma con respecto al reparto de la tierra en el estado de Wei del Norte, introduciendo el Sistema de Tierra Equitativa (均田制) que consistía en que el Estado era el propietario de toda la tierra y dicha tierra era asignada al campesinado en función de criterios de habilidad y equidad. Tras la muerte del campesino, dicha tierra volvía al Estado para volver a ser repartida.

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El Sistema de Tierra Equitativa aumento el poder del Estado sobre la población y la centralización del mismo por el territorio

Dicho sistema provocó un aumento extraordinario del poder del Estado sobre el territorio, ya que numerosos terratenientes que contaban con enorme influencia hasta el momento se vieron desprovistos tanto de su poder como de sus tierras.

En el estado de Wei del Norte convivían elementos políticos y culturales de diferentes culturas. Por ejemplo, un elemento perteneciente a las tribus del norte consistía en que los oficiales del estado no tenían derecho a percibir un salario, sino que la población era la que debía cuidar a sus gobernantes, lo que provocó una corrupción galopante. El territorio se dividía en familias. Cada cinco familias (6-10 individuos) creaban un barrio, cinco barrios constituían un pueblo, cinco pueblos eran una comuna.

Tras la derrota militar con el estado del sur en la ya mencionada batalla de Feishui, el nuevo estado Wei del Norte concentró sus esfuerzos militares en el norte, tratado de conquistar las tribus que allí se asentaban y logrando numerosos éxitos militares entre los que destacan la conquista de las tribus Rouran (柔然).

Una vez que Wei del Norte se fortaleció militarmente, geográficamente y demográficamente, se iniciaron de nuevo las incursiones militares hacia el sur de China. Sin embargo, dichas incursiones militares fueron bastante prudentes, entre otras cosas por las influencias de prudentes consejeros hacia los dirigentes. Entre dichos consejeros, destaca Cui Hao (崔浩), un personaje enormemente influyente en la política de Wei del Norte.

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Reconstrucción de Cui Hao, uno de los taoístas más influyentes en la historia de China

Durante el reinado del emperador Mingyuan (明元) de Wei del Norte -entre el 392 y 423-, uno de los principales consejeros era Cui Hao que sorprendía constantemente al emperador por su enorme conocimiento en un gran número de áreas, incluyendo predicciones muy precisas sobre ciertos acontecimientos. Sus recomendaciones militares se basaban en la paciencia y en la certeza de que algún día toda China sería controlada por el estado de Wei del Norte.

Cui Hao se hizo seguidor del líder taoísta Kou Qianzhi ( 寇謙之), que introdujo numerosas reformas en el taoísmo, que lo orientaron aún más a la religión y meditación. Cui Hao, que previamente había declarado que no le gustaba ni el DaoDeJing ni Zhuangzi, se hizo un férreo taoísta.

Cui Hao, una vez convertido al taoísmo, continuó su labor política asesorando al emperador Taiwu (太武), hasta el punto de convencer a Taiwu de convertirse al taoísmo y favorecerlo políticamente.

Cui Hao al mismo tiempo consideraba al budismo como una enfermedad que había que erradicar, pues dicha filosofía se utilizada como instrumento de control de la población, y logró convencer al emperador Taiwu de dictar su prohibición, deportaciones de budistas y destrucción de templos budistas. Ambos consideraban el budismo como una religión de bárbaros. Cui Hao fue el responsable de la reforma de las leyes criminales, haciéndolas menos estrictas y reduciendo el número de años de las condenas. Se aprobó la obligación de colocar un tambor en cada edificio público, para que cualquier ciudadano pudiese tocarlo en forma de protesta, para que sus quejas fuesen escuchadas.

Taiwu, con la ayuda de Cui Hao, logró unificar el norte de China y se dirigía a la conquista del sur, tras haber duplicado su tamaño.

Sin embargo, el estado de Wei era cada vez más odiado por sus ciudadanos, debido a la creciente influencia China que habían recibido sus élites durante el siglo V. A su vez, el Estado cada vez albergaba más ciudadanos de las tribus del norte debido a sus conquistas, lo que se traducía en un alejamiento creciente entre los ciudadanos y las élites gobernantes.

Los ciudadanos menos sinificacados junto con facciones del ejército comenzaron a mostrar signos de hostilidad hacia la corte, hasta que se organizaron rebeliones que duraron más de una década.

El estado de Wei del Norte terminó dividiéndose en dos: Wei Occidental y Wei Oriental. Ambos duraron muy poco tiempo y sus territorios fueron eventualmente conquistados por Zhou del Norte, que finalizó el trabajo de volver a unificar China conquistando las dinastías del sur de China y estableciendo la dinastía Sui (隋 )en el 581, de la que Zhuangzi Institute se encargará en la próxima entrega.

III

Conclusión

La enorme extensión del territorio de China junto con las diferentes influencias culturales tanto del budismo como de las tribus del Norte, así como el debilitamiento del confucianismo, provocaron una creciente división entre los territorios de China. Dos dinastías nuevas se crearon, los que gobernaban el sur y los del norte. El taoísmo comenzó a perder su vertiente más filosófica en favor de un nuevo incipiente taoísmo religioso. A pesar de las guerras y la división territorial, el resultado de todo el proceso fue una sinificación de todos los territorios colindantes de la China anterior, tanto en el sur como en el norte. China también logró absorber elementos culturales de las tribus del Norte y absorber elementos del budismo.

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Fuente: Elaboración propia a partir de numerosas fuentes de datos poblacionales (ver referencias al final del artículo)

Las estimaciones existentes de población durante la época son poco precisas y apuntan a una ligera reducción de la población durante el período, a pesar de las mejoras tecnológicas. Al final de la dinastía Jin la población de China era aproximadamente de 56 millones de habitantes mientras que al inicio de la dinastía Sui, la población era de 46 millones, lo que equivale a una caída de un 20% de la población durante los 180 años que duró la época de las dinastías del Norte y del Sur.


Fuentes:

  • The Demographics of Dynastic China (ver)
  • Wei dynasty, Britannica Encyclopedia (ver)
  • The Samurai Archives, Wei Dynasty (ver)
  • The Oxford Handbook of Cities in World History Beijing – A Concise History
  • Historical Dictionary of Medieval China
  • China: A History, Volume 1: From Neolithic cultures through the Great Qing Empire
Economía

Introducción a la Economía China (IX): Dinastía Jin (晉)

El período de la dinastía Jin (265-420) se inicia con la caída de los emperadores de la familia Cao (曹) y la toma del poder por la familia Sima (司馬), donde el territorio volvió a estar unido, pero seguía siendo políticamente muy inestable y lleno de conflictos internos y externos.

En el año 249 el emperador Cao Fang, que al ser de reducida edad gobernaba con la ayuda del regente Cao Shang, fue a visitar la tumba del emperador anterior. A dicha visita acudieron a acompañarlo numerosas e importantes figuras del imperio. El esratega militar y político Sima Yi aprovechó la ocasión para ocupar la capital de Luoyang, cerrar todas las entradas y lanzar un golpe de estado. Finalmente, el regente Cao Shang decidió rendirse entregándole el poder a Sima Yi, pero manteniendo la figura del Rey de la familia Cao. A este incidente se le conoce con el nombre de Incidente de las Tumbas de Gaoping (高平陵之變).

A medida que transcurría el tiempo, la familia Cao fue perdiendo cada vez más influencia hasta que en el año 265 Sima Zhang obligó a Cao Huan a abdicar, iniciando la dinastía Jin. La dinastía de la familia Sima se caracterizó por eliminar a casi todos los oponentes políticos, para asegurarse un período largo de control de la corte imperial.

Durante este período, el territorio de lo que hoy conocemos como China volvió a estar unido otra vez bajo un Imperio. En el período inmediatamente anterior, el período de los Tres Reinos, China estaba dividida en los reinos de Wei, Shu Han y Wu. Sin embargo, el reino de Wei consiguió conquistar el reino de Shi en el año 263 y posteriormente el reino de Wu en el 280.

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Sin embargo, a pesar de la aparente unión política, dicho período se caracterizó por un poder del gobierno central muy debilitado, incapaz de controlar las actividades del Imperio. Dicha debilidad tiene una relación muy estrecha con el decaimiento del confucianismo y el reducido bagaje cultural de la familia Sima en comparación con las familias anteriores. Dicho hecho, hizo que la aristocracia -muy favorable a las ideas confucianas- retirase el apoyo al gobierno central. En realidad, el poder efectivo estaba en manos de los grandes propietarios.

Asimismo, durante dicho período se practicó una represión dura del taoísmo, que era una ideología muy extendida entre mercaderes, propietarios y gente acomodada. No obstante, las organizaciones taoístas clandestinas seguían existiendo, extendiendo las enseñanzas taoístas entre todo tipo de públicos, especialmente los oficiales militares.

Durante la dinastía Jin, se distinguen dos períodos claramente diferenciados: la dinastía Jin occidental (西晉) entre los años 265-316 y la dinastía Jin oriental (東晉) entre los años 317-420.

En la dinastía Jin occidental, a partir del año 280 con la conquista del último de los tres imperios y el inicio de la reunificación del territorio, se inició una época de relativa prosperidad, coincidiendo con un gobierno imperial débil.

En borde exterior del norte de China, existían muchas tribus extranjeras conocidas con el nombre de los Cinco Bárbaros (五胡). En un principio, se establecieron en algunas regiones del norte de China como inmigrantes, pero colaboraban en la agricultura, contribuían a la mejora económica y pagaban impuestos. Dicha inmigración ya se estaba produciendo durante el período de los Tres Reinos, debido a la escasez de empleo que existía durante períodos bélicos, en la que la inmigración era una solución. Asimismo, durante la dinastía Jin occidental, se desarrolló extraordinariamente el uso de los animales en la agricultura así como la utilización de la seda.

No obstante, a pesar de dicha prosperidad inicial, pronto la inestabilidad política se hizo palpable. En el año 290 el emperador Sima Yang fue sucedido por el emperador Sima Zhong que tenía graves problemas de salud mental y no podía gobernar. Esto provocó una guerra intestina entre miembros de la familia por la sucesión, una guerra conocida con el nombre de Guerra de los Ocho Príncipes (八王之亂) en los años 291-306, donde se producían batallas, asesinatos y traiciones continuas, con el fin de alzarse con el poder. Durante estos años, se sucedían períodos intermitentes de guerra y paz, con cruentas batallas. Dichas batallas terminaron devastando la zona norte del Imperio.

