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El talento en China.

Autor: Javier Caramés Sánchez 

Tal y como afirma Bastos Boubeta, es una ley de hierro de la historia que haya una clase dominante que gobierne sobre el resto y lo adoctrine en una fórmula política. Estas clases pueden ser abiertas o cerradas. Si el poder político es cerrado tiende a durar poco en el tiempo mientras que si es abierto perdura puesto que introduce dentro de la élite gobernante a las personas más capacitadas para adaptarse a las circunstancias. (Véase: Aristocidio y fortalecimiento del poder político)

La Iglesia, en cuya ideología se apoyaba el poder político de los países Europeos, era una élite abierta. Muchos de los sacerdotes que llegaron a obtener cargos importante tenían una procedencia humilde. Lo mismo sucedía con los funcionarios que accedía al gobierno imperial y preimperial. Desde el finales del Período de Primaveras y Otoños, los gobernantes empezaron a seleccionar a sus ministros y funcionarios en base al mérito y no al criterio de sangre. En los textos clásicos chinos se insta al mandatario a rodearse de las personas más capacitadas.

Hacia el final del período del período de Primaveras y Otoños, los múltiples reyes de China cambiaron el criterio de selección para su corte. Anteriormente, los cargo eran ocupados por aristócratas cuyos antepasados habían gozado de esta condición. Sin embargo, la compleja situación política de constantes guerras y conquistas obligó a los gobernante a contratar para su corte a personas mejor formadas aunque tuviesen procedencia humilde.

Tal y cómo muestran personajes históricos como Su Qin 蘇秦, que pasaron de ser muy pobres a tener cargos importantes y riquezas gracias a su talento, en los Reinos Combatientes había clases dominantes abiertas hacia las cuales el talento era atraído. La propia historia de Su Qin nos muestra el porqué. Él en un primer momento intentó obtener un cargo en el reino de Qin. Sin embargo, a pesar de que intentó ganarse su favor fue rechazado una y otra vez. Tras padecer penurias y mejorar sus conocimientos militares y retóricos, Su Qin se dirigió a Zhao para buscar un cargo. Puesto que le causó una buena impresión al monarca, le fue asignado un feudo y obtuvo prestigio y riquezas.

Yuri Pines, afirma que durante el período de los Reinos Combatientes hubo un mercado de talento que permitió a las personas con capacidades obtener trabajo en alguna de las múltiples cortes de reyes y señores feudales. La centralización del poder que se dio con la unificación de China acabó con estas oportunidades. Antes de que el Primer Emperador fundase la dinastía Qin, las personas con saberes podían rechazar a un gobernante al que no considerasen apto o, incluso, podían criticarlo duramente. Este es, por ejemplo, el caso de Yan Chu 顏觸 . El Zhan Guo Ce 戰國策  nos muestra cómo él abroncó al rey de Qi por su falta de virtud. En la Audiencia que Yan Chu tuvo con este monarca, mostró desde el principio una actitud desafiante y dura. Sin embargo, el rey de Qi, a pesar de haber sido ridiculizado, le pidió  a Yan Chu que lo instruyese pero este lo rechazó.

Aunque durante la época imperial, no continuase el mercado de talento variado de los Reinos Combatientes, perduró el sistema de acceso a la corte en función de los méritos. Los Han fueron los primeros en crear unas oposiciones. A estos exámenes se podía presentar cualquiera con independencia de su nivel social.

Obviamente durante los Reinos Combatientes hubo muchas posturas en relación a la definición de mérito y talento. Finalmente, durante la dinastía Han, prevaleció la visión confuciana. Para los confucianos, el talento se asocia con no tanto con altas capacidades técnicas sino con el cultivo el unos valores morales basados en el  lǐ 禮 que, tal y como vimos en artículos anteriores, son normas de conducta que vienen dadas por la tradición. Para Confucio, estos valores morales era lo que marcaba la diferencia entre las personas y no su origen. De hecho, él creo una escuela que, a diferencia del resto, aceptaba a estudiantes de cualquier procedencia social.

Las normas de conducta de la moral confuciana no se basan en dogmas sobre la realidad. Confucio consideraba que había que imitar y seguir una buena conducta basada en la tradición pero no estableció un sistema de creencias válidos para toda circunstancia. Los valores confucianos están más relacionados con  hábitos de vida que con conceptos abstractos o verdades absolutas sobre el cosmos. Por este, motivo los sistemas de creencias procedentes de fuera como el budismo se pudieron asentar en China.

Desde nuestro punto de vista, los ideales de  la élite cultivada en la ética confuciana fueron los que permitieron la pervivencia de las instituciones imperiales que se desarrollaron durante las dinastía Qin y Han. Incluso, las dinastía Yuan y Qing, de origen extranjero tuvieron que adoptar estos valores para poder gobernar. La razón de esto se debe a que la moralidad de esta élite se basada en el cultivo de una conducta validada por una tradición de muchos años y, al mismo tiempo, no desarrolló un sistema de verdades absolutas verbalizables y aplicables a todos circunstancia que posibilitó la incorporación de miembros de otras élites intelectuales como el taoísmo o el budismo.

 

 

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