Al mismo tiempo, los inmigrantes de las tribus bárbaras, que eran habitualmente explotados y vilipendiados, iniciaron revueltas y crearon sus propios estados en el norte de China y en el valle del río amarillo, conocidos como Los Dieciseis Reinos (五胡十六國) en los años 304-439. Dichas tribus aprovecharon las guerras internas y las revueltas sociales en contra de los elevados impuestos para debilitar aún más al imperio.

En aquellos momentos, el sistema de tierra era conocido como Tuntian (屯田制), cuyo funcionamiento era mediante un grupo de soldados que defendían y cultivaban un trozo de tierra, para proveer de recursos al ejército. Como vemos, era un sistema muy militarizado. Dicho sistema de tierra fue usado hacia el final de la dinastía Han, cuando Cao Cao ya era el jefe de gobierno, y se mantuvo hasta el principio de la dinastía Jin. Se cree también que dicho sistema estuvo detrás del éxito del imperio Wei durante la época de los Tres Reinos.

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Bajo dicho sistema, dejar la tierra a la que uno había sido asignado para comerciar estaba prohibido. Sin embargo, cierta mejoría económica de aquel período puede explicarse por el intento de desmilitarizar el territorio de China. Desde el gobierno se intentó que no sólo las tierras fuesen colonias militares sino que también los propios campesinos pudiesen participar. Esto se conjugó con un sistema impositivo elevado para intentar recaudar mayores recursos. A los individuos se les adjudicaba una tierra (佔田), cuyo tamaño se usaba para cobrar impuestos y donde los empleados públicos estaban exentos de su pago. Como vemos, de nuevo observamos otro período de la historia de China donde existe una tendencia a convertirse en un campesino a sueldo de un gran Estado en lugar de ser auto-empleado. Esto provocó una reducción del número de campesinos que pagaban impuestos, reduciendo los recursos de la corte Imperial.

El sistema impositivo del momento se conocía por el nombre de sistema impositivo de hogares (戶調試). Constaba de dos tipos de impuestos principales: el impuesto en especie (調) y el impuesto en grano (租).  El impuesto en especie se pagaba en forma de seda con en brocado (tela entretejida con oro y plata), en función el sexo y la edad. El impuesto en grano se pagaba en función del tamaño de la tierra.

Dicha inestabilidad política provocó un gran daño económico a la zona baja del río amarillo y que junto con las invasiones bárbaras generó una emigración de la población de la llanura central de China hacia el sur en la zona baja del río Yangtze y la zona de Sichuan, en busca de mejores condiciones. Normalmente se alojaron en condición de refugiados. Dicha emigración de larga escala (se estima en torno a un 13% de la población del norte tuvo que emigrar), provoco grandes cambios económicos, así como una de las mayores sinificaciones (influencia cultural de la población Han hacia la población no Han) de la historia de China, que posiblemente ayudo a la unificación cultural del territorio.

En el año 311, la capital Luoyang fue tomada por una de las tribus bárbaras, concretamente los Xiongnu (匈奴), y los miembros de la familia Jin tuvieron que moverse hacia el sureste, nombrando como capital Jiankang. Se inicia por tanto el segundo período de la dinastía: la dinastía Jin oriental (東晉). Dicho gobierno tuvo un poder muy limitado ya que los maestros celestiales (天師道), un movimiento taoísta muy influyente, así como la nobleza no apoyaban a dicha familia dinástica. Asimismo, el arraigo con las gentes del lugar era muy reducido. Dicha etapa fue la precursora de una seria de dinastías que reinaron el sur de china (420-589).

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La economía de la dinastía Jin oriental (東晉) se caracterizaba por tres aspectos fundamentales.

  1.  El flujo migratorio enorme del norte hacia el sur, que servía como fuerza laboral pero también suponía un aumento de la demanda de alimento.
  2. Campañas militares contra los bárbaros del norte que no terminaron hasta la batalla de Feishui (淝水之戰) en el 383.
  3. Levantamientos y protestas. Los terratenientes (士族) y aristócratas (豪強) dejaron su territorio.
  4. La recuperación económica se produjo de forma muy gradual, ya que la carga financiera y laboral era muy elevada debido a los elevados impuestos.

No obstante, a pesar de la inestabilidad política, lo cierto es que si analizamos las cifras la época de la dinastía Jin fue una de las de mayor crecimiento poblacional, donde la población pasó de 16 millones en el 265 a 56 millones en el año 420. Esto pudo deberse a la ligera mejora económica y al fin de la época de devastación que supuso la época de los Tres Reinos. Por tanto, podemos decir que la dinastía Jin logró recuperar el nivel de población existente hacia el final de la dinastía Han.

Observamos en la tabla de abajo que se produjo un crecimiento de 1,22% anual de la población durante la dinastía Jin occidental, explicado por la época pacífica inicial y la reunificación del Imperio. El crecimiento se redujo al 0,61% anual en la época de la dinastía Jin oriental, más tumultuosa.

En este crecimiento poblacional la emigración que hemos estudiado también jugo un papel fundamental, ya que la gente que estaba en peligro o podía perecer por falta de alimento, pudo huir a otras partes del Imperio, ya que éste estaba unido, y así salvar su vida y buscar mejores opciones, trabajos y oportunidades.

Tabla 1: Crecimiento poblacional en las primeras dinastía de China

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Aunque la dinastía Jin consiguió asegurarse la posición imperial de su familia, los últimos años de la dinastía Jin oriental están marcados por constantes luchas de poder ente la corte imperial y los trabajadores del gobierno con altos rangos. Cancilleres, inspectores regionales, generales y ministros lucharon por influencia y poder.

La rebelión decisiva se realizó al calor de los movimientos de Sun En 孫恩 y Lu Xun 盧循 en el 399 y el 412. Sun En era el líder de una rebelión taoísta cuyas ideas se originaron en el grupo llamado Cinco Picotes de Grano (五斗米道). Muchos magnates locales, que vieron su poder mermado por la llegada de inmigrantes del norte, simpatizaron con el movimiento. Años después Liu Ye fundó una nueva dinastía imperial llamada Song 劉宋 (420-479), la primera de las llamadas Dinastías del Sur 南朝 (420-589), que Zhuangzi Institute estudiará en la próxima entrega.


Fuentes:

  • ChinaKnowledge.de – An Encyclopaedia on Chinese History, Literature and Art (see)
  • Lixing Zou (2009); Development-oriented Finance and Economy in China: A Historical Review and Prognostic Assesment.
  • From Zou Jiwan (Chinese: 鄒紀萬), Zhongguo Tongshi – Weijin Nanbeichao Shi 中國通史·魏晉南北朝史, (1992).
  • China Education Center, Ltd (see)
  • Yifeng Yao (2016); Nanjing: Historical Landscape and Its Planning from Geographical Perspective

Economía, Español

El Gran Salto Hacia Atrás.

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Recientemente, hemos estado expuestos a una gran cantidad de noticias de China: las crecientes alertas sobre el crecimiento económico, la reciente caída en las bolsas chinas, la devaluación del yuan, la bajada en los tipos de interés, así como en el coeficiente de caja, el índice PMI cayó, etc. [1]

Sin embargo, las malas noticias no son los indicadores económicos, sino la desacertada intervención del gobierno durante aquellos días.  El gobierno parece arriesgar el camino iniciado por la Reforma Económica hacia el desarrollo, un movimiento en la mala dirección que podría convertirse en el siguiente Gran Salto Atrás en la historia económica china.

Para dejar las cosas claras, debemos tener una idea general sobre la economía china para ser capaces de unir todas las piezas del puzle chino. La economía china es enorme e increíblemente diversa (incluso podemos denominarla como economía dual en la terminología de Lewis), pero podemos afirmar que la prosperidad china se parece más a un espejismo que a una realidad. Por supuesto, el crecimiento a doble dígito ha permitido que China haya sacado 600 millones de personas de la pobreza durante los años 1981-2004, pero al mismo tiempo, ha sembrado las semillas de los problemas económicos futuros, la sombra de la prosperidad china.

¿Cuáles son esos problemas? Principalmente la economía intervencionista y controlada por el gobierno, a través de la parte financiera de la economía, por la que el gobierno extrae riqueza de la gente (principalmente controlando los tipos de interés y el tipo de cambio de la moneda), que es usado después para apuntalar a los bancos que tiene enormes cantidades de activos tóxicos, permitiendo por tanto que sigan prestando dinero a las empresas estatales, que no paran de arrojar números rojos. En definitiva, el gobierno ha construido un sistema para controlar cualquier aspecto de la economía China, lo que está generando problemas a largo plazo, como la banca en la sombra (aunque el término incluye una miríada de muy diferentes instituciones financieras no convencionales).

Esta represión financiera puede ilustrarse con el ejemplo de la prohibición de las drogas. Cuando el gobierno intenta prohibir las drogas, lo que obtiene es un mercado negro donde la gente puede comprar y vender drogas de acuerdo a las necesidades humanas (que son subjetivas), pero el mercado negro no está regulado y no es lo suficientemente seguro para los usuarios, por tanto dañando la salud de los participantes. Cuanto más importante (y más represiva es la prohibición) es la necesidad que ha sido prohibida para los humanos, mayor sufrimiento recaerá sobre la población. En el caso de la represión financiera en China, es exactamente lo mismo: dado que la gente en China ni puede tomar crédito libremente ni ahorrar libremente, un mercado negro florece para satisfacer estas necesidades, con crédito de mala calidad, peligrando por tanto las expectativas a largo plazo de la economía china.

Bajo esta perspectiva, las recientes noticias sensacionalistas sobre China no son sorprendentes en absoluto, sino que están mostrando que el gobierno está haciendo todo lo posible para apuntalar la burbuja. Esta disposición del gobierno es una información útil, ya que en China todo depende del gobierno. ¿Hasta cuándo durará la burbuja? Hasta que el gobierno quiera, a menos que se le acabe el dinero antes, como una vez me dijo Larry White muy inteligentemente. Después de todo, parece que el gobierno no quiere parar la fiesta.

Con un mercado inmobiliario deprimido, con un año completo de bajada sostenida en los precios de la vivienda durante el 2015 (ver gráfico 1), el Banco Central de China ha estado bajando los tipos de interés una vez tras otra (ver gráfico 3), junto con el coeficiente de reservas bancarias (ver gráfico 2), en un último intento de estimular la economía China hasta alcanzar el prometido 7% anual de crecimiento, creando otro nuevo ciclo.

Gráfico 1: Cambio en precios interanuales de casas nuevas construidas en China (%) Ene 2014-Feb 2017

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Fuente: Tradingeconomics.com

Gráfico 2: Ratio de reservas bancarias oblidatorias para los grandes bancos en China (%) 2011-20172.PNG

Fuente: Tradingeconomics.com

Gráfico 3: Tipo de interés en China (%) 2012-2015

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Fuente: Tradingeconomics.com

Recuerdo que el verano de 2013 fue cuando realmente abrí mis ojos sobre la realidad de la economía China: fue el Shibor shock. Después de un incremento del crédito en los primeros trece días de Junio nunca antes visto en la historia, los tipos de interés en el mercado alcanzaron un 12% para las repos a 7 días. El banco central forzó a los grandes bancos a prestar dinero a los bancos pequeños (con el argumento de que la liquidez global dentro del sistema era suficiente), rechazando por tanto la petición de las instituciones financiera de inyectar más liquidez. Un mes más tarde, el Banco Central tuvo que inyectar una enorme cantidad de liquidez en el sistema, al tiempo que los tipos de interés se bajaban y las reservas fraccionarias también. La curva de tipos (un indicador que es usado para prever problemas financieros en una economía) no ha parado de aplanarse desde entonces.

La reciente caída en las bolsas chinas es anecdótica. Desde principios de 2014, los índices alcanzaron un alto nivel sin ninguna explicación razonable y principalmente financiado a crédito (el 9% de la capitalización de mercado, según Credit Suisse). El PER o price earnings ratio (que es calculado dividiendo el precio de una acción sobre el ratio entre los ingresos de toda la compañía sobre el número de acciones, es decir, los ingresos por acción, EPS), fue en términos de mediana 64 en la bolsa de Shenzhen, mientras que es considerado que un PER mayor a 25 es caro. El caso de Shenzhen fue paradigmático. Un claro indicador de que la bolsa de Shenzhen estaba subiendo demasiado deprisa.

Por tanto, las recientes caídas en esos índices han sido obvias y además han sido previstas con antelación por Bloomberg o The Economist. Y las caídas continuarán probablemente durante un tiempo. Aunque no sean especialmente preocupantes por la economía china en el corto plazo (porque las bolsas no están tan desarrolladas en China como en los países occidentales; su tamaño relativo a la economía es pequeño, 40% del PIB mientras que en EEUU es más del 100% del PIB y la cultura financiera en China es todavía limitada) pero serán cruciales en el largo plazo. Lo que es verdad es que muestra más que nunca la sombra de la prosperidad china, los problemas financieros de la economía china. Y las recientes acciones del gobierno chino son las más preocupantes. Veamos por qué.

En primer lugar, en China es urgente una complete liberalización financiera, donde los tipos de interés bancarios puedan ser fijados por el mercado, con más participación de los bancos privados en la economía y los bancos siendo capaces de dar préstamos de acuerdo a criterios de mercado y no a políticos. Esto traerá la segunda apertura de la economía china (la apertura financiera) y llevará al mundo a un nuevo nivel de globalización financiera. Además, incentivará a las empresas estatales a un nuevo nivel de competitividad, y daría más recursos a las empresas privadas chinas y reduciría el poder del gobierno. En otras palabras, traerá más libertad al pueblo chino al tiempo que la sombra de la prosperidad china se hace más pequeña. Sin embargo, dado que las recientes acciones del gobierno chino tienden a incrementar la influencia del sector público sobre la bolsa, la liberalización financiera se ha hecho añicos.

Los mercados financieros chinos fueron siempre vistos con falta de confianza pero ahora más que nunca. El gobierno introdujo una prohibición para vender acciones chinas y también llevó a cabo un programa de compra masivo de acciones, gastando dinero público para apuntalar la burbuja de la bolsa. A eso hay que añadirle los enormes requerimientos que las compañías tienen que cumplir, la limitación diaria de que la bolsa no puede subir ni bajar más de un 10% al día. Eso mina el último resquicio de confianza en los valores chinos.

En segundo lugar, dado que la financiación mediante acciones es necesaria para la economía china para que las compañías puedan diversificar su cartera financiera (deuda y capital). Los inversores siempre fueros cautelosos sobre la economía china, al tiempo que se sorprendían porque la economía china era resiliente a cada tipo de daño o malos indicadores. Los inversores finalmente concluyeron que en China todo depende de su gobierno.

En definitiva, parece que, aunque China ha avanzado hasta ahora bastante rápido, una recesión será un paso necesario hacia el desarrollo de China, dado que el gobierno es reacio a reducir su control sobre la economía china y hará todo lo que pueda para mantener su poder, influencia y mando sobre la economía china. Es un paso necesario que al gobierno se le acabe el dinero y la crisis en ese sentido será una oportunidad. Las últimas intervenciones del gobierno ilustran la disposición del gobierno a mantener el status quo, incluso si requiere arriesgar la confianza de los inversores internacionales en China o arriesgar los resultados positivos de las reformas económicas.

Obviamente la economía china también tiene ventajas y la redución de la importación de inputs para producir los bienes que China exporta, mostrando que China está mejorando en acumulación de capital y que la economía es más capaz de diseñar nuevos productos en lugar de comprarlos fuera. La atención está en el lado del gobierno. El gobierno todavía tiene armas para mantener el desaguisado financiero y su influencia en el mercado, pero el dinero y el tiempo se están acabando actualmente. ¿Cuál será el nuevo episodio? La crisis en China, forzará al gobierno a otro conjunto de reformas económicas.

English version (PDF)


Notas:

[1] Bloomberg (2015) China’s Official Factory Gauge Shrinks Available: http://www.bloomberg.com/news/videos/2015-09-01/china-s-official-factory-gauge-shrinks [Accessed: 31 August 2015]

[2] CNTV (2014) China has lifted 600 million people out of poverty Available: http://english.cntv.cn/2014/10/18/VIDE1413584528072923.shtml [Accessed: 31 August 2015]

[3] The Economist (2015) Flying too high Available: http://www.economist.com/news/finance-and-economics/21579862-chinas-central-bank-allows-cash-crunch-worsen-shibor-shock [Accessed: 31 August 2015]

[4] The Economist (2013) The Shibor shock Available: http://www.economist.com/news/leaders/21652326-long-term-consequences-chinas-coming-stockmarket-correction-are-ones-fear-flying [Accessed: 31 August 2015]

Economía, Español

¿Es China comunista o capitalista?

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Algunas matizaciones iniciales…

Esta es una pregunta que muchos se hacen y que muy pocos se atreven a responderla con claridad. También esta cuestión hace que China despierte interés en los círculos académicos. Existe un gran número de artículos afirmando tanto que China es un país socialista o comunista como que es un país capitalista, cuando ambos sistemas parecen incompatibles. ¿Qué es en realidad?

Bueno. Esta pregunta parece sencilla, pero la respuesta es mucho más compleja. En primer lugar, los países (así como su economía y sociedad) evolucionan con el tiempo. Y ciertamente China ha cambiado mucho (y varias veces) en el último siglo, como veremos. Incluso la definición de socialismo usada por el gobierno chino ha evolucionado. En segundo lugar, no se puede valorar el sistema económico y/o político en general, sino que deben analizarse los aspectos concretos de su sistema.

En cuanto a su sistema cultural, debemos matizar que la cultura China presenta por lo general un elevado nivel de tolerancia y respeto a las tradiciones culturales, influenciado por las ideas del confucianismo y del taoísmo. Esto es un contrapeso evidente contra el poder burocrático del Estado y contra las transformaciones de la sociedad ejercidas desde el poder político.

Una vez hechas estas matizaciones, vamos a analizar los aspectos culturales, políticos y económicos concretos de China para poder llegar a una conclusión al respecto.

Un poco de historia…

Tras la guerra civil de China, en 1949 los comunistas se alzaron con el poder proclamando la República Popular China y creando un comunismo feroz en la China continental. En este momento, no existía la propiedad privada y la mayoría de la economía estaba planificada por el Estado, aunque dicha planificación era a un nivel más descentralizado que en el caso de la URSS. China era básicamente un país agrícola donde los campesinos debían entregar toda la producción al gobierno y éste repartía entre todos. Además, con el Gran Salto Adelante, Mao intentó convertir a China en un país industrial, aunque lo que provocó fue una enorme destrucción de herramientas y maquinaria: obligó a todos los campesinos a construir altos hornos en sus casas y a empezar a producir, que no les quedaba más remedio que fundir todos sus materiales para poder producir otros de menor calidad, con tal de cumplir con las órdenes gubernamentales. En esta época se puede decir que efectivamente China era un país comunista o socialista.

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Después de la muerte de Mao Zedong, Deng Xiaoping -que había sufrido en sus propias carnes la dura represión del gobierno de Mao- se convirtió en el máximo líder de la República Popular de China desde 1978. Deng Xiaoping se caracterizó por ser muy pragmático: “Da igual que el gato sea negro o blanco: lo importante es que cace ratones“. Su política consistió en mantener las instituciones del Partido Comunista, para no generar una crisis de legitimidad política, manteniendo la retórica comunista, al tiempo que emprendía reformas de apertura y liberalización económica.

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En realidad, muchas de las reformas emprendidas por Deng Xiaoping estaban inspiradas en la experimentación campesina bajo el régimen de Mao. Durante la época de Mao, muchos campesinos acordaron en secreto repartirse parte de la producción y no entregarla al gobierno. Deng Xiaoping legalizó este tipo de contratos, permitiendo en la práctica la producción agrícola para uno mismo. Además, los cambios impulsados por Deng Xiaoping fueron graduales (y no cambios repentinos), precedidos de experimentos a lo largo de todo el país. Por ejemplo, se liberalizaron ciertas zonas del país (llamadas Zonas Económicas Especiales), y una vez demostrada su eficacia, se trasladaron a otras zonas del país.

En la práctica, desde finales de los 70, con la entrada de Deng Xiaoping en el poder, China experimentó una de las épocas más reformistas y liberalizadoras de su historia, también fue una de las épocas con mayor crecimiento económico. Así, China protagonizó la industrialización más rápida de la historia. ¿Qué medidas implantó? Permitió la autoproducción campesina, permitió la inversión extranjera, creó zonas económicas especiales con regulación más laxa, elimino casi todos los ministerios industriales creados durante la época de Mao, eliminó casi todos los precios fijados por el gobierno y permitió los precios fijados por el mercado, privatizó numerosas empresas, entre otras. En consecuencia, los ingresos fiscales del gobierno cayeron dramáticamente desde finales de los 70.

También creó el término “Un país, dos sistemas” en el que permitía la existencia de varios sistemas económicos en China (con el objetivo de Macao, Hong Kong y Taiwán un sistema capitalista y China continental con un sistema más socialista). Se puede decir que desde finales de los 70, China experimentó una transformación económica sin precedentes, dejando atrás el comunismo y abrazando una economía de mercado, aunque todavía permanecían instituciones y características propias del socialismo. Por lo que las reformas económicas debían continuar en la senda marcada por Deng Xiaoping para abandonar por completo el socialismo.

Deng Xiaoping representaba las características más propias del pensamiento Chino: un pensamiento práctico y con poca carga ideológica, abierto a aceptar todo tipo de contradicciones. Mientras que en occidente la razón y las ideas suelen tener una preponderancia, así como la dialéctica y el enfrentamiento entre diferentes ideas, en oriente (y más concretamente en la china clásica) la razón y la idea queda muy por debajo de la realidad y la praxis. Además, el pensamiento chino suele caracterizarse por su sincretismo: no suele haber tal contraposición ideológica entre unas ideas y otras, sino que es de espíritu conciliador buscando la combinación de diferentes ideas.

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Así, fue posible que Deng Xiaoping iniciase la transformación económica, sin alterar de forma ostensible las instituciones del establisment. Deng Xiaoping no creía que la economía de mercado fuese sinónimo de capitalismo o que planificación fuese sinónimo de socialismo: “La planificación y las fuerzas del mercado no son la diferencia esencial entre socialismo y capitalismo. Una economía planificada no es la definición de socialismo, porque hay planes bajo el capitalismo; la economía de mercado se da también bajo el socialismo. El mercado y la planificación son dos fuerzas que controlan la actividad económica“.

Deng Xiaoping desarrolló el concepto de “Socialismo con características chinas”, que fue una forma de poder mantener la retórica comunista al tiempo que la economía se hacía cada vez menos intervencionista y con más libertad de acción para los ciudadanos. Este concepto defendía que China debía encaminarse hacia el socialismo, pero que China todavía estaba en una etapa muy inicial para poder lograrlo, y era en esta etapa inicial donde la economía de mercado debía imperar.

Aunque el proceso reformador fue muy loable y con unos resultados difíciles de mejorar, lo cierto es que dicho proceso reformador se ralentizó en el tiempo, hasta el punto de que puede hablarse de una reversión de las reformas económicas liberales en China. Algunos autores citan el punto de inflexión en las protestas de la plaza de Tiananmén en 1989. Analicemos en detalle dicho acontecimiento.

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Las reformas económicas hasta ese momento eran muy ambiciosas, y aunque se habían realizado de forma gradual, las reformas económicas suelen tener costes asociados a corto plazo a cambio de beneficios importantes a largo plazo. La liberalización de los precios estaba provocando una inflación muy importante en China, que originaba descontento social. Además, de dos hechos muy relevantes: primero, la liberalización de la economía hizo que el gobierno contase con menos recursos y menos control sobre la población; segundo, la liberalización de la economía incitó a muchos jóvenes a pedir una transformación semejante en el terreno político.

El gobierno de China vio amenazada su propia legitimidad y existencia, a consecuencia de las propias reformas que había llevado a cabo. Y por tanto, comenzó una reversión del proceso liberalizador de China y se produjo un crecimiento del poder del Estado muy elevado, convirtiendo a China más que en un país de libre mercado en un capitalismo de Estado.

Análisis…

¿Qué es socialismo o comunismo? Es difícil de precisar con exactitud dicha definición, pero podemos citar una serie de características propias. Se suele identificar con la propiedad pública de los medios de producción, con un Estado con elevada autoridad y capacidad, con una reconocida intención de cambiar la sociedad y una intención de redistribuir la riqueza. Además, está asociado con la planificación central (dirigida desde el gobierno).

China oficialmente es comunista, con un gobierno que tiene mucha más influencia sobre la economía que otras economías desarrolladas o de ingreso medio. Por otro lado, el gobierno chino nunca ha aceptado abiertamente la privatización. De hecho, la Constitución de China afirma que mientras existen múltiples sistemas de propiedad, la propiedad estatal debe ser la fuerza líder.

Toda la tierra en China es propiedad del Estado mientras que las viviendas son arrendadas a las familias mediante alquileres con duraciones de hasta 70 años. Dicha renta debe pagarse a los gobiernos locales, representando un total de ingresos del 7.1% del PIB. Además de los alquileres de la tierra, el gobierno de China no basa sus ingresos fiscales en impuestos sobre la renta o sobre la propiedad, sino en el IVA (4.6% del PIB) e impuestos empresariales (4% del PIB) e impuestos sobre transacciones. Además, los beneficios de las empresas estatales también van a las arcas del Estado (6.1% del PIB) y los beneficios de un sistema financiero totalmente regulado por el Estado. Esto significa que el gobierno de China tiene un control del 38% del PIB, aspecto muy diferente del que China tenía hace 20 años. Así, las fuentes de ingreso del gobierno han crecido dramáticamente, triplicándose desde 1996 hasta 2013.

Gráfico 1: Evolución de los ingresos públicos como porcentaje del PIB

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Gráfico 2: Control/Ocupación del gobierno de China en diferentes aspectos

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En otras palabras, la liberalización inicial auspiciada por Deng Xiaoping ayudó a crear un mercado privado, al tiempo que el gobierno se aseguró el control de la tierra y de todas las instituciones financieras. Esto ha permitido al gobierno chino monetizar ese control, generando suficientes ingresos, expandiéndose y virando hacia un modelo conocido como capitalismo de Estado.

En torno a la década de los 90 China prácticamente no tuvo planes o políticas industriales, ya que Zhu Rongji -primer ministro de China entre 1998 y 2005- no era partidario de ellos debido a la alta ineficiencia de los mismos. Sin embargo, en torno a la primera década del siglo XXI, los planes y las políticas industriales volvieron de nuevo con fuerza.

Además, el sistema financiero de China oficial se ha caracterizado por ser una extensión del gobierno de China. Actualmente en torno al 80% de los activos bancarios pertenecen al gobierno y los tipos de interés de los préstamos y los depósitos están regulados directamente por el gobierno de China. ¿Por qué es esto así? De esta forma, el gobierno dirige el crédito de la economía (los ahorros de los ciudadanos) en forma de préstamos a las empresas estatales, que son altamente deficitarias, consiguiendo financiación. Esto ha permitido que China tenga una red de empresas estatales enorme. De hecho, si las empresas estatales de China fuesen un país a parte, sería el cuarto país más grande del mundo (ver), detrás de EEUU, la propia China y Japón.

Gráfico 3: Ingreso fiscal de las empresas estatales contra el PIB de las mayores economías

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Por estas razones, los activos totales del gobierno de China (tierra, empresas no financieras y empresas financieras) totalizan un 300% del PIB, mientras que en EEUU esa cifra llega al 34%.

Gráfico 4: Activos totales del gobierno (%PIB), China y EEUU

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Sin embargo, donde la economía de mercado es más dinámica en China es en la industria y la agricultura. La proporción estatal en la industria ha descendido rápidamente a consecuencia de la entrada de empresas extranjeras y privadas, hecho auspiciado por la reforma económica. La propiedad privada en la industria se ha mantenido alta y tanto la industria como la agricultura se han mantenido predominantemente manejadas por el mercado. La mejora de la agricultura en China ha sido la responsable de que más de 114 millones de personas hayan salido de la pobreza en China.

Aunque todavía sigue vigente el sistema hukou que divide a todas las familias chinas en dos categorías: los que tienen un permiso residencial urbano y los que no. Esto ha creado una enorme desigualdad en la economía china.

Por otra parte, China no tiene desarrollado un sistema del bienestar, por su enorme dificultad a la hora de desarrollarlo. Esto hace que muchos de los desincentivos que un Estado del bienestar tienen sobre la economía, no se produzcan en China, a saber: inflación, desempleo, reducción del ahorro, etc.

 

Conclusión…

La política y economía de China ha estado en constante evolución. Evidentemente China ha experimentado una transformación económica muy importante, adoptando muchas instituciones propias de una economía de mercado, pero manteniendo todavía muchas propias de un sistema comunista, al tiempo que continúa con la retórica comunista. China todavía tiene muchas reformas que hacer para poder ser considerada como una economía de mercado: liberalizar su sector financiero, privatizar sus empresas estatales, favorecer los derechos de propiedad privada y eliminar el control de capitales.

A pesar de ello, se puede considerar que los ciudadanos de China cuentan con los suficientes instrumentos como para ejercer su libertad económica sin demasiadas restricciones. La reforma económica permitió la entrada de empresas extranjeras a China. Esto, unido con la existencia de Hong Kong -uno de los lugares con mayor libertad económica del mundo- hace que existan enormes válvulas de escape en China que alivien  enormemente la presión del Estado chino sobre la economía. No en vano, la gran mayoría de las empresas de China están radicadas en Hong Kong y operan como empresas extranjeras en China.

Además, la tecnología ha hecho posible que muchas de las regulaciones emprendidas por China sean altamente eficientes. El control de capitales es usualmente burlado por el uso del Bitcoin. Se estima que la gran mayoría de la actividad del Bitcoin proviene de los mercados on-line radicados en China. Además, el precio del Bitcoin está asociado con el nivel de restricción de capitales en China: a mayor restricción, mayor precio.

En definitiva, la China continental continúa teniendo características de una economía comunista, pero permite el uso de válvulas de escape y libertad de acción en algunos ámbitos que hacen que en la práctica sea posible una economía de mercado muy dinámica.


 

Fuentes utilizadas:

  • Just How Capitalist is China, Yasheng Huang
  • Naughton, Barry. 2017. “Is China Socialist?” Journal of Economic Perspectives, 31(1): 3-24.
Economía, Español

¿Qué relación hay entre Confucio y el sistema financiero en China?

I

Sociedad y economía

Es generalmente aceptada la idea que la economía y la sociedad son dos caras de la misma moneda. Algunos autores, como Ludwig von Mises incluso habla de praxeología o estudio de la acción humana, incluyendo a todas las ciencias sociales en la misma. Karl Marx hablaba de que la infraestructura (base material) y de la superestructura (base intelectual). Max Weber hablaba de que la base material de la sociedad y la base intelectual de la misma se retroalimentan: la economía condiciona a las ideas y las ideas condicionan a la economía.

La relación entre la sociedad y la economía es una generalización que puede aplicarse en multitud de casos prácticos. En este caso, nos trasladaremos hasta la cultura china para observar la relación directa entre las ideas y su sistema financiero. Concretamente, hablamos de las ideas de Confucio, porque son las que más han influido en la formación de la cultura China, como hemos visto en otros artículos de Chinacerca: en torno al siglo II a.C. las ideas de Confucio debían de ser estudiadas para acceder a la Corte Imperial, hecho que perduró a lo largo de muchos años, con enormes repercusiones hasta nuestros días.

El análisis pormenorizado de las ideas de Confucio queda fuera del alcance de este artículo, aunque pueden visitar los siguientes artículos de Chinacerca:

II

Confucianismo

En esencia, uno de los aspectos más interesantes de Confucio era su apoyo por los valores morales, por la transmisión de esos valores de unas generaciones a otras, así como el desarrollo de instituciones sociales mediante la evolución. En este sentido, parece que las ideas confucianas colocan a la familia por encima del gobierno burocrático tal y como se entiende actualmente en occidente.

Además de la evolución espontánea y consuetudinaria de la sociedad, las ideas de Confucio favorecen la confianza entre los diferentes individuos de un grupo, incentivando más el grupo y la cooperación que el aislamiento.

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Por este motivo, en China, a diferencia de otros países, es muy difícil implementar reformas drásticas a corto plazo. China, bajo la influencia de las ideas de Confucio, la población tiende a pensar que los cambios fundamentales en la sociedad deben ser graduales y no pueden ser plenamente aplicados hasta que no hayan sido probado correctos. Un ejemplo muy reciente de ello ha sido la transformación económica de China experimentada a finales de los 70 e impulsada por Deng Xiaoping, y que estuvo basada en una revolución marginal, transformando la economía paso a paso y mediante diferentes experimentos aislados (como fue el de Shenzhen). Nótese que esta mentalidad es un repelente de dictadores y de personas que quieran transformar la sociedad bruscamente sin atender a las costumbres.

En este sentido, el dictador comunista Mao Zedong, debe ser visto como todo lo contrario a la sociedad de China, como una aberración de la misma. Es más, Mao Zedong impulsó la Revolución Cultural que pretendía eliminar y destruir por completo toda la cultura tradicional de China, y no dejar rastro del confucianismo. Aunque logró una gran destrucción cultural (hoy día se puede observar cómo Taiwán y Hong Kong que no estuvieron bajo la influencia de Mao conservan muchas más tradiciones originales que la República Popular de China), no consiguió eliminar el confucianismo del inconsciente colectivo de China.

El conjunto de creencias confuciano, que define claramente a la familia y los órdenes sociales, es muy diferente de las creencias occidentales sobre cómo los códigos legales deben ser formulados y cómo los individuos y las empresas negocian (e.g., Pye, 1982; Chow, 2002). Para empezar, el confucianismo posiciona a las normas sociales en un estado de superioridad frente a las normas legales. No es coincidencia que las normas legales tengan menor fuerza en China que en un país occidental.

Usando la encuesta World Values, llevada a cabo en a principios de la década de los 90, se observa que China tiene uno de los niveles más elevados de confianza social entre un grupo de 40 países desarrollados y no desarrollados. Por tanto, podemos afirma que la elevada confianza social en China está influenciada por las creencias confucianas.

III

El sistema financiero de China

Es un concenso entre los estudiosos de la economía China que su sistema financiero presenta una estructura muy perniciosa para los derechos de propiedad y presenta unos niveles de ineficiencia en la asignación de capital muy elevados. Sin embargo, el economista Franklin Allen concluye que a pesar de la aparente contradicción entre la ineficiencia de las instituciones burocráticas en China, existen unos mecanismos espontáneos dentro de los límites legales y financieros que apoyan el crecimiento económico y financiero de la economía. Esos mecanismos están basados en las relaciones sociales y en la reputación, basados en creencias culturales y en la evolución histórica de las instituciones y organizaciones en China.

En otras palabras, si China no contase con instituciones evolutivas tan importantes basadas en el confucianismo, si China dependiese tan sólo de sus instituciones burocráticas, muy probablemente el elevado crecimiento económico del país no hubiese sido posible. Parece lógico que a mayor nivel de auto-organización social, menor necesidad de dirigismo o burocratización de la sociedad.

El sistema financiero formal y oficial de China está diseñado para favorecer a los monopolios del gobierno, y las empresas privadas quedan en la práctica excluidos de la financiación forma. Sin embargo, en China existen numerosos canales informales de financiación y que pertenecen a un sistema único de instituciones que ha estado evolucionando desde una mezcla de factores incluyendo relación y reputación, cultura e historia, así como un conjunto seleccionado de ideas y prácticas de los países desarrollados.

Por ejemplo, muchas de las empresas que tuvieron éxito no utilizaron ninguna fuente de financiación oficial. Las empresas “start-ups” a menudo dependen de amigos y familia y otras fuentes privadas de financiación. Por otra parte, las empresas más maduras tienen a menudo listas cruzadas de cuentas de crédito y débito con otras empresas del sector.

Teniendo esto en cuenta, debemos saber que China debe desarrollar su propio sistema financiero basado en su propia idiosincrasia y el imitar el diseño de los sistemas financieros occidentales puede ocasionar numerosos errores.

Observemos en los gráficos de abajo, que representan el porcentaje de fondos captados de diferentes fuentes para financiar una empresa. Por ejemplo, las empresas en China obtienen el 6% del capital de la familia y los amigos, por encima de países en desarrollo comparables como India (3.5%), Rusia (<2%) y Brasil (>1%). En términos de capital propio, China vuelve a liderar, captando el 12% de la financiación de la empresa mediante su propio capital (dinero que ponen los fundadores). Asimismo, en la categoría “otros”, donde se incluyen préstamos de fuentes informales, representa más de un 40% del total de los fondos, muy por encima de sus países comparables.

Gráfico 1: Fuentes de financiación empresarial por países

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Podemos concluir lo siguiente:

  1. Las instituciones burocráticas y legales no es lo único que sostiene una economía o una sociedad. También las costumbres sociales permiten que desarrollen los mecanismos de la economía.
  2. La sociedad y la economía están interconectados entre sí.
  3. El confucianismo forma parte del ADN cultural de China y sin duda ha jugado un papel fundamental en el crecimiento económico de China.
  4. Las costumbres empresariales de China reflejan este hecho.

Fuentes usadas para el artículo:

  • Franklin Allen, Jun Qian and Meijun Qian. Comparing China’s Financial System China Journal of Finance, 2003.
  • Franklin Allen, Jun Qian and Meijun Qian Law, Finance and Economic Growth in ChinaJournal of Financial Economics, 2004.
  • Meghana Ayyagari, Asli Demirgüç-Kunt and Vojislav Maksimovic Formal versus Informal Finance: Evidence from China The World Bank, Development Research Group, 2008.

 

 

Economía, Español

Introducción a la Economía China (VIII): Los Tres Reinos (三国).

El período de los Tres Reinos (220-280) se inicia con la caída de la dinastía Han, donde el territorio de China volvió a estar dividido en tres reinos diferentes. El período de los Tres Reinos es muy complejo y presenta numerosos conflictos militares entre diferentes reinos y entre los reinos y la población.

Podemos clasificarlo en tres etapas. El período inicial coincidente con el declive de la dinastía Han y las luchas entre señores. El período medio con luchas militares entre los reinos. Y el período tardío, coincidente con la conquista del reino de Shu por Wei y la eliminación del Wei por la dinastía Jin en el 265. Sin embargo, vayamos al origen de dicho período: el declive de la dinastía Han.

Durante los últimos años de la dinastía Han (汉), especialmente a partir del emperador Ling Di (靈帝), el estilo de gobierno de la corte imperial era cada vez más despótico y la población incrementaba su nivel de descontento. Particularmente, Ling Di (靈帝) que reinó durante 21 años, entre el 168 hasta el 189, mostró muy poco interés por los asuntos del gobierno e incrementó los impuestos, y marco el punto de inflexión que debilitó por completo a la dinastía Han.

Por aquel entonces, los eunucos (宦官) ganaron cada vez más influencia en la corte imperial, usándola para enriquecerse. Curiosamente, uno de los métodos para acceder al ejercicio de las funciones públicas en la corte imperial, a parte de las oposiciones confucianas, era mediante la castración, uno de los castigos principales en la china clásica.

Se pensaba que el hecho de que los eunucos no pudiesen tener descendencia, aseguraría la permanencia de la dinastía Han, pues los eunucos nunca podrían formar una dinastía propia. Sin embargo, esto creó cierta rivalidad entre los confucianos y los eunucos. Los eunucos se fueron ganando cada vez más la condescendencia del Emperador, al tiempo que la dinastía Han se fue haciendo cada vez más corrupta. Se suele decir que la diferencia entre los eunucos y los confucianos es que los eunucos representaban la voluntad personal del Emperador, mientras que los confucianos la voluntad política de la burocracia.

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Eunucos en asuntos de Estado

En el 166, un número de confucianos y estudiantes universitarios conocidos como los “partisanos” (黨人) se opusieron a eunucos muy poderosos y fueron encarcelados, ya que el Emperador fue persuadido por los eunucos para que tomase dichas medidas. En el 169, sin embargo, se repitió el incidente pero de manera más sangrienta: el enfrentamiento entre eunucos y confucianos fue físico y muchos partisanos perdieron sus vidas. Asimismo, se ejecutaron a muchos confucianos, se encarcelaron a otros tantos y los que fueron liberados sufrieron una restricción de libertades civiles. Dichos hechos se conocen como el desastre de las prohibiciones partisanas (黨錮之禍).

Dichos hechos allanaron el camino para la conocida revolución de los turbantes amarillos (黄巾之乱), que duró más de 21 años, entre el 184 y el 205, y supuso el fin de la dinastía Han. El desastre de las prohibiciones partisanas originó mucho descontento, incluso en el interior de la corte imperial. En el año 170, los propietarios, campesinos y soldados desempleados comenzaron a organizar bandas y ejércitos privados, preparándose para el conflicto armado, argumentando que el Emperador decadente había perdido el mandato del cielo (天命), que era lo que justificaba la institución monárquica.

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La revolución de los Turbantes Amarillos

La mala situación económica también alimentó el descontento social por todo el Imperio, pues por aquella época se produjo una crisis agraria e inundaciones a lo largo del río amarillo, que forzó a campesinos y militares buscar empleo en el sur. Por si todo eso fuera poco, los campesinos fueron exaccionados con impuestos confiscatorios para poder financiar las numerosas construcciones a lo largo de la ruta de la seda.

De nuevo, el taoísmo resurge una vez más en el Imperio como reacción ante los abusos de poder del Emperador. La corriente taoísta secreta de Zhang Jue (張角) era una de las que más hacían peligrar la legitimidad de la dinastía. Dicha corriente comenzó a enviar discípulos por todo el territorio para ganar el apoyo de seguidores por el norte de China. Este desafío, obligó a la armada imperial a ponerse a la defensiva, ocasionando un largo enfrentamiento de más de 20 años, en el que finalmente la dinastía Han consiguió una victoria pírrica, donde tanto la sociedad civil como la corte imperial estaban destruidas y sin recursos. Aún así, disturbios aislados seguían estallando por todo el territorio imperial.

La revolución de los turbantes amarillos (黄巾之乱) atrajo muchos seguidores y recibió el apoyo desde muchos lugares del Imperio, contando con más de 36 bases, donde cada una contaba entre 10.000 y 6.000 seguidores.

Su lema era el siguiente:

蒼天已死,黃天當立。歲在甲子,天下大吉
Cāngtiān yǐ sǐ, huáng tiān dāng lì. Suì zài jiǎzǐ, tiānxià dàjí

Que podríamos traducir de la siguiente forma:

El firmamento ha perecido, el Cielo Amarillo aparecerá pronto, ¡qué haya este año prosperidad en el Imperio!

La revolución de los turbantes amarillos (黄巾之乱) tomo su nombre del color de las ropas que los rebeldes llevaban en sus cabezas. Dichos rebeldes estaban asociados a sociedades taoístas. Aunque los rebeldes taoístas no pudieron derrotar militarmente a la dinastía Han, lograron debilitarla fuertemente hasta tal punto que la propia dinastía termino implosionando, marcando el inicio del período de los Tres Reinos (三国).

En realidad el término “Tres Reinos” es un mal término para referirse a dicho período, pero que ha terminando siendo aceptado en la historiografía de China. En dicho período, el territorio imperial se dividió en tres, donde cada uno de los soberanos de cada territorio reclamaba la soberanía de todo el Imperio Chino, así como la sucesión de la dinastía Han, pero que en la práctica solo gobernaban su reino particular.

El período de los Tres Reinos es un período muy romantizado, pues existen numerosas novelas, películas y videojuegos de dicho período. El período de los Tres Reinos comprende aproximadamente entre los años 220 y 280, aunque es difícil de establecer el punto de inicio. Además, se caracterizó por ser una de las épocas más sangrientas de la historia. Como se puede observar en la tabla 1, la población pasó de 57 millones de habitantes a 16 millones (una reducción del 72% de la población), reduciéndose incluso más que durante la cruenta dinastía Qin (秦).

Tabla 1: Comparativa de la evolución poblacionald2.PNG

Recordemos que la dinastía Han recuperó el Sistema de la Buena Tierra (并田制度), que ya analizamos en otra entrega, lo que otorgaba mayor poder a la nobleza. La nobleza aprovechó la debilidad de las dinastía Han, para ejercer su poder despóticamente en sus propios territorios. Muchos señores buscaron incrementar su poder militar en tiempos de inestabilidad y el Imperio volvió a dividirse en una serie de poderosos nobles, aunque todos admitían la legitimidad de la dinastía Han.

Como resultado de los numerosos conflictos bélicos y la pérdida de poder de la dinastía Han, el norte del Imperio inició un proceso de anarquía y guerra entre varios sucesores. Cao Cao (曹操) reclutó un ejército en 189, y derrotó varias facciones de los rebeldes de los turbantes amarillos, lo que le dio mayor prestigio, que utilizó para crear un ejército importante. Además, consiguió alistar en sus filas a más de 300,000 rebeldes de los turbantes amarillos. Y aunque el estilo de Cao Cao era de una gran imposición fiscal (en torno al 40%-60% de la producción agrícola), los campesinos aceptaban dichas cargas a cambio de producción militar, bajo dicho período de caos.

Cao Cao es considerado un gobernante brillante y un genio militar, que trataba a sus subordinados como a su familia. A Cao Cao también se le atribuyen habilidades poéticas y de artes marciales, así como artículos escritos en diarios de guerra. En el 216, el emperador Xian Di (獻帝) ascendió a Cao Cao como rey vasallo de las tierras de Wei, situadas en el norte del Imperio.

En torno al año 207, Cao Cao  logró dominar por completo la llanura del norte de China (华北平原), representando la mitad de la población del Imperio y uno de los territorios más importantes del Imperio. Cao Cao murió en el 220 y su hijo Cao Pi (曹丕) le sucedió. En ese mismo año, el último emperador de la dinastía Han abdicó, y Cao Pi ascendió al trono imperial proclamándose como Emperador de Wei. Se crea así el Imperio de Cao Wei (曹魏), en el norte del China, con capital en Luoyang (洛阳市). Dicho imperio tan sólo duró 45 años, hasta el año 265, pues la autoridad de la familia Cao se debilitó rápidamente.

Durante el reinado de Wei, se aplicaron muchas instituciones de la dinastía Han y se establecieron dos cuerpos gubernamentales separados: el Inspectorado Cental (中書監) y el Secretariado Imperial Móvil (行尚書臺), dividiendo el gobierno en dos y consolidando el poder del gobierno central. Cao Pi, pensó que la dinastía Han había colapsado porque los gobernadores de las diferentes provincias tenían demasiado poder, y degrado el poder de los gobernadores a ser meramente inspectores (刺史), eliminándo sus competencias militares. Asimismo, se desarrolló un sistema de 9 rangos para el nombramiento del servicio civil, que fue adoptado por dinastías posteriores, hasta que fue superado por el sistema de examen imperial por la dinastía Sui (隋).

El colapso de la dinastía Han también supuso el colapso de la acuñación de moneda, lo que llevó a que la acuñación pasase a estar controlada por el sector privado, aunque Wei declaró el grano y la ropa de seda como nueva moneda en el 221.

En ese mismo año, en el 221, un año más tarde a la creación del Imperio de Cao Wei, Lui Bei (刘备), un noble militar y familiar lejano del clan imperial de Han, respondió autoproclamándose como Emperador de Han, creando el reino de Shu Han (蜀汉), situado en la región actual de Sichuan (四川) y Chongqing (重庆), que tenía capital en Chengdu (成都). No obstante, dicho reino continuó aceptado la soberanía de Cao Wei (曹魏). La economía del reino de Shu Han era dinámica y se crearon muchos proyectos de irrigación y construcción de carreteras que aún hoy día existen y marcan el inicio de la actividad económica de la zona de Sichuan. Asimismo, promovió el comercio por el sur de China, que por aquel momento estaba controlado por el reino de Wu (孙吴).

Al igual que en el caso de los otros dos reinos, el reino de Sun Wu (孙吴) existía previamente como un reino vasallo, bajo el reino de Cao Wei (曹魏), pero declaró su independencia en el año 222, cuando Sun Quan (孙权) se autoproclamó emperador. El nombre del reino deriva del delta del río Yangtze (长江), una región históricamente conocida como Wu (吴). Al principio del reinado, el emperador redujo los impuestos y alivió a los pobres y liberó a un gran número de sirvientas de palacio. Sin embargo, con el tiempo el emperador Sun Hao (孙皓) fue haciéndose cada vez más cruel, causando mucho odio por la población. También intentó reducir la inflación prohibiendo la acuñación privada y sustituyéndola por una de cobre, pero dicha política fracasó. Actualmente, el dialecto Wu (吴语) es uno de los más hablados en China, que se habla en el territorio que ocupó en dicha época el reino de Wu. El reino de Wu también tenía lazos comerciales con los territorios de Vietnam, Camboya, India y el Oriente Medio.

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Mapa del período de los Tres Reinos

Tabla 2: Vigencia de los Tres Reinosd1

Durante el período de los Tres Reinos la tecnología del transporte mejoró mucho y se crearon nuevos carros que permitían transportar fácilmente las mercancías, como el carro de madera (木牛流马). Económicamente, la división de China en los tres reinos, reflejó una realidad muy duradera. Incluso durante la dinastía Song (宋), China estaba compuesta de tres grandes mercados regionales, explicado por las separaciones geográficas naturales entre los tres territorios. No obstante, dichas divisiones geográficas fueron ensombrecidas, por la existencia del Gran Canal (大运河) que une el norte con el sur o el canal de transporte de las Tres Gargantas (三峡).

Asimismo, los imperios de Sun Wu (孙吴) y Shu Han (蜀汉) tenían una alianza importante y un comercio muy desarrollado entre ambos. Shu exportaba algodón a Wu, al tiempo que el comercio incentivó un desarrollo de la construcción de barcos, la sal y metales industriales. Sin embargo, en el 263 el reino de Shu Han fue conquistado por el reino de Cao Wei, que aprovechó las revueltas interiores que dicho reino tenía. No obstante, en 265, dos años más tarde, Sima Yan (司馬炎) forzó al emperador de Cao Wei abdicar en su favor, estableciendo la dinastía Jin (晉), que tan sólo necesitaba conquistar al reino de Sun Wu para conquistar todo el territorio de China y establecer una nueva dinastía imperial unificada.

La dinastía Jin por tanto en el 279, atacó a las fuerzas de Wu por seis direcciones y finalmente Sun Hao se rindió el 31 de Mayo del 280, marcando el final del período de los Tres Reinos y el inició de la tercera dinastía imperial de China, que Chinacerca analizará en su próxima entrega.

Economía

Introducción a la Economía China (VII): La dinastía Han (汉)

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Como vimos en la anterior entrega, el elevado nivel de represión practicada durante el régimen de Qin terminó provocando elevadas revueltas sociales por todos los intersticios de la sociedad. Tras un período de guerra civil de diez meses de duración y de lucha por el poder entre varios grupos rebeldes, finalmente Liu Bang (刘邦) -que hasta el momento sólo controlaba el principado de Han (Sichuan y Chongqing)- se alza con el poder gracias al apoyo popular y poderío militar, declarando la segunda dinastía imperial de china, la dinastía Han (汉朝). Se trata de uno de los únicos fundadores de dinastías imperiales con orígenes campesinos.

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Liu Bang (刘邦)

Una vez que Liu Bang (刘邦) se asentó en el poder, estableciendo su capital en la antigua Xian o Changan (长安), sus políticas se caracterizaron por dos aspectos principales: por un lado, continuación y ampliación de algunas políticas iniciadas por la dinastía Qin; por otro, rectificación de las políticas más dañinas emprendidas por la dinastía Qin.

En cuanto a las políticas rectificativas, Liu Bang (刘邦) consideró que el sistema de reparto de la tierra basado en premios y castigos implantado por el primer emperador había sido la razón principal que provocó la caída de la dinastía Qin (秦朝) y por tanto volvió al sistema anterior, un sistema de reparto de la tierra conocido como Sistema de la Buena Tierra (井田制度), que estuvo vigente entre los años 771-256 a.C. Dicho sistema favorecía a los nobles, ya que suponía la delegación de la tierra por parte del Estado a los nobles, aumentando la descentralización del Imperio. Por tanto, los nobles que tanto poder habían perdido durante el reinado de Qin, volvieron a recuperar parte de sus posesiones. La tierra ya podía ser comprada y vendida libremente.

En segundo lugar, Liu Bang redujo los impuestos, desarrolló la agricultura y restringió el gasto público. Sin embargo, restringió considerablemente el comercio mediante exacciones fiscales y restricciones legales a los comerciantes. El emperador cerró las cecas gubernamentales para reemplazarlas por monedas producidas por el sector privado, aunque se volvieron a prohibir y a permitir de manera intermitente durante toda la dinastía Han, coincidiendo con períodos de inflación elevada. Dichas monedas también servían para recaudar impuestos.

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Ejemplo de moneda de la dinastía Han

Asimismo, el emperador fomentó una sustitución gradual del legismo por la erudición confuciana, al tiempo que las leyes tan severas con inspiración legalista fueron reduciéndose, estableciendo una base sólida confuciana para el largo reinado de 400 años de reinado de la dinastía Han.

Sin embargo, también se puede considerar el reinado de Liu Bang (刘邦) como un cierto continuismo con algunas de las políticas aplicadas durante la dinastía antecesora. Liu Bang se dedicó a someter a los reinos rebeldes a su autoridad, anexando dichos reinos y estableciendo principados (nombrando a hijos y parientes como príncipes), a fin de consolidar su imperio.

En política exterior intentó pactar con los bárbaros del norte, más concretamente con los Xiongnu (匈奴), mediante alianzas matrimoniales entre las princesas de la realeza china y los líderes de los Xiongnu. Dicha política apaciguadora duró más de 70 años, extendiéndose durante los siguientes siete emperadores de la dinastía Han (ver tabla 1 adjunta), hasta que Liu Che (刘彻) decidió cambiar a una estrategia más agresiva, como veremos más adelante.

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Liu Bang (刘邦), por tanto, tuvo el privilegio de fundar una de las dinastías de mayor duración de la historia de China, que se extendió desde el 206 a.C. hasta el 220, en torno a 426 años aproximadamente. En realidad, este largo período dinástico se puede dividir en dos etapas: la Dinastía Han Occidental (西漢朝) entre el 206 a.C. hasta el año 9 con capital en Changan y la Dinastía Han Oriental (東漢朝) entre el 25 al 220 con capital en Luoyang. Ambos períodos estuvieron separados por un período de 14 años, en el que la corta dinastía Xin (新朝) usurpó el poder y lo perdió a causa de un gobierno incompetente.

Tabla 1: Emperadores de la dinastía Han

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El período inmediatamente posterior al de Liu Bang, se caracterizaron por medio siglo de políticas con un marcado cariz taoísta. Los cinco emperadores que van del emperador Liu Ying (刘盈) hasta Liu Qi (刘启) se conocen como el período de los Principios de Wen y Jing (文景之治). Dicho período es conocido por la benevolencia y frugalidad de los emperadores, una reducción considerable de impuestos y cargas a los habitantes, así como pacifismo y estabilidad general. Los Principios de Wen y Jing estuvieron marcadas por la influencia taoísta, que defendía la no injerencia del gobierno en la sociedad o el gobierno de la no acción (para ver un análisis de Chinacerca más detallado del taoísmo: aquí y aquí).

En parte, dicha influencia taoísta se explica porque la Emperatriz Dou (竇皇后) tenía una marcada ideología taoísta y era gran lectora de Lao Zi (老子), influenciando enormemente los reinados de su marido el Emperador Wen (文帝) y su hijo el Emperador Jing (景帝). Dicha época, los Principos de Wen y Jing (文景之治) que va desde 194 a.C hasta 141 a.C., es considerada como los años dorados de la historia de China, y prepararon el terreno para un largo y estable reinado del próximo emperador Wu (武帝). El objetivo de dichos gobernantes era aliviar a la población de leyes y guerras duras, para alejarse de la triste época de la dinastía Qin, reduciendo la recaudación de impuestos y adoptando una actitud de servidumbre con las tribus vecinas.  Los impuestos sobre la tierra fueron reducidos en el 168 a.C. de un 7% de la producción a un 3% y en el 167 a.C. fueron abolidos por completo, aunque en 156 a.C. fue reincorporado a un 3%.

Tras la muerte del emperador Jing, Liu Che toma las riendas del trono en el 140 a.C. y se convierte en el emperador Wu a la temprana edad de 16 años, siendo el emperador que más años reinó durante la dinastía Han (53 años) y fue uno de los más importantes de la dinastía Han. En primer lugar, el emperador Wu decidió que el taoísmo no se adaptaba a China y declaró oficialmente el Estado confuciano, combinándolo con mecanismos legistas. Esto supuso la creación de un mecanismo de selección para los servicios civiles, así como el requisito de que los candidatos debían conocer los clásicos confucianos, provocando una impronta confuciana a los habitantes del imperio durante mucho tiempo.

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Emperador Wu

Desde muy temprano, el emperador Wu tuvo claro que la conexión comercial con otras culturas y territorios fomentaría el progreso. Por ello, según aparece relatado en el Shiji de Sima Qian, encargó a Zhang Qian (张骞) a realizar una incursión por el oeste para inspeccionar posibles rutas comerciales, con el objetivo de crear alianzas con las tribus de Xiongnu para organizar un frente común. Sin embargo, Zhang Qian fue aprisionado durante más de 13 años, período que utilizó para aprender todas las conductas del enemigo. Cuando finalmente pudo escapar y volver a China, se creó una gran conmoción y se le concedió el alto rango de dignatario. Posteriormente, el emperador Wu emprendió una política militar más agresiva contra el pueblo de Xiongnu, a los que consiguió repeler del norte de China. Los Xiongnu eran una confederación de pueblos nómadas de Asia Central, ubicados en el territorio actual de Mongolia.

Una vez que el norte de China queda despejado, se establecen destacamentos en el corredor de Hexi (河西走廊), un corredor entre el norte del Tibet y el sur del desierto de Gobi, que contiene una cadena de oasis alimentados por ríos cercanos, extendiéndose unos mil kilómetros a lo largo del borde norte de la meseta tibetana, ubicado en la actual provincia de Gansu. El corredor de Hexi permitió la conexión ente China y otras culturas situadas al oeste de China, haciendo posible el intercambio de mercancías conocido como la Ruta de la Seda (丝绸之路). Por este motivo, dicho corredor ha estado relacionado con la buena gestión política, la mejora comercial y económica y el intercambio cultural.

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Principales Rutas de la Seda

De este modo, se ejerció una influencia a los territorios de Vietnam, Asia Central, Mongolia y Corea, así como un vínculo comercial con el Imperio Romano, cuyos ciudadanos compraban abundantemente seda de China a cambio de oro y plata. Se establecieron relaciones comerciales regulares con la India, Oriente Medio, África y Europa. El intercambio era considerado desigual en el Imperio Romano y el Senado romano emitió en vano varios decretos para prohibir el uso de la seda por razones económicas y morales debido al enorme flujo de salida de oro que provocaba. Una de las primeras muestras de proteccionismo.

Veo ropas de seda, si los materiales que no ocultan el cuerpo, ni siquiera la propia decencia, se puede llamar ropa … rebaños miserables de las camareras trabajan para que la mujer adúltera puede ser visible a través de su fino vestido, para que su marido no tiene más conocido que cualquier extraño o extranjero con el cuerpo de su esposa

( Seneca el joven (c. 3 BC–65, Declamationes,Vol. I)

Así, la economía prosperó y se hizo dinámica. Floreció la agricultura, la artesanía y el comercio. La población llegó a 57,6 millones de habitantes, creciendo desde los 18 millones de habitantes desde el final de la dinastía Qin. A diferencia de la dinastía Qin, cuya población decreció un -55%, la dinastía Han vio crecer su población un 220%. Esto suponía que mientras en la dinastía Qin la población se reducía un 1.58% cada año en la dinastía Han crecía un 0.27% año a año (ver tabla 2).

Tabla 2: Comparativa de la evolución poblacional

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Fuente: Elaboración propia a partir de datos de China Highlights

La economía de la dinastía Han se caracteriza por un crecimiento poblacional elevado, aumento de la población urbana, expansión del comercio y la industria. Asimismo, se acuñaron monedas y circularon de forma significativa, estableciendo un sistema monetario estable. Tanto la capital de Changan como la de Luoyang eran las que más población albergaban en todo el mundo (entre 250 mil y 500 mil habitantes). Cualquier comerciante o empresario podía realizar actividades empresariales o comerciales tanto en el ámbito doméstico, público o militar. Los campesinos dejaron de dedicarse a la autosuficiencia y empezaron a producir para el mercado. Los campesinos y comerciantes pagaban impuestos en monedas sobre la propiedad y sobre el sufragio, y pagaban con un porcentaje de su producción agrícola como impuestos sobre la tierra. Según Angus Maddison, el PIB per cápita era equivalente a 450 dólares, muy por encima del nivel de otros países, siendo mucho más rica que el Imperio Romano.

Sin embargo, el emperador Wu se fue haciendo cada vez más corrupto hacia el final de su reinado. Acusaba a la gente de haberlo hechizado por haber tenido un mal sueño y los mandaba a matar. Al igual que el primer emperador Qin Shi Huang Di (秦始皇帝), busco magos que intentasen prolongarle la vida. Ejecutó a personas que lo criticaron y empezó a exhibir lujos, y decretó monopolios imperiales tanto para la sal como el acero, para poder asegurarse una fuente importante de ingreso. Se produjeron por tanto una de las primeras nacionalizaciones de la historia, aunque posteriormente fueron privatizados. Además, para aumentar ingresos fiscales, el gobierno gravó duramente a los comerciantes la propiedad de barcos, carros, carruajes y tiendas, confiscó tierras, vendió oficinas y títulos, así como monopolización de la producción de moneda. De media, se incrementó el impuesto sobre la propiedad en 119 a.C. un 400% pasando de un 1,2% a un 6%.

En torno al 100 a.C., debido a impuestos duros, campañas militares y a una mayor intervención gubernamental que debilitó a la clase agrícola y comerciante, muchos campesinos iniciaron revueltas por todo el Imperio, provocando la muerte de su hijo por algunos de sus oficiales. Hacia el final de su vida, el emperador detuvo sus guerras y permitió a los campesinos realizar su actividad sin impuestos elevados. Además, pidió disculpas al pueblo por sus errores y emitió un edicto público conocido como el Edicto de Arrepentimiento de Luntai, afirmando lo siguiente:

Hice algunas cosas arrogantes y no razonables desde que ascendí al trono, trayendo mucho sufrimiento a mi pueblo que ya no puede remediarse. Pido perdón a toda la nación desde lo más profundo de mi corazón. De ahora en adelante, todos los asuntos oficiales que dañan a la gente e impongan cargas a la nación deben ser cancelados.

Posteriormente, el poder fue usurpado por la dinastía Xin, que fue ocupado por apenas 14 años, hasta que Liu Xiu volvió a recuperarlo con ayuda de mercadores y terratenientes, iniciando la época de la Dinastía Han Oriental, con capital en Luoyang por otros 200 años más. Durante esta época, el consejero imperial Cai Lun (蔡伦) inventó el papel de arroz, con propiedades mucho mejores que las del papiro y las del pergamino, reduciendo de forma drástica el coste de la educación. Cai Lun fue recompensado con un título aristocrático.

Durante los tres primeros emperadores de la dinastía Han del Este, no hubo apenas ninguna revuelta importante, tampoco conflictos bélicos destacados y existía una prosperidad importante, dado el buen funcionamiento comercial a través de la Ruta de la Seda. No fue hasta más adelante, en torno a las demoledoras inundaciones del Río Amarillo sobre el año 170 cuando las insurrecciones comienzan a crecer. El incremento de poder por parte de los nobles y la presión elevada sobre los campesinos llevó a una de las revueltas más conocidas de China, la rebelión de los turbantes amarillos (黄巾之乱), conocida así por el nombre de los pañuelos amarillos que los rebeldes llevaban en la cabeza. Dichos rebeldes eran asociados con sociedades taoístas secretas.

El declive de poder imperial avanzaba, en favor de estamentos militares que terminaron gobernando el Imperio de facto. No en vano el último emperador de la dinastía Han, Xian Di (献帝), fue un emperador títere colocado por el comandante del ejército, sin ejercer ningún control real. En el 220 fue forzado a abdicar en favor de Cao Pi (曹丕), provocando una división tripartita de China en los estados de Wei (魏), Shu (蜀), and Wu (吳), iniciando un período de 60 años conocido como el período de Los Tres Reinos, para el que Chinacerca dedicará la próxima entrega.


Fuentes utilizadas:


Colección de entregas Introducción a la Economía China:

  1. Introducción a la Economía China (I)
  2. Introducción a la Economía China (II): Primeros vestigios de China
  3. Introducción a la Economia China (III): Los inicios de la época dinástica
  4. Introducción a la Economía China (IV): La época pre-imperial.
  5. Introducción a la Economía China (V): La creación de un Imperio
  6. Introducción a la Economía China (VI): La dinastía Qin (秦)
Economía, Español

Introducción a la Economía China (IV): La época pre-imperial.

Durante el siglo IX a.C. en China la dinastía reinante por el momento (la dinastía Shang 商) comenzó a perder credibilidad y legitimidad popular. La dinastía Shang adquirió una gran fama de corrupta.

En la dinastía Shang, la economía era eminentemente agrícola (los principales cultivos eran el arroz y el mijo). También existía cierta actividad artesanal como la cerámica, el bronce o la seda. Sin embargo, la fuerza laboral era totalmente dependiente: los trabajadores debían producir objetos de bronce y de seda para la élite.

El fin de la dinastía Shang se produjo en el año 1046 a.C. tras la batalla de Muye (牧野 之 战), donde las tropas de los territorios al oeste de China atacaron al ejército de los Shang. Dada la mala fama de los Shang, el pueblo chino no apoyó a su ejército e incluso los soldados lucharon muy desmoralizados. Finalmente se produjo la victoria de los territorios del oeste, marcando el inicio de una nueva dinastía en China: la dinastía Zhou (周), que puede traducirse como “periferia”.

La dinastía Zhou fue una de las de mayor duración en la historia de China, llegando a superar los más de cinco siglos de duración. Dicha etapa fue muy influyente en la cultura. Además es un período muy bien documentado, ya que poco antes del reinado de los Zhou se inició el sistema chino de escritura en hueso. La época de la dinastía Zhou puede dividirse en dos etapas bien diferenciadas: la dinastía Zhou occidental y la Zhou oriental.

La Zhou occidental (1046-771 a.C.) tuvo una duración de tres siglos y se caracterizó por un Estado poderoso que, a pesar de contar con cierta legitimidad, ejercía presión sobre la población. En esta época se dió por primera vez legitimidad a los reyes mediante la apelación a una deidad, el conocido concepto Tian Ming (天命). Tian (天) tiene un significado cercano a “cielo” o a “Dios” mientras que Ming (命) significa “mandato”.  Por tanto, Tian Ming (天命) no es más que el “mandato del cielo”. El fin de la dinastía Zhou oriental se sitúa en el año 771 a.C., ya que en medio de disputas sobre la sucesión del rey, se produjo el ataque al rey vigente en el momento y provocando su muerte.

Tras este episodio, la dinastía Zhou oriental (771-256 a.C.) llega al poder, aunque a partir de este momento es una autoridad más teórica que real, ya que no tenía control efectivo sobre el territorio, a pesar de ostentar el poder durante dos siglos y medio. En realidad, el territorio permaneció dividido en estados prácticamente independientes y dirigidos por soberanos.

Para entender esta deriva de la dinastía Zhou es esencial entender la evolución de la propiedad de la tierra durante esta época. La dinastía Zhou occidental mantuvo el sistema de dependencia laboral absoluta de la fuerza laboral. Sin embargo, con la entrada de la dinastía Zhou oriental con un poder práctico inexistente, floreció el conocido sistema de reparto de la tierra como Jing Tian Zhi Du (井田制度), que puede traducirse por “sistema de buena tierra”.

Bajo tal sistema introducido durante la dinastía Zhou occidental, una porción de tierra era dividida en nueve trozos iguales (ver Ilustración 1). Los ocho trozos de la periferia eran cedidos a los campesinos, que tenían el derecho a quedarse con la totalidad de lo producido, con lo cual era equivalente a la propiedad privada. No obstante, la porción central debía ser cultivada en común por todos los campesinos y el producto de tal cultivo se lo quedaba íntegramente un señor o especie de aristócrata, que podía pagarlo al rey de China en forma de impuesto.

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Jing Tian Zhi Du (井田制度) o sistema de buena tierra

En la práctica este sistema dio una amplia libertad económica a la economía agrícola de China, así como aumentó ostensiblemente el poder de los “señores” de cada región, con respecto al rey de China. Esto provocó que poco a poco las diferentes regiones de China fuesen rivalizando con el rey hasta incluso llegar a dividirse en diferentes estados independientes.

Y es que, a su vez, el período de la dinastía Zhou occidental puede dividirse en dos períodos importantísimos para la cultura y civilización China: el período de Primaveras y Otoños (春秋时代) y el período de los Reinos Combatientes (战国时代).

Durante el período de Primaveras y Otoños (722-481 a.C.) se produjo la descentralización del poder y las anexiones de China con más de 170 pequeños estados. También se le conoce a este período como el de las ciudades-estado, donde cada una era dominada por la familia de un señor.

En dicho período, aumentó la alfabetización y florecieron la libertad de pensamiento, la creación artística y cultural. No en vano, tal época fue también conocida como el período de las cien escuelas de pensamiento (诸子百家) entre los años 770-221 a.C., donde surgieron una miríada de diferentes corrientes filosóficas, como la iniciada por Confucio (Confucianismo), Lao Tse (Taoísmo), Legismo o Mohísmo, entre muchas otras. No es casualidad que uno de los períodos con mayor descentralización y mayor debilidad del poder del rey en la historia de China coincidiese con uno de los períodos de mayor florecimiento filosófico y cultural, también impulsado por la mejora económica.

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Confucio y Lao Tse

Sin embargo, las diferentes regiones de China fueron acumulando cada vez más poder frente al rey. En concreto siete estados alcanzaron gran importancia  (Qi 齊, Chu 楚, Yan 燕, Han 韓, Zhao 趙, Wei 魏 y Qin 秦) y se declararon independientes, lo que llevó posteriormente a guerras cruzadas entre ellos. Este fue pues el último período de la dinastía Zhou occidental o más comúnmente conocido como período de los Reinos Combatientes (481-255 a.C.).

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La China de los reinos combatientes

El reino de Qin (秦) fue adquiriendo cada vez mayor poder, en parte por su mejoría económica. Los ingenieros del reino de Qin consiguieron construir una enorme presa que permitió eliminar las inundaciones en invierno y las sequías en verano, provocando un crecimiento de la población y de la economía. No obstante, el reino de Qin se fue militarizando cada vez más, con leyes cada vez más estrictas que incluía elevados castigos y sanciones tanto para la población como para el ejército.

A su vez, el resto de reinos cada vez veían más amenazada su posición por el poderío militar del reino de Qin y desarrollaron una estrategia orientada a repeler la posible conquista de Qin, mediante acuerdos entre los diferentes reinos. Numerosas escuelas de pensamiento, orientadas a las estrategias bélicas. Remarcablemente, el libro El Arte de la guerra (孙子兵法) de Sun Tzu se sitúa por la época de los reinos combatientes.

Finalmente, el reino de Qin logra la conquista de los reinos y se inicia la dinastía Qin (秦) en la que el rey se proclama como el primer emperador de China, o Qin Shi Huan (秦始皇), iniciado una dinastía de muy corta duración y caracterizada por una elevada represión y reducida libertad en la población, que estudiaremos en la próxima entrega